17 junio 2013

Para una profesora de hoy del Ramiro


 Para una profesora de hoy del Ramiro por Kurt Schleicher

 Parece que los hados continúan relacionándome con profesoras del Ramiro, aunque en esta ocasión debo decir que ha sido Vicente quien, al finalizar nuestra cena de la Promoción 64 del viernes pasado, nos propuso que escribiésemos algo de Mercedes Chozas, profesora del Ramiro en la actualidad y además escritora.

A esta propuesta me faltó tiempo para “salir voluntario” levantando el dedo, ya que efectivamente los hados o las casualidades habían hecho que me encontrase con ella aquél mismo día en la Feria del Libro, donde había ido a dar una rápida vuelta por la Feria, aunque en el fondo mis pasos se dirigieron rápidamente a localizar la  caseta en la que estaría firmando sus libros y porque sabía que después ya no iba a tener ocasión de hacerlo.

   Todavía no sé realmente el porqué de mi rápida reacción visceral a aceptar el reto de escribir algo sobre ella; probablemente esto no tenga mucha importancia, pero ya veré si lo averiguo. Será mezcla de varias razones dispersas, pero lo más probable es que volví a constatar que mi afirmación de que en el Ramiro hubo y hay profesoras con encanto ( ver artículo correspondiente  http://ramiro53-64.blogspot.com.es/2013/06/profesoras-con-encanto.html ) se volvió a confirmar aquella tarde. Nada más llegar y encontrarme con su sonrisa, le faltó tiempo para alargarme su último libro (“Los abecedarios”), aclararme que era un regalo de Rosa María y me lo dedicó. Quizás sea su extraña dedicatoria lo que me llamó la atención: “A Kurt, al arte que hace luz las máscaras, estos abecedarios que se llenan de historias, disfraces y tejados…”  Jamás me han obsequiado con una dedicatoria semejante, pues parece un mensaje en clave que hay que tratar de desvelar. ¿Será ésta otra razón de mi reacción? Es probable.

   Desde luego, parece claro que Mercedes no es una profesora corriente, lo que me lleva a reflexionar sobre las relaciones “profesores-alumnos” en el Ramiro en la actualidad, su didáctica, su “modus operandi”, el respeto que puedan o deban tener sus alumnos en clase (es vox populi que la juventud de hoy parece que destaca por su “exagerada confraternización” y llaneza en el trato con el riesgo subsiguiente) y la formación de los mismos. Me encantaría poder asistir a una de sus clases y observar sin ser visto cómo se desarrollan las mismas, pero eso no es posible, obviamente. Sin embargo, para muestra basta un botón, y tuve la oportunidad al menos de conocer a algunos de sus alumnos de selectividad (los del “preu” de antes) durante una conferencia en el Ramiro. Creo que ya lo mencioné anteriormente, pero me quedé agradablemente sorprendido por la inteligencia y profundidad de las cuestiones y discusión posterior que hicieron varios de ellos en el turno de “ruegos y preguntas” habitual tras una conferencia, denotando una madurez sorprendente y un “saber estar” muy reconfortante frente a la “mala fama” de los estudiantes en la actualidad, e incluso de los profesores (recordando el escándalo del nivel de las respuestas habidas en una selección no hace mucho tiempo). Observando aquello, pude constatar que el nivel era equiparable o mayor que el de las preguntas que se suelen hacer tras conferencias por sesudos damas o caballeros tras una conferencia de altura. No nos dejemos llevar, pues, por los tópicos, que tanto en educadores como en educandos hay personas que brillan con luz propia (o a lo mejor es que son así por ser semilla del Ramiro (¿?))
 
  Lograr esto solamente es posible tras una espléndida formación por parte de los profesores, en aquella ocasión Rosa María Muro y Mercedes Chozas. Chapó, como se dice en estas ocasiones. Tras aquella experiencia, se me encendió una lucecita de esperanza en el porvenir de este país, pues antes de ella sólo ves fracaso escolar, que estamos a la cola de la educación comparando con otros países, que hay que cambiar y recambiar las reglas (Logses y Lomses, etc.), y te das cuenta que lo que importa es mayormente el nivel de las individualidades, capaces de sacar petróleo en medio del árido campo de las leyes ineficaces. Cómo lo logran, la verdad es que ni lo sé ni lo sabré, pero se podría decir muy bien como cierto antiguo cardenal, mirando en este caso al nivel de los alumnos: “éstos son mis poderes”, sin más que ver los resultados.

 ¿Qué tendrá Mercedes (o Rosa María) para lograr esto? A lo mejor lo detecto en sus novelas, que siempre conllevan parte del espíritu del autor, o incluso se podría vislumbrar en su imagen, en su expresión, en su modo de ser, en su carácter, pues hay que tenerlo para obtener estos logros. Al ver la fotografía que le hice en la Feria, veo dulzura, encanto e ilusión a la vez que firmeza y determinación sobre una persona aparentemente frágil. Mucha carga para esa aparente fragilidad, pero ahí están los resultados.
Mercedes Chozas, Feria del Libro 2013

 Aparte de su faceta de profesora, está la de escritora, y además de éxito, a la luz de sus premios: el Nacional de Literatura Infantil (no es extraño, dada su vocación) por Palabras de cuento; el Austral por La mirada, la memoria y la voz de Valle (realizado en equipo con sus alumnos de COU) y ya más recientemente con el premio Río Manzanares de Novela por Las horas náufragas, que le fue entregado por otra dama que conozco desde hace tiempo –otra casualidad-  y por la que siento asimismo admiración y afecto: Pilar Martínez, ex-alcaldesa de Villaviciosa de Odón y hoy responsable gubernamental de la Dirección de Vivienda, Arquitectura y Suelo, de buen recuerdo para los villaodonenses como yo.


 Entrega de premios a cargo de Pilar Martínez
   Mercedes es además increíblemente prolífica, pues escribe teniendo que alternar esta actividad con la de profesora y ama de casa y lleva a sus espaldas, además de lo mencionado en premios, nada menos que una antología de cuentos contemporáneos (Antes de los 18), otra ambiciosa antología, como es la del Teatro español, otro de relatos en Sus labores, los libros infantiles Soliturno y los gulusmillas (¿qué serán?), Cuentos de bolsillo y Trocomocho, las novelas Miulina, Las tres voces de Marina, Cuatro veces adiós (aparte de la anteriormente citada del premio) y, por último, la más reciente, Los abecedarios, que acabo de empezar a leer. Me dijo que ésta última la había escrito en los últimos 4 años, cosa que si bien en principio parece mucho, no lo es en absoluto si tenemos en cuenta sus otras muchas obligaciones.

   De lo poco que llevo leído, creo que Mercedes debe tener alguna raíz gallega, por lo bien que utiliza expresiones poco corrientes para los no-gallegos. Sin embargo, es madrileña, pero no más que yo, pues nació aquí cuando yo ya había arribado por estos madriles procedente de Alemania y empecé a ir por el Ramiro de Maeztu…

 De su estilo literario no puedo decir nada todavía, pues soy aún un absoluto novel de su obra, pero por otras referencias creo que su característica es la capacidad de saber aflorar el encanto de lo cotidiano, añadiendo florituras de fantasías, imprevisiones y hasta absurdos, lo que debe darle un carácter muy personal, muy “Chozasiano”, podríamos inventar. Siente auténtico amor por la belleza de las palabras (Los abecedarios es una clara muestra de ello, por lo que voy viendo) y tiene auténtica personalidad y fidelidad a sus objetivos y pretensiones sin dejarse llevar por comercialismos y otros cantos de sirena. Parece ser que le gustan los personajes de la realidad diaria, a los que mueve con extraordinaria imaginación, haciendo que escapen de esa inercia cotidiana por los vericuetos que permiten escapar de su servidumbre. Parece ser también que la fotografía que ilustra la portada de su novela “Sus labores” es de su propia familia, en la que ella es la mayor de 8 hermanos, detalle muy bonito.

Portada de la novela “Sus labores”

   Poco más puedo decir de ella, pero creo como fotógrafo aficionado que “una buena foto vale por mil palabras” y la que le hice el otro día sin necesidad de ninguna repetición, habla por sí misma.

 Es decir, queda demostrado que es “una profesora con encanto” y que los del Ramiro de hoy son muy afortunados al tenerla con ellos.

KS, Junio 2013

Orla de la Promoción 64


Orla de la Promoción, por Kurt Schleicher

Muchos nos habeis pedido disponer de una galería de fotos actualizadas para poder localizar la imagen actual de algún compañero al que hace tiempo que no veis, o que habiéndole visto no le poneis nombre a su cara.

Pues ya está a vuestra disposición la orla de la promoción en la siguiente dirección:


 En ella encontrareis las fotos de todos aquellos que habeis acudido a al menos una de las citas generales.
 




 

16 junio 2013

Celebración 49º Aniversario

Dos aportaciones, de Manolo Rincón y Rafael García-Fojeda en relación a la cena celebrada, aderezadas con fotos de Kurt Schleicher

Para su lectura completa visita el siguiente enlace:
http://madmorales.blogspot.com.es/2013/06/cena-del-49-aniversario-14-6-13.html
 
1.- La promoción 64 celebra su 49 aniversario de la salida del Ramiro, por Manolo Rincón

Ayer en el Restaurante Lobato, tuvo lugar una emotiva cena con cuarenta representantes de esta promoción.

Es de señalar que varios no habían asistido nunca a actos anteriores...

 
2.- DES - AGRADABILÍSIMO ENCUENTRO, por Rafel García-Fojeda

... Aunque, ahora sí, quiero protestar ante el o los organizadores del des - agradablilísimo encuentro, porque la desgracia estriba en que algo como lo de esta noche ¡¡¡¡NO SE REPITA CON MÁS FRECUENCIA!!!!


 

 
 

12 junio 2013

Recordando el examen de Preu


RECORDANDO EL EXAMEN DE PREU (1.964), Por Manolo Rincón

Voy a recordar brevemente un paso importante, que dimos muchos, como colofón a nuestra estancia en el Ramiro.

Hace 49 años nos estábamos examinando del Curso Preuniversitario, concretamente de la denominada Prueba de Madurez.

Hoy pasados 49 años, nos pueden parecer pruebas anticuadas y ridículas, pero entonces nos resultaba una prueba temible, de la cual dependía nuestro inmediato futuro.

Salíamos ya de un espacio y unos profesores bien conocidos, lo que era nuestro Ramiro, a la Universidad enorme y compleja, total desconocida.

Las estadísticas del 50% de suspensos, tampoco eran muy alentadoras.

Nuestros profesores de siempre, hicieron un último esfuerzo de preparación, aquel mes de junio, para que fuésemos con las mejores posibilidades a los exámenes.

Las pruebas eran en la facultad de Medicina. Fui anteriormente un día a familiarizarme con el entorno usando el autobús F. Me pareció un edificio enorme y una muy bonita estatua, la que estaba en el campus.
 
 

Había dos partes, un primer examen de las asignaturas comunes (Filosofía, Literatura, Historia) y otro específico de Ciencias o Letras.

Una buena mañana accedíamos, por vez primera a una facultad.

Al repartir el primer examen, vi con alivio que era de Filosofía, y con entusiasmo que el tema era Aristóteles. Me faltó papel y tiempo para poner todo lo que sabía. Esto fue ya una inyección de moral.

El segundo examen fue un comentario de textos, que tampoco me salió mal, por lo que ya estaba bastante tranquilo en principio.

Por supuesto creo que esta primera parte la pasó todo el mundo.

Una vez verificada la suficiencia, venía el segundo ejercicio,

Este, para los de ciencias, comprendía dos exámenes:

Matemáticas y la temida Física (por la mala preparación que teníamos).

Matemáticas con un problema y cuatro cuestiones, me salió suficientemente bien.

El de Física llevaba un problema, que no supe hacer y cuatro cuestiones de Química que bordé.

Resultado, notable en Matemáticas y un 4 en Física, lo que ya me imaginaba. Pero por suerte hacían media y me daba un seis, por lo que pasé con una cierta holgura.

Me di cuenta de lo bien preparados que íbamos en el Ramiro, salvo en Física. El Instituto cumplió expectativas con creces.

11 junio 2013

Dos pueblecitos con encanto


 Dos pueblecitos con encanto… por Kurt Schleicher

   Parece que últimamente me ha dado por usar con profusión esta palabra: encanto, válida tanto para personas o cosas. Hace unos días la utilicé para profesoras del Ramiro, así que veamos qué es lo que realmente he querido decir entonces, y ahora con lo de los pueblecitos. Se me ocurre que es una palabra interesante con muchos significados y que además usamos también mucho en nuestra vida diaria, así que he consultado el RAE a ver qué dice.

 Pues ahí aparecen tres acepciones para encanto:

1: Encantamiento: me ha dejado frío, pues dice lo manido de “acción y efecto de encantar”. A seguir buscando, ahora por encantar… (ver abajo)

2: Persona o cosa que suspende o embelesa.  Pues sigo sorprendiéndome: ¿qué significa una persona o cosa que suspende? ¿En los exámenes también? ¡Madre mía! Según eso, el Brañas debía ser un encanto… ¿Y qué es realmente embelesar? Pues igualmente, según el RAE: suspender, arrebatar, cautivar los sentidos. ¡Otra vez suspender! Pues como no sea en el aire… Y lo de cautivar los sentidos, querrá decir capturarlos, supongo, o sea, no dejar que anden sueltos por ahí. En fin, da una idea, pero lo veo hasta cierto punto contradictorio y no lo acabo de ver claro.

3: Atractivo físico. Bueno, esto debe de limitarse a las personas, pues una cosa con atractivo físico no parece muy congruente. OK para las profesoras…

 Volvamos al verbo encantar, a ver qué dice:

Aparecen 4 acepciones:

1: Someter a poderes mágicos. Ya… Se debe referir a lo de los magos… parece peligroso.

2: Atraer o ganar la voluntad de alguien por dones naturales, como la hermosura, la gracia, la simpatía o el talento. Estupendo; ya sé lo que he dicho en relación a las profesoras y concuerda… pero no me vale para lo de los pueblos.

3: Entretener con razones aparentes o engañosas. Dice que es una germanía, así que lo tendré que pensar con cuidado… pero será que no, excepto que mi propósito en este artículo sea ése… ¡quién sabe!

4: Gustar en gran medida, agradar mucho. Al fin: esto sí que parece concreto y claro. Aplíquese a lo de los pueblos…

Bien; esto es lo que hay en el RAE. Creo que es bueno saberlo, aunque sólo sea para tener conciencia de lo que estamos diciendo con tanta frecuencia con lo de: “Estoy encantado de conocerle…”; entre otras cosas, significa que nos está sometiendo a poderes mágicos… ¡ojo!.

   Bueno, creo que ya vale de entretener con razones aparentes o engañosas y que se podría interpretar como un ejercicio de “diversión” en su acepción de maniobra militar…

  Quiero contaros por qué me han encantado dos pueblos localizados cerca de la macro-urbe de Benidorm, de la que tuve que salir corriendo para descontaminarme de tanto rascacielos (y medusas, por cierto) y que realmente me han sorprendido. Los pueblos son GUADALEST Y FINESTRAT. (Así dicho, parece que estamos hablando de una pareja de cómicos valencianos…¡!!!)

 Veamos primero Guadalest, a unos 15 kms de Benidorm en dirección a la sierra de Aitana. Su población es muy pequeña: solamente 215 habitantes (2007), pero creo que hoy en 2013 debe haber unos cuantos más, por el auge del turismo según se va conociendo. Realmente, el nombre correcto es “Castell de Guadalest”, pues eso es lo más representativo del pueblo: su castillo, dónde y cómo está situado. Cuando lo ví (accedí desde la carretera que sale de Calpe), me llevé la primera sorpresa: está encima de un enorme promontorio, bastante alto ya en la sierra, consistente en varias columnas que salen de los laterales como cuando hacemos castillos en la arena con los chorretones que dejamos se formen desde nuestros puños. Pues igualito; me recordó inmediatamente a Meteora, en Grecia, que ya sabéis se caracteriza por sus monasterios en la cúspide de montañas-columnas inaccesibles, sólo que en más pequeño.  El pueblo podría haberse llamado “Meteorita”…
 Guadalest, primera vista
 

 Guadalest
 
 Guadalest
 
 Torres de Guadalest y acceso al Castell y pueblo antiguo
 
 Castell y Torre
 
Vista desde la entrada

Lo primero que le ocurre a uno al verlo es que cómo se puede uno subir al campanario o torre en una de las picotas; la cosa tiene su truco: detrás de la columna hay una antigua casa de 4  pisos (la casa de los Orduña, alcaides  del pueblo desde 1669, después de un terremoto que dejó al castillo dañado en 1644). Desde el cuarto piso, salen una serie de puentes que enlazan con la torre y permiten el acceso.
 
Acceso a la Torre Campanario

  Hablando de acceso, al castillo (y al pueblo antiguo, muy pequeño) se accede atravesando un túnel horadado en la roca. Desde luego, la fortificación era excelente…

Final de la calle
 

Atravesando la roca
 

Acceso al pueblo a través de la roca
 

Vista desde el portalón

Por cierto, en el pueblo está la casa de un famoso miniaturista y un museo, en el que se pueden ver algunas miniaturas sorprendentes, como por ejemplo:

  • La Estatua de la Libertad dentro del ojo de una aguja.
  • La Maja Desnuda de Goya pintada en el ala de una mosca.
  • Un elefante modelado en los ojos de un mosquito.
  • El Guernica de Picasso pintado en una semilla.
  • Un camello paseando por el ojo de una aguja.
  • Los fusilamientos de Goya pintados en un grano de arroz.

 Y a los que les gusten los museos, que sepáis que hay otros 7 en la localidad, lo que, en relación al pequeño tamaño del pueblo, no deja de ser sorprendente. No pude verlos, pues llegué por la tarde, pero en otra ocasión le tendré que dedicar todo un día. Podéis buscar información en internet, para el que le interese.

Museo

Hacia la salida


  En 1974, Guadalest fue declarado Conjunto Histórico-Artístico. No me extraña nada.

Pueblo antiguo y Castell

Plaza

El otro lado...

Embalse de Guadalest

Toque romántico por lo de encanto


Vayamos ahora con Finestrat. Está muy cerca de Benidorm, a unos 10 kms., situado al pie de la montañaza  (el Puig Campana) que domina Benidorm. La población censada en 2012 era de 6900 habitantes, lo cual también me sorprende por lo contrario que Guadalest, pues no parece muy grande. Probablemente comprende también el polígono industrial que hay a unos kms del pueblo.

  A medida que se va subiendo, la vista hacia el mar es cada vez más espectacular, a la vez que se va bordeando la montaña levemente por el Oeste . Al fin se divisa el pueblo, colgado de una ladera. Según se entra a la parte alta, se da uno cuenta que los finestreños (¿se dirá así?) deben de poseer unas buenas piernas para moverse por ahí; ir un momento a por el periódico debe de servir como ejercicio mañanero.

Finestrat

Finestrat y Puig Campana

Terrazas en alto

Terrazas en alto

Iglesia

La razón fundamental de acercarnos al pueblo era realmente que se había anunciado que había un mercado medieval para los días 8 y 9 de Junio, coincidiendo el primero con nuestra intención de vuelta. La verdad es que era un mercadillo bastante pequeño, pero estuvo ambientado con representaciones teatrales con actores del pueblo (fablando en valenciá) de tono humorístico, que amenizaban el paseíllo. También tenían un herrero –italiano por cierto (¿no quedan herreros españoles?)- y pequeñas obras de arte realizadas con objetos cotidianos, como chapas, también sorprendentes; todo un artista.

Mercadillo medieval

Maravillas con chapas

El herrero italiano

Al rojo vivo


 El Puig Campana es el monte ése que tiene una fractura, portilla, “mella”  o “tajo” en su cúspide, resultando en una “U” tan perfecta que no parece que se deba a un fenómeno natural. Se le llama “El Portell”. En consecuencia, hay muchas leyendas, antiguas y modernas, relativas a dicha muesca.

Puig Campana
 

Puig Campana y su Portell

 Portell por un lado
 
Portell por el otro lado 


Una proviene de la época medieval, atribuyendo el tajo al héroe Roldán, quien al intentar rematar con su espada Durandarte a un caudillo moro, se le escabulló, dio en la cresta con tanta fuerza que se desgajó un trozo; éste bajó a su vez rodando cuesta abajo y hoy es la isla de Benidorm, la que tiene forma de triángulo equilátero. Una versión colateral de ésta es igual, pero sin moro, y que el tajo se lo dio Roldán para retrasar la puesta de sol, debido a que una bella joven de la que estaba enamorado se decía que moriría con el último rayo de sol… muy romántico.

   Leyendas más modernas de los años 50 del siglo pasado, en plena efervescencia de platillos volantes, es que la “U” se trataba en realidad de una antigua base de aterrizaje de platillos, aparcados a modo de garaje dentro de la montaña. Es decir, que el Puig Campana debería ser una especia de portaaviones estelar extraterrestre. Esto ha originado que en todos estos años se originasen un sinfín de noticias de apariciones, abducciones y eventos similares en el entorno de esta región. Hay hasta una más celestial en que unos jóvenes de Valencia aseguran que unos ángeles les han dado el libro de las 2000 páginas, pero no se sabe de qué va…

  Es cierto que esta mella ya la conocía yo de algún libro de J.J. Benítez leído en mis años juveniles, en que ya se mencionaba dicha muesca y siempre me había llamado la atención. La verdad es que no he visto nada parecido en ninguna otra montaña, y he visto muchas…
KS, Junio 2013




 










 

10 junio 2013

Adenda II al reportaje fotográfico Nuestra Flora


ADENDA II AL REPORTAJE FOTOGRÁFICO DE PARTE DE NUESTRA FLORA, por José Luis Cerdán.
 

Próximo el final de la primavera, cierro el reportaje fotográfico con un anexo que contiene la gran variedad de especies de nuestra flora, plantadas por el Ayuntamiento de Valencia durante  los últimos treinta años en las zonas verdes de nueva implantación. En concreto en la Avenida de Blasco Ibañez entre la plaza de Emilio Atard hasta la estación del Cabanyal.
Sigue en:

 
Flor de la Lantana
 

09 junio 2013

Profesoras con encanto


Profesoras con encanto. Carmina Ortiz,   por Kurt Schleicher.

Los recuerdos se unen y los encuentros se juntan. Será que es así, o es que es así porque debe ser o es que será porque sí, pero el caso es que este pasado mes de Mayo de 2013 ha resultado particularmente emotivo. Y relacionado con profesoras del Ramiro con encanto, de ayer y también de hoy.

Y es que al Ramiro no hay que asociarlo solamente con profesores bien conocidos, como  Manuel Mindán,  Francisco Viguera, Navarro Latorre, etc., muy buenos profesores, pero a los que el calificativo de “encantadores” no parece que les vaya como anillo al dedo precisamente. Me refiero a profesoras como Helia Escuder, encanto y elegancia personificadas, o Trinidad Jolín, que nos daba Física en 4º con encanto, o Pilar Gálvez, que, como decía Tinín, tenía legión de admiradores, o Carmina Ortiz, la hija del director del Ramiro por entonces, Luis Ortiz Muñoz, que junto con D. Domingo Sánchez daba clases de “idioma moderno”, como se llamaba entonces, en este caso de alemán y francés. Quizás resulte menos conocida para muchos, porque esta variante de “alemán-francés” no fue nunca multitudinaria, pero creo que Nicolás, Ignacio Casas, Carlos Marsá y alguno más la recordarán perfectamente. Y seguro que Carmina, la señorita Ortiz, también tendría legión de admiradores (aunque nos pilló algo más jóvenes que en el caso de Pilar, pues tendríamos entonces solamente unos 12 años); la recuerdo perfectamente como muy alta, muy rubia, muy guapa y extraordinariamente simpática.

 (Un inciso: alguien se estará preguntando por qué me apunté a clases de alemán-francés, oferta del Ramiro muy “sui-géneris” con eso de aprender dos idiomas al mismo tiempo y con la que yo, hablando alemán de nacimiento, tendría una clara ventaja; la razón es simple: al arribar en España a los 5 años, no tenía la menor idea de gramática alemana, y mis padres debieron de pensar que mi alemán estaba bastante “cojo” sin un baño gramatical. Y si encima aprendía francés, pues me las ponían como a Fernando VII…).

  Volvamos a lo del encanto en este florido Mayo. Primero, encontramos a Pilar Gálvez (véase la semblanza http://ramiro53-64.blogspot.com.es/2013/05/el-reencuentro-semblanza-de-pilar.html) y tuvimos una merienda inolvidable en su casa a mediados de ése mes. Después, Manolo Rincón nos invitó a una conferencia que daba en el Ramiro de hoy a los muchachos en puertas de la universidad (ver el artículo correspondiente http://ramiro53-64.blogspot.com.es/2013/05/un-dia-en-el-ramiro-por-manolo-rincon.html), ocasión en que me llevé dos sorpresas: una, el nivel de madurez de los muchachos y muchachas a tenor de las preguntas que hacían, muy razonadas e inteligentes, y otra, que los “catedráticos” (palabra que se asocia a sesudos caballeros de edad avanzada, gordos y calvos) responsables de la excelente formación de estos muchachos eran dos atractivas damas, simpáticas y encantadoras: Rosa Mª Muro (la hija de nuestro querido conserje Muro, ¿recordáis?) de Historia y Mercedes Chozas, de Lengua y Literatura (y además escritora, firmando ahora mismo libros en la feria del ídem).

  Rosa María está puestísima en historias del Ramiro y muy interesada en que no pasen al olvido hechos históricos asociados a él; comentando estos temas, salió a colación que conocía a Carmina Ortiz y me proporcionó amablemente el teléfono. Ni corto ni perezoso, la llamé. Os podéis imaginar que estaba algo nervioso; no se llama todos los días a una profesora al cabo de 53 años; así y todo, Carmina se acordaba de mí, al menos del nombre, pues de la cara ya sería un milagro. Pues ahí que estuvimos charlando animadamente más de media hora, a modo de Fray Luis de León, el del “decíamos ayer…”, y yo percibía al otro lado de la línea una voz juvenil, desinhibida que, como no podría ser de otra manera, sólo podría corresponder a una persona de espíritu joven y extraordinariamente simpática, igual que yo la recordaba. Nos contamos muchas cosas, entre ellas lo de la reciente inauguración de mi exposición de fotografía (véase mi artículo de la nube) y obviamente la invité a visitarla (aunque con pocas esperanzas de que eso pudiera hacerse realidad).

   Una anécdota que yo recuerdo perfectamente (ella no) es que con mis doce años (ella debía tener entonces veintipocos) algún día coincidíamos a la salida del Ramiro en la calle Serrano; uno de ésos días se me ocurrió la infantil idea de retarla a una carrera, pues ella también presumía de buena atleta con sus largas piernas. Total, que nos dimos la salida y echamos a correr por la cuesta; de repente me la encontré a mi lado con las faldas al vuelo y me parece recordar que me ganó. Al terminar, ambos jadeantes, nos echamos a reír sentados no sé si en el suelo o en el primer banco que encontramos. Creo innecesario comentar que esta anécdota dice mucho del carácter juvenil de Carmina, sin perder por ello el menor ápice del respeto que se tiene (¿habrá que decir se tenía?) a una profesora; al día siguiente, volvimos a ser profesora-alumno, aunque yo en mis adentros percibía que había ganado a una amiga.

   Carmina desapareció del Ramiro al poco tiempo, y éste, el tiempo, empezó a correr, a correr y a correr y los recuerdos se hacían largos y largos y más difusos, como siempre, pero su imagen sonriente, rubia, alta y simpática no se me borró nunca de la memoria; debe de ser una de esas “improntas” que se te quedan marcadas.

  Pero… ¡sorpresa! Al cabo de una par de días de aquella primera llamada recibo otra de Carmina anunciándome que tenía ganas de verme a la vez que mi exposición, y que iría con unos amigos. ¡Otro reencuentro emotivo en Mayo! Según voy llegando al Palacio de Godoy, se me acerca un coche bien repleto de personas que me preguntan por el palacio, miro al asiento delantero… ¡y vuelco al corazón! Me acerco y digo: …Eres Carmina, ¿verdad?  Y la señora rubia que me mira con sorpresa y gesto afirmativo… y un cálido y cariñoso abrazo. Inolvidable… Allí estaba, un “par de años” después, pero igualmente alta, de porte elegante, rubia, guapa y extraordinariamente simpática.

  La verdad es que no tuvimos tiempo de hablar mucho de su vida (pues nos dedicamos a ver la exposición con sus amigos, dos parejas también muy agradables), pero comentar que realmente no estuvo en el Ramiro más que dos años dando clase de alemán, ya que su padre la envió al colegio alemán de Concha Espina en Madrid, donde dio clases de español durante la friolera de 38 años.

    Tampoco tengo la intención de que esto sea realmente una semblanza suya, pero sí destacar que en el Ramiro hemos tenido la fortuna de cruzarnos con personas con encanto como ella y que yo he tenido la ídem de encontrarme en tan breve plazo con tanta dama encantadora asociada a nuestro Instituto. Será por lo del mes de Mayo y la primavera, que la sangre altera, pero así ha sido, porque así habrá tenido que ser. Y yo, que acabo de ganar una amiga –otra vez- al cabo de 53 años…¡qué bien!

  Y que este hecho es otra buena razón de estar orgulloso de la pertenencia al Ramiro, como dijo Vicente no hace mucho; no se trata solamente de la bondad de muchos profesores que tuvimos o de la impronta que nos dejaron, sino que además, recordando a algunas de ellas, como es el caso, es que encima tienen esa cualidad, pocas veces ensalzada: encanto.

 Las fotos adjuntas dan buena fe de lo anterior, sin necesidad de más explicaciones...

KS, Junio 2013.




Fotos:  En los jardines del Palacio de Godoy, con Carmina Ortiz, 31 Mayo 2013.

Galería de Equipos del Estudiantes


GALERÍA DE EQUIPOS DEL ESTUDIANTES.
DE LOS AÑOS 50 A 1.968 (1ª parte),
por Vicente Ramos
 

 
Para ampliar la imagen pincha en el recuadro de abajo a la derecha (Full screen)



07 junio 2013

Asi somos y asi éramos


ASI SOMOS Y ASI ÉRAMOS, por Rafael García-Fojeda y V. Ramos

 

Os presentamos un video con fotografías del año 1.960, asi como actuales.
 

 

Todos los exalumnos de la promoción 1.964 que deseéis figurar en esta galería os rogamos nos hagáis llegar vuestras fotografías.