02 julio 2013

Los escudos del Ramiro de Maeztu


Los Escudos del Ramiro de Maeztu, por Manolo Rincón

Una institución con una vida tan larga, como nuestro querido Ramiro, ha pasado por diferentes intentos para tener asociada una representación gráfica que pudiese identificarla. Desafortunadamente los datos que se conservan a este respecto son imprecisos e incompletos, por lo cual en este trabajo, pese a que hemos consultado todas las fuentes disponibles  a nuestro alcance, no nos ha sido posible rescatar más que lo que vamos a transcribir a continuación. Pedimos excusas por si hubiese alguna inexactitud, por desconocimiento nuestro y prometemos hacer ampliaciones posteriores a este trabajo, si hubiese nuevos descubrimientos.

Toda organización, que se precie de serlo, tiene un escudo, o logo como se diría en el lenguaje actual, que permite que las personas con solo verlo, asocien de forma inmediata el logo con la organización representada. Por ello pensamos que es de gran interés para todos nosotros conocer, lo más posible de nuestro escudo, y es por lo que lo hemos investigado los orígenes y desarrollo del mismo.

El escudo de nuestro querido Instituto, ha tenido diferentes aspectos hasta llegar al que actualmente se maneja, por lo cual hablaremos con más propiedad de ”los escudos del Ramiro” pues varios han sido los utilizados a lo largo de los años.

Pretendemos pues,  tratar de daros una idea de la evolución de este símbolo, desde el primer escudo que conocemos, al que se utiliza ahora. Veréis que ha habido grandes cambios con el tiempo y a veces van ligados a la estética de cada época.

Situémonos ahora en los inicios de la historia del Ramiro, antes de la Guerra Civil, y vamos a hacer referencia al Escudo del Instituto Escuela. Esta institución como sabéis se crea como una experiencia pedagógica para la Enseñanza Pública, basada en los principios pedagógicos y los criterios educativos de la estupenda Institución Libre de Enseñanza.

 El escudo que se eligió para la institución es el que podéis ver en esta imagen. Un pájaro mezclado con una especie de anfibio sobre una columna, nos ofrecen una imagen del  I.E. de corte infantil, pero un tanto original. El autor o autores de este símbolo nos son desconocidos, lo cual es una lástima. El Instituto-Escuela utilizó este logotipo durante toda su existencia. Hemos preferido ofreceros una representación sin colores, ya que hubo varias versiones y difieren en la aplicación del colorido que se dio a cada una.

Al crearse el Instituto Nacional Ramiro de Maeztu, tras la Guerra Civil, aparece un primer escudo, primorosamente realizado en la gran escalinata que permitía el tránsito entre el campo de fútbol y la plaza, denominada entonces del Caudillo.

Este escudo, que debe de ser del año 40 o 41, y en el mismo debemos de fijarnos que su construcción se ajusta totalmente al simbolismo franquista en su primera época.


Es de destacar la utilización de líneas rectas formando letras entrelazadas. En las dos fotos, podéis ver el escudo que está muy dañado por el transcurso del tiempo, ya que originalmente la incrustación en mármol rojo, estaba ribeteada con un filo dorado hoy desaparecido, al igual que el color que fue de un rojo más intenso. Podéis distinguir INRM (Instituto Nacional Ramiro de Maeztu). El autor o autores son también desconocidos y se utilizó en papel impreso muy pocas veces. Puede que se hiciese alguna insignia de solapa, que ya es imposible localizar.

Hacia mediados de los años 40, aparecen unos escudos más sencillos:



 

El primero muy adecuado para impresos, es rápidamente adoptado para membretes. Os mostramos de él dos versiones un poco diferentes. La primera fue la finalmente adoptada y pervive hasta hoy. Destacar la cruz malta en la I. Es una evolución simplificada y más legible del usado en el año 40.

El segundo, aunque veis una versión restaurada, se utilizó en tela para poner cosido sobre prendas como chaqueta, ya que no existía uniforme. Adopta el color rojo para las letras.

Parece que el diseño original pudo ser del Sr. Cobos, autor de las pinturas del Museo Religioso, y muy introducido en la estética del Instituto en aquella época, aunque no podemos demostrarlo de ninguna manera.

En 1.951 D. Frutos Aragoneses, el Sr. Cobos o ambos (es igualmente indemostrable), profesores de dibujo del Instituto, diseñan el actual escudo del Ramiro que podéis ver a continuación en su primitiva versión y con los colores actuales.


Los colores azul claro y azul oscuro significan las Letras y las Ciencias, totalmente hermanadas dentro de la misma organización. Es una preciosa alegoría que debemos de tener en cuenta por la igualdad que da a ambas para el desarrollo de una perfecta educación. Se mantiene la cruz de Malta sobre la I.

Una vez adoptado ya este formato, se populariza rápidamente y se hacen versiones extensibles al Estudiantes, antiguos alumnos, bachillerato internacional, etc.


La versión oficial actual del Instituto, es la que reproducimos a continuación, donde los dos azules se ven con mucha nitidez, destacando la simbología ya explicada:

 
Y esta es la evolución que ha tenido en el tiempo nuestro querido escudo. El trabajo queda abierto no obstante por si se descubren más detalles en el futuro o algún lector aporta nuevos datos.

Por cortesía de Vicente Ramos, incluimos otras modalidades del escudo que se han utilizado en diversas ocasiones (Actual, Promoción 52, Promoción 64 y yo fui al Ramiro).





 

Por último, la versión oficializada actual (2.013) es la que os ofrecemos a continuación
 

 

01 julio 2013

Menos que un modesto museo


Menos que un modesto museo. Solamente un recuerdo: Estación de metro de Chamberí, Por José Luis Cerdán

 

Recuperada como “estación fantasma” de la línea 1 en 2006 junto con la estación eléctrica de Pacífico, son recomendables ambas visitas. Por:

Son gratuitas

Son plenamente accesibles en transporte público

Duran poco

Horario continuado de 11 a 19 h.

30 junio 2013

El puzzle japonés y los límites de la ciencia


El puzzle japonés y los límites de la ciencia, por José Enrique García Pascua.


 

1.- El puzzle japonés.

Mi pasatiempo favorito es este que llaman puzzle japonés. Resulta muy sencillo de entender. Consiste en una retícula, inscrita en un rectángulo, cuyas líneas horizontales y verticales delimitan múltiples casillas o celdillas cuadradas. Rellenando de negro unas celdillas sí y otras no, cabe diseñar un dibujo esquemático, pero perfectamente identificable, de alguna figura o escena.

Quien prepara el puzzle nos ofrece cifrado un dibujo oculto y el que se ejercita con él debe descifrar el código y recomponer la imagen. Toda la diversión está ahí.

El código mentado se escribe en los márgenes del rectángulo.  Al extremo de las filas y columnas se encuentra una serie de números que definen las distintas secuencias de celdillas rellenas correspondientes a cada una de ellas. Así, si leemos 2-3-2, esto quiere decir que en la hilera contigua hay primero una secuencia de dos celdillas, después, una de tres y, por último, otra de dos. Las distintas secuencias sucesivas se separan entre sí por una o más celdillas en blanco.

 

El procedimiento para resolver este pasatiempo no es otro que un análisis metódico que permita discernir qué celdillas hay que rellenar y cuáles hay que dejar en blanco. Dicho análisis se efectúa por medio de unas reglas simples. En la medida de lo posible, tenemos que comenzar por las filas o columnas de los bordes del rectángulo y después localizar las celdillas que necesariamente están rellenas de negro con independencia de que comencemos a contar las secuencias desde un extremo u otro de la hilera. Cuando se consigue completar una secuencia, obtenemos además una o dos celdillas en blanco, las que delimitan dicha secuencia. Estas casillas sin sombrear constituyen puntos de intersección con la hilera perpendicular que permiten determinar en ella espacios más cortos y en los que es más fácil acotar sus concretas secuencias.
Para continuar leyendo visita Nuestros Escritos (Textos) o pincha en el siguiente enlace: http://trinjolbuz.blogspot.com.es/2013/06/el-puzzle-japones-y-los-limites-de-la.html

Os rogamos que escribáis vuestros comentarios no en esta entradilla informativa, sino en la página correspondiente de Nuestros Escritos (Textos). De este modo, vuestras interesantes aportaciones serán leídas a continuación del texto completo, enriqueciendo éste. Muchas gracias!! 

 

27 junio 2013

Dos modestos museos de Madrid


Dos modestos museos de Madrid, por Kurt Schleicher

   Me estoy refiriendo al Museo del Ferrocarril y al Museo Nacional de Ciencia y Tecnología. El primero seguramente os suena a todos, pues está ubicado en la antigua estación de las Delicias, estación que probablemente llegamos a utilizar de pequeñitos y que hoy se usa para el “Tren de la Fresa”, que alguno habrá utilizado en algún fin de semana de Primavera y Otoño.

  La localización es en el Paseo de las Delicias, cerca de la calle Ferrocarril (¡claro!) y del metro Delicias.

  El calificativo de “modestos” no lo uso con intenciones peyorativas; lo que quiero decir, especialmente para el de Ciencia y Tecnología o MUNCYT, hermano pequeño del de La Coruña, más famoso, es que es pequeño en tamaño y está acogido bajo el ala de su madre el del Ferrocarril en un lateral del mismo. Para algún exigente con eso del rimbombante título de “Museo Nacional etc.”, el museo le resultará algo frustrante por su tamaño, aunque luego está bien aprovechado con sus dos pisos.

   Es relativamente nuevo, pues se inauguró en 1997 y se trata de una sede “provisional” que ya se decidió en 1980, poco antes de que se abriese el Museo del Ferrocarril en 1984 en su localización actual; en fin, ahora con los tiempos que corren parece que no hay intenciones de modificar este emplazamiento. Es curioso que se ha abierto otro posterior en La Coruña a cargo de Ramón Núñez, habitual colaborador de la revista “MUY” y que es bastante más famoso y amplio que éste.

  El que no es tan nuevo es su hermano mayor el del Ferrocarril, que se trasladó aquí desde una sede anterior en el palacio de Fernán Núñez, lugar en el que se inauguró ya en 1967. Antes de esa fecha, los restos dispersos de los ferrocarriles españoles se fueron recogiendo en ocasión de exposiciones temporales desde 1930. Las locomotoras más antiguas datan de 1843 y 1848, y a partir de ahí comenzó una historia plagada de desarrollos. ¿Quién no ha sentido de niño una fuerte impresión cuando veía pasar un tren del que tiraba una impresionante locomotora y te quedabas allí ansiando que viniese el siguiente? Bueno, a mí me pasó lo mismo con los aviones al final de las pistas de Barajas, pero ésa es otra historia…

 A destacar el antiguo edificio de la estación en cuanto a estructura de hierro, tan de moda a finales del siglo XIX y ampliamente representada en París por la exposición mundial en aquella época –de la que se conservan varios palacios-  y por la torre Eiffel. La estación data exactamente de un siglo antes de la inauguración del museo, de 1880.


 Las exposiciones que hay en el Museo de Ciencia Y Tecnología son:

 

Antes que la ciencia

Una mirada a los orígenes de la ciencia y la tecnología desde la Prehistoria hasta la Edad Media.

Experimentación

Los objetos más habituales en los laboratorios de física y química de los siglos XVIII y XIX.

Astronomía, Matemáticas y Navegación

El universo, la tierra y los océanos a través de las piezas más antiguas y relevantes de la colección.

Galvani, Volta... y el desfibrilador

La controversia entre dos grandes científicos que desencadenó el descubrimiento de la pila eléctrica.

Medidas

Las personas han utilizado siempre las medidas: la vida cotidiana y el trabajo del científico sería imposible sin ellas.

Tecnologías de la cultura moderna

Aparatos musicales, ordenadores, electrodomésticos... Nuestro entorno más cotidiano es en esencia tecnología.

Fascinación

La ilusión del movimiento y los orígenes del cine a través de los juguetes del “precinema”: fenaquistiscopio, zoótropo, praxinoscopio…

Sonría por favor

El anhelo humano de reproducir la naturaleza de manera mecánica y perdurable a través de la fotografía.

Salud

La higiene y los cuidados sanitarios son aspectos fundamentales para el bienestar físico y mental de las personas.

Tempus fugit

El tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos. Para todo lo demás, nuestra colección de relojes.

Ruedas

Automóviles, motocicletas, bicicletas… forman la colección de medios de transporte del museo.

Sala de exposiciones temporales:

Libros imprescindibles, Instrumentos esenciales

Desde diciembre de 2012 hasta septiembre de 2013, el MUNCYT exhibirá algunos de los libros fundamentales del pensamiento científico. La exposición cuenta con 26 módulos independientes donde se presentan primeras ediciones impresas de obras tan inmortales como De Revolutionibus de Copérnico, los Principia de Newton o el Almagesto de Ptolomeo. La muestra se completa con distintos objetos patrimoniales relacionados con cada una de las obras.

  En las fotografías adjuntas que hice tenéis un par de muestras.










 Del Museo del Ferrocarril hay menos que decir, pues es otro concepto; allí se almacenan en todas las vías representaciones de trenes y locomotoras que nos llevan a un pasado reciente (el Talgo, el TAF, etc) o no tan reciente, pues los vagones se conservan con sus interiores intactos a los años veinte en algunos de ellos. Merece la pena visitarlos, pues te “teletransporta en el tiempo” a esa época; más aún, la cafetería del museo es un vagón de aquellos años, por lo que el esfuerzo de imaginación que hay que hacer es relativamente pequeño.

   Otras cosas que me han llamado la atención son:

-         Una locomotora mostrando todas sus tripas; merece la pena bucear un poco más en su funcionamiento, pues no es tan simple como parece.

-         Varias locomotoras más o menos antiguas, con un encanto particular.

-        El Tren de la Fresa

-        Locomotoras de vapor gigantescas, como la Mikado, la Pacific o la Confederación

-        Locomotoras Diesel, impactantes.

-        Locomotoras eléctricas, no menos impactantes con sus enormes morrazos

-        Un par de maquetas de trenes de tamaño ya importante y funcionando.

-        El enclavamiento de Algodor (de 1927), una antigua estación en la puntita de la Comunidad de Madrid al sur de Aranjuez… Enclavamiento no es aquí nada de clavar, sino el artilugio que comanda el cambio de vías. Es curioso que son 110 palancas, de las que 40 son de cambio de agujas y 70 para señales.

  Algunas fotillos que hice por allí os darán mejor idea de ello (“más vale una buena imagen que mil palabras…”)

























 

No entro en más detalles, porque lo que tenemos que hacer – y especialmente los abueletes con sus nietos-  es darse una vueltecita una mañana de cualquier día laborable, ahora que ya hay vacaciones para los niños y los papis suelen endorsar los tiernos infantes a los amables mayorzotes en que nos hemos convertido. Los nenes lo agradecerán, y de seguro que no olvidarán la visita; las tarifas son de 3,56 € (¡cómo afinan!... pesadilla para la cajera) para los >65 y gratis para los nenes <4 años. Ah, el MUNCYT es gratuito.

KS, Junio 2013

Nuestros Libros: Atrapados en el Hielo


Atrapados en el hielo, de Caroline Alexander, por Eloy Maestre

 

Atrapados en el hielo es el relato verídico de la expedición que el explorador británico Ernest Shackleton dirigió desde 1914, días antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, hasta 1917, para llegar por barco y luego por tierra hasta el Polo Sur atravesando la Antártida sin lograr su objetivo.
 
 
Su gloria estuvo en la retirada que culminó con éxito y todos sus hombres sanos y salvos.

Para continuar leyendo ve a este enlace de Nuestros Libros: http://marluiserigna.blogspot.com.es/2013/06/atrapados-en-el-hielo.html

20 junio 2013

Nuestros libros: Los Abecedarios


Los Abecedarios, por los del Ramiro

 Autora:  Mercedes Chozas, catedrática de Lengua y Literatura Españolas del Instituto Ramiro de Maeztu


Mercedes Chozas en una escritora costumbrista moderna, que ya tiene bastantes tablas en la profesión y está galardonada con varios premios literarios.

Nos vamos a referir en esta ocasión al último título que ha publicado, Los abecedarios, Editorial Calambur, 2013.

El libro tiene una curiosa estructura, en que cada capítulo está dedicado a una letra del abecedario latino. Como introducción nos cuenta de cada una de ellas su historia, fonética y otros detalles que son importantes para conocer las características de nuestro alfabeto. Con ello muestra la autora, su condición de docente de Lengua Española y su amor por la belleza de las palabras...
 
 
 
Para continuar su lectura id al siguiente enlace:
 

 
 

El Ramiro Oculto


El Ramiro Oculto, por Manolo Rincón

El propósito de este pequeño artículo es contaros algunas de las  “riquezas” ocultas del Ramiro, que tuvimos muy cerca y nunca vimos, en los años que allí pasamos.

El antiguo Teatro.

Según entramos en la secretaría, hoy totalmente remodelada, a la derecha, tras un mostrador, hay una puerta. Al abrirla aparece un solado de madera antigua, que corresponde al escenario del primitivo teatro, anterior a la guerra civil. Hoy está lleno de legajos de calificaciones escolares archivadas. Es una reliquia histórica, que debería de restaurarse.

Si salimos al hall y entramos en la conserjería izquierda, accedemos a la izquierda a un aseo que al fondo tiene una puerta que pone prohibido el paso. La abrimos y una escalera bastante antigua y un poco lúgubre, nos lleva a unas habitaciones que fueron los camerinos en tiempos del teatro, hoy repletas de viejos libros de calificación escolar. Otro interesante lugar desconocido por casi todos.

El escudo antiguo

Entrando en lo que fue el antiguo edificio de talleres y subiendo al último piso, por las ventanas que dan a la escalera de bajada del viejo campo de fútbol a la plaza del Caudillo, se ve un antiguo escudo, por el que pasamos sin duda cientos de veces.

Equipos electrónicos.

En la sala de matemáticas existen escondidos en unas vitrinas, una radio electrónica de campaña, procedente de talleres, así como alguna válvula de vacío (pentodo).
 
 
 
Subiendo hacia la terraza, hay unos equipos telex, varios proyectores antiguos de diapositivas, y los dos proyectores de cine  (Derbie y Kodak).
 

 
 
Observatorio y telescopio.

Se termina en la entrada al observatorio, totalmente desconocido (Hay compañeros que no recuerdan ni la cúpula). Dentro tenemos un magnífico telescopio con montura ecuatorial de 1930. La cúpula que se puede abrir para observar es de fibra de vidrio y de hierro, una buena construcción para la época. El telescopio parece funcionar mecánicamente, salvo la caja de mecanismos que permite el seguimiento mecánico, mediante engranajes de los objetos celestes observados. Merece la pena el intento de restauración de esta maravillosa, y yo diría única pieza científica.

 

Cartelería antigua.

Con la democracia los carteles franquistas fueron poco a poco desapareciendo del Instituto. En una obscura habitación reposan las placas que rezan Internado Francisco Franco e Internado Hispano-Marroquí, así como los viejos rótulos de las ventanillas de secretaría.

Además vi uno de los escudos de latón que adornaron la imagen de la Virgen, antaño enfrente del internado y hoy en las escaleras de acceso al CSIC.

Cafetería- Sala de trofeos.

Otro lugar oculto era la cafetería de profesores que muy pocos conocían. Además de tener una pequeña barra y unas mesas con sus sillas, hay una sala contigua donde están trofeos y placas conmemorativas.

 

La colina del viento.

Nunca supimos que el solar donde fue edificado el Ramiro con sus instalaciones, fue conocido a principios del siglo XX, como la colina del viento. Estábamos sobre ella y no lo sabíamos.
Como veis hay aún lugares insólitos en el Ramiro.  Espero que la información os ayude a mejorar el conocimiento de nuestro Instituto.

Manolo Rincón, 20.06.13

18 junio 2013

A otra profesora del Ramiro actual


A OTRA PROFESORA DEL RAMIRO ACTUAL, por Manolo Rincón

Una característica del Ramiro actual es que cuenta con unas profesionales de primera línea, como he podido comprobar. Es la época de las mujeres activas y bien formadas que tienen la suerte de disfrutar los alumnos de hoy en día, ante la envidia sana de los que no tuvimos esa suerte en épocas pasadas.

Yo me voy a referir hoy a Rosa María Muro, catedrática de Historia del Instituto. Es una persona que para mí ha sido y está siendo de una valía extraordinaria en la recuperación de recuerdos, que son para todos nosotros de mucho valor.

Ya tuve la suerte de conocer a Rosa María en la celebración del centenario del Padre Mindán hace años, y me gustó mucho las cosas que me empezó a contar de nuestro Ramiro y el enfoque que  daba a las mismas.

Pero ha sido este curso cuando he logrado  tener más ocasión de escucharla y conocerla mejor, y de darme cuenta que es la persona que más sabe del Ramiro actualmente, sin la menor duda, y lo didácticamente que explica todo su amplio conocimiento.

Rosa María, hija de Muro, el bedel de nuestra época, nació en el Ramiro, y le ama como pocas personas lo pueden hacer. Ella conoce todos los entresijos de los edificios, todas las historias de su profesorado, las etapas de la institución. En fin para mí, es ahora el alma mater del Instituto.

Esto lo ha combinado con su condición de historiadora, y por ejemplo ha rescatado  muchos datos en una exposición que podéis ver en el hall del Instituto, donde está toda la historia del Ramiro desde la fundación del Instituto Escuela, la urbanización de los Altos del Hipódromo y las diferentes fases que hubo hasta la creación en 1939 de nuestro Ramiro. Su trabajo sería merecedor de publicarse en un libro.

En nuestro blog tenéis lo que ella preparó con motivo del 70 aniversario de la creación del Ramiro, un vídeo que realmente aporta muchos datos. Ella rescató el nombre de la Colina del Viento.

Yo no sabía que el Ramiro estaba en la Colina del Viento, que confundía con la de los Chopos.

Para mí ir con ella a dar una vuelta por el Ramiro significa que me enseña cosas maravillosas desconocidas, como el antiguo y primitivo Teatro, con sus camerinos, en la parte posterior de la Secretaría, algo que desconocía totalmente, el archivo antiguo, las placas perdidas del internado….

De su mano he visto, el telescopio, la máquina de cine de la Prepa, la historia de las matemáticas en la pared de la sala de esta asignatura.

Ya he procurado ir informando de estos hallazgos en este blog.

En fin me harían falta muchas páginas para contar todo lo que ella me ha enseñado y como hemos recordado a los viejos profesores y a otros personajes de nuestra época, en las largas e interesantes charlas que hemos podido mantener, y que mucho le agradezco.

Esta faceta no oculta su trabajo de magnífica profesional, en el Bachillerarato Internacional, donde vuelca su actividad docente. Tuve ocasión de comprobarlo en los actos del 30 aniversario, a los cuales gentilmente me invitó.

He podido constatar su amplia formación y criterio en temas históricos y políticos, sus teorías de las diferentes corrientes y hechos,  y en fin su enfoque humanístico de gran calado.

Para terminar destacar su minuciosidad en todo, sus dotes organizativas, y sus grandes detalles desde la preparación de temas y la planificación de actividades, a escoger los libros que me ha regalado amablemente y que tengo en gran aprecio.

En un día muy especial para ella, pues hoy es su cumpleaños, le dedico a modo de regalo, este pequeño, pero muy merecido y cálido recuerdo que se ha ganado por mi parte, con su tesón, interés y conocimiento no solo del Ramiro, si no de otros muchos temas.

Espero que sus alumnos aprecien su gran valía como profesora, y para mi es un gran honor contarla como una amiga, que me enseña muchas cosas, en todos los órdenes de la vida.



Felicidades por todo querida Rosa María.

 

Manolo Rincón 18.06.13