25 agosto 2013

Forestal de Villaviciosa


Paseo por El Forestal de Villaviciosa de Odón, por Kurt Schleicher

    El Forestal es una zona boscosa en Villaviciosa de Odón declarado “Bosque Real” ya en 1739 y está asociado a la historia de esta localidad y de su castillo, que en síntesis es la siguiente:

 

CASTILLO DE VILLAVICIOSA DE ODÓN:

     Fue construido por los Marqueses de Moya y destruido por los Comuneros en 1520. Carlos I recompensó la fidelidad de los marqueses a su causa, otorgándoles el título de Condes de Chinchón.

     Fue restaurado en 1590 y nuevamente dañado en 1713 durante la Guerra de Secesión, fue embargado para la Corona por Felipe V.

     En 1759, muere en su interior Fernando VI, quien se había recluido en él tras la muerte de su esposa, Bárbara de Braganza, diez meses antes. Durante este período, Villaviciosa de Odón fue la sede de la Corte española.

     En 1808, y siendo su dueño Manuel Godoy, sirve de reclusión para él tras el Motín de Aranjuez y antes de ser llevado a Francia.

     Desde 1966, y por acuerdo con sus dueños, el Castillo pasó a ser propiedad del Ejército del Aire, que lo mantiene y restaura al aspecto que tiene hoy, utilizándolo como Sede de su Archivo Histórico.

 

 

 
 

     Enfrente y como se ve en la foto, está situado el Parque del Castillo, actualizando el proyecto que data de Juan Bautista Sachetti, quien lo realizó por orden de Felipe V para decorar los alrededores del Castillo. Esta actualización fue obra del arquitecto Julio Cano Lasso, inaugurando las obras el Presidente de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha.   

 
Otoño en el Parque del Castillo

 
 
 

En la parte trasera del Castillo está el Pinar de Prado Redondo:

 

Aquí se siguen celebrando romerías con ocasión de fiestas señaladas, como S. Isidro y las fiestas patronales:

 
 
                                           Día del Caballo

  Frente al castillo, hay una serie de monumentos que hay que destacar:

     La Fuente de Leda y el Cisne. La escultura que encontramos en la fuente es obra del escultor Juan de Ávalos. Realizada en el año 1999, representa el momento en que Leda, esposa de Tindáreo, es poseída por el dios griego Zeus convertido en cisne, que finge ser perseguido por un águila para poder yacer con Leda. Las figuras están dotadas de gran sentido del movimiento y la expresión de éxtasis de Leda está muy conseguida.



 

La escultura de la Madre y el Niño:

 

Y la Fuente de los Tres Caños:

 

   Esta fuente tiene también su historia: su construcción se atribuye a Ventura Rodríguez, en el siglo XVIII, en estilo herreriano. En la parte superior, remata un arco en el que se enmarca un escudo, así como varios adornos frontales. Abajo, tenemos un pilón, también de granito, que recibe el agua de tres caños. La fuente está delimitada por cinco mojones de la misma piedra, unidos por cadenas. Como muchas de este tipo de fuentes, ésta también tiene su tradición: cuenta la leyenda que quien bebe el agua del caño central, contraerá matrimonio en breve. Ha sido declarada Bien de Interés Histórico-Artístico.

Desde lo alto del castillo ya se ve El Forestal, tras el Pinar de Prado Redondo:

 

 

    Para dar mejor idea de conjunto y de la localización del Forestal, lo vemos en una vista aérea:

 


 

 

 

Y con un plano, delimitando El Forestal dentro de la línea de puntos:

 

        Hay que señalar que Villaviciosa de Odón se encuentra enclavada en la cuenca del río Guadarrama, que cruza de norte sur el término municipal,  afectada por los arroyos de la Vega y de la Madre, propiciando así los amplios espacios naturales y abundantes zonas verdes en toda la zona.

        Precisamente el arroyo de la Madre es el que cruza de lado a lado el Forestal, situado al norte del Castillo, como hemos visto, produciendo una hondonada natural muy sombreada. Esto facilita el crecimiento de toda clase de especies botánicas y hace que este paseo sea muy agradable también en verano.

    De estas posibilidades se dieron cuenta ya desde finales del siglo XVII; unos años más tarde, en 1739, fue declarado Bosque Real por el rey Felipe V:

 

"He venido en declarar que el nuevo Bosque de la villa de Odón o Villaviciosa, que es propio del Ynfante don Felipe mi hijo y sus límites, con sus aumentos o extensiones que en adelante tuviere, son y han de ser Bosque Real, con todos sus privilegios y libertades" (Decreto Real de 1739) Felipe V

 

   Su enorme diversidad de especies, por encima de las 350, muchas de ellas protegidas, entre árboles y arbustos, hace que se pueda considerar uno de los bosques más singulares y originales de la Península Ibérica, con una antigüedad en muchas de sus plantaciones que superan el siglo y medio de existencia y su adaptación a estas latitudes;  aquí conviven árboles propios del norte peninsular como el tilo o el avellano con especies típicas del sur como el alcornoque y otras traídas de China, como el Ginkgo biloba.   

      Se dan especies de árboles “gigantes”, como los siguientes:

 

      Especies catalogadas: 2 CEDROS DEL HIMALAYA, incluidos en el Catálogo de Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid, con una altura de más de 30 m. y perímetro de más de 3 m.; 1 CIPRÉS DE MONTERREY de altura más de 24 m. y perímetro de 3 m. y 1 PINO CARRASCO de altura de más de 25 m. y perímetro de 3 m.

 

      Otras especies no catalogadas: 2 CHOPOS NEGROS, con una altura de 20 m. y un perímetro de más de 4 m.; 1 ROBLE ALBAR de altura 20 m. y perímetro de 1 m.; 1 ROBLE CARBALLO de altura 20 m. y perímetro de 1 m. y 1 ARCE de altura 25 m. y perímetro de 1 m.

 

   Pero, además de estos gigantes, se dan muchas más variedades, ya que es un bosque caducifolio con magníficos ejemplares de robles, avellanos, plátanos, arces, olmos, chopos, fresnos, castaños, pinos laricios, saúcos, encinas, alcornoques, cipreses, almendros, pinos piñoneros y pinos carrascos.

    En El Forestal predominaba un árbol, el Ulmus Campestris, especie autóctona de nuestro país. Esta especie prosperó en El Forestal porque existió un microclima basado en el agua, fundamental para el hábitat y desarrollo de las plantas y árboles. El Forestal tuvo su esplendor hasta el año 1965; se podían encontrar incluso violetas, muy apreciadas por su floración y fragancia, quedando todavía algunas. Debido a la falta de agua y a la aparición de una enfermedad de origen americano llamada “grafiosis”, que se caracteriza por obstruir la circulación de la savia en los conductos capilares del árbol desde la raíz al tronco produciendo su desecación, se produjo la pérdida total del Ulmus Campestris. Además, en 1975 se cortaron estos árboles para uso maderero. Esta especie tiene la capacidad de rebrote, formando una especie de mata, que es como se encuentra en la actualidad; nunca será un árbol, será un arbolillo, al no tener tronco principal. El origen de ésta y otras especies que se encuentran en El Forestal se debe muy probablemente a que la primera escuela de Ingenieros de Montes se fundó en el Castillo de Villaviciosa en 1848, sirviendo de zona de experimentación. En la actualidad, El Forestal es la sede de la Escuela de Capataces Forestales y de Jardinería de la Comunidad de Madrid, lo que obviamente no viene nada mal que esté alli.

   El Forestal, por su situación, recibía el agua de las tierras colindantes; éstas vertían en dicho paraje y transcurrían a través del Arroyo de la Madre y las diversas acequias y, al tener el terreno una orografía plana y taludes con pendientes diversas, se facilitaba una humedad del suelo apropiada para el desarrollo vegetal y además en zona de umbría dando al norte, como ya hemos dicho. Algunas de estas fuentes de agua han quedado minimizadas por la aparición de urbanizaciones a su alrededor, haciendo que el arroyo sea bastante más exiguo que en épocas anteriores. El Forestal llevaba camino de convertirse en una vaguada olvidada, pero afortunadamente en los últimos años y, más recientemente, a iniciativa del actual alcalde (que fue antes concejal de medio ambiente) y de varias personas asimismo enamoradas de este antiguo olmedo de 20 hectáreas de extensión, se ha recuperado su memoria de Bosque Real cercándolo y colocando 9 puertas de acceso limitadas a peatones y organizando una red de caminos y paseos ahora todos con nombre propio, con sus barandillas y puentes de madera, a la vez que se ha iniciado una recuperación de las especies botánicas desde la época en que sirvieron de lugar de prácticas por los estudiantes de ingenieros de Montes. Aún así, queda mucho por hacer, pues los acuíferos siguen estando bajo mínimos y la recuperación no llegará hasta tanto el agua no vuelva a llenar los múltiples cauces que aún se ven al lado de los caminos y se recupere la red que hubo antiguamente. Confiemos que ahora, tras haber sacado del olvido este lugar, recordemos todos que hay que cuidarlo y seguir mejorándolo.

  Como animales de caza destacan las liebres, las perdices y hasta algún jabalí (en alguna ocasión se ha colado alguno en el jardín de algún chalet) y últimamente parecen que proliferan las ardillas. Dentro de las aves, el búho real, el carbonero común, la golondrina, el jilguero, la lechuza, el mirlo, el petirrojo, el ruiseñor común y las urracas.

 

 

    Tras todas estas informaciones, empecemos de una vez el paseo.

     A la derecha de la Fuente de los tres Caños, está la entrada al camino que nos lleva al Forestal, entrando por la avenida de Torres Rojas.

     Aquí nos encontramos con un camino al pie del Pinar de Prado Redondo llamado el “Paseo de Los Lavaderos”, donde se supone que ejercían esta labor las lavanderas en siglos pasados. Algunas imágenes:

 







                                   Desde aquí ya nos adentramos en El Forestal.

 

Girando a la izquierda tras pasar por la puerta o cancela de Los Lavaderos:

 


 

… nos encontramos un pequeño bosquecillo:

 



Tomamos el camino ascendente de los Cedros:




 

Y seguimos por el camino de la Aviación, hasta el extremo de mayor altura del Forestal:

 

   Bajando desde aquí por una empinada cuesta llegamos al borde más oriental del Forestal, donde se encuentra una hondonada natural; en su extremo hay una extraña construcción de ladrillo y piedra engarzada que parece una fuente antigua, delante de la cual se ve una amplia acequia, dando todo ello una sensación de abandono o de ruina histórica. ¿Habremos descubierto una fuente antigua sin restaurar de los tiempos de Felipe V? Misterio; viendo el plano, vemos que el nombre que tiene es “El Paredón”.

 

  Estas fotos que hice en un bonito otoño enmarcando el lugar, explican mejor que mil palabras a lo que me estoy refiriendo con eso de “zona misteriosa”:




 

 

   El misterio parece desvelarse cuando se ven fotos de invierno o tras un largo periodo de lluvias. En tal caso, el famoso Paredón se debería convertir en una cascada y el agua salir canalizada por una acequia que se lleva el agua hacia el Arroyo de la Madre. Sin embargo, la zona parece bastante seca, aunque mirando bien, en la propia pared de ladrillo queda bastante verdín, luego por allí debiera seguir ocasionalmente filtrándose agua. Por lo que he podido saber, hace varios años, era corriente ver la cascada, especialmente en invierno; nunca he ido por allí en ésa época, pero ya me han aclarado que al no haber suficiente agua, este espectáculo nos está ya vedado.

  Al parecer, El Paredón se construyó para frenar el torrente de agua que procedía del Barranco del Alamillo. Es curioso que antiguamente Villaviciosa de Odón se abastecía de agua potable procedente de un canal subterráneo localizado en una cueva cercana al tal Paredón. ¿Por qué ha desaparecido entonces este agua potable? Pues se supone que por el auge de las urbanizaciones cercanas y, en especial, de El Castillo, como ya hemos dicho.

He encontrado una foto en internet, que debe ser antigua y por lo tanto, ensoñadora:

  


Igualmente, en internet hay un bonito video en que se ve todavía mejor y muestra la cascada en época invernal:   http://youtu.be/HfDXObcVdbM

   El misterio aparentemente desvelado por lo de la cascada vuelve a resurgir como tal, sin embargo, cuando se observan los 10 receptáculos de piedra granítica encastrados a su vez en la pared de ladrillos y que están justo por donde cae la cascada. Suponiendo a la cascada “funcionando”, es evidente que se llenan de agua según va cayendo, pero la cantidad que se puede acumular allí sería realmente bastante exigua.

 

    Si fuesen realmente receptáculos para coger agua, no sería nada cómodo: habría que pasar por encima del agua remanente de la cascada, se mojaría uno los pies y además las cascadas tienen la mala sombra de salpicar, por lo que la cosa resultaría no muy agradable, poco práctica y, sobre todo, muy húmeda. Además, ¿por qué 10 cuencos?  He llegado a pensar que estos receptáculos son los soportes de algún antiguo abrevadero de madera ya desaparecido para dar de beber a los caballos, pero no parece tampoco muy racional (se mojarían igualmente y tendrían dificultades para beber bajo la cortina de agua).

   Dando más vueltas al tema, he llegado a la conclusión que debe tratarse  de deflectores o difusores de agua con el fin de atenuar el impacto de la cascada contra el suelo, pues con el tiempo y el agua cayendo y cayendo, la zona de impacto se iría horadando cada vez más. Pero, si son deflectores, ¿por qué tienen un vano en el centro con forma de colector? Unos parecen abiertos y otros cerrados por delante, lo cual se deberá quizás a la erosión que les ha provocado el agua cayendo, pero me pregunto yo si los conocimientos de mecánica de fluidos o aerodinámica eran lo suficientemente profundos en aquella época como para haber llegado a la definición de una forma óptima en cuanto a un máximo de deflexión y dispersión del agua en su caída.

    Otra posibilidad sería que el propósito no fuese más que estético para embellecer la cascada, pero tampoco parece muy convincente; ¡menudo trabajo se ha dado el tallador en tal caso!

      Sea como fuere, todo esto son especulaciones, por lo que nos encontramos con un verdadero misterio: “El misterio del Paredón”.

    Otro aspecto que pongo en solfa es el nombrecito: El Paredón. Suena a fusilamientos, por lo que la musicalidad de la palabreja es dudosa; da escalofríos. Propongo con todo respeto, pues, que se pongan unos falsos caños encima de los receptáculos, el Paredón deje de llamarse así y se le bautice con el más popular de “Fuente de los 10 Caños”, que es lo que yo me figuré al principio, hasta que vi que allí no había ni rastro de caños. De esta forma, como a la entrada del Forestal está la bien conocida “Fuente de los Tres Caños”, se puede motivar al personal para que trate de encontrar durante el paseo por el Forestal huellas de las otras fuentes, es decir, la de los “4 Caños”, la de los “5 Caños” y así sucesivamente hasta llegar a los 10 al final de paseo. Esto sería también un sano entretenimiento para los niños, que descansarían así por unas horas del ordenador. Y lo más importante, el coste de tal propuesta no sería muy gravoso para nuestro Ayuntamiento y propiciaría también que los villaodonenses hicieran más ejercicio y encima que se excitase su curiosidad, lo cual, como es bien sabido, ejercita la mente y aleja el Alzheimer. Y todo por 10 falsos Caños, emulando a los de la foto adjunta, que son dos de los de la Fuente de los tres Caños, cuya reproducción no sería muy difícil.

  Si se quisieran hacer las cosas aún mejor, algún amable fontanero villaodonense podría idear algún sistema de cañerías y hacer que los caños fuesen reales, de verdad, y así atraeríamos a más paseantes sin atosigamientos a la hora de coger agua y disponer encima de una verdadera fuente.

                   Caños reales

   Otra alternativa, la mejor probablemente,  sería “poner en funcionamiento” de nuevo la cascada, aunque fuese con recirculación y una bomba, con el fin de no malgastar el agua siendo potable (aunque tampoco le vendría mal al pobre Arroyo de la Madre). Eso también daría frescura al lugar y en verano nuestros tiernos infantes podrían utilizar la cascada y la especie de piscina adjunta para darse un buen remojón.

   Además, esto le daría “lustre” a nuestro pueblo, que podría así presumir de tener hasta una cascada propia; sería “La Cascada de Villaviciosa de Odón” y se podría plantear una excursión turística oficial a dicha cascada como parte de las actividades a realizar en El Forestal.  Algún optimista propondrá incluso que se la denomine como  “Las Cataratas de Villaviciosa de Odón”, pero me parecería excesivo y nunca podríamos competir con las del Niágara, de manera que considero mejor aparcar esta denominación por ser demasiado pretenciosa. Pero, aunque sea solamente “cascada”, ¿a que suena bien?

   Siguiendo por la hondonada, nos encontramos con árboles centenarios o sus restos, como este viejo olmo:


 

   En esta hondonada “de la cascada”,  se filtran con dificultad los rayos del sol, dejando ver de vez en cuando el “sistema circulatorio” de las hojas en otoño:


 

   Dejando la hondonada a nuestra espalda, giramos a la derecha tomando el camino de vuelta siguiendo el curso del arroyo de la Madre (a la derecha en la foto):

 

Este es el Camino del Caño Dorado; como se ve en las fotos, a la izquierda está el cauce seco de lo que era una antigua acequia o canalón para distribuir el agua.




 

A la derecha, abajo, se ve el Paseo de los Enamorados, más umbrío todavía, favoreciendo la intimidad de las parejas que dan nombre al paseo.


 

    Hay varios puentecillos que cruzan al arroyo para acceder a los caminos transversales: el sendero de Cayetano, el Paseo de los Niños, el de Miguelín Tejedor o el de Las Hermandades...

 

  Y así ya volvemos al comienzo del camino, donde el bosquecillo, cuando ya se está poniendo el sol y finalizamos nuestro paseo:

 

     Si hemos mirado con atención, habremos visto a los lados del camino las semillas volantes giratorias precursoras de los autogiros; ¡quién sabe si D. Ricardo de la Cierva se habrá inspirado en ellas!

    A tiro hecho, ahora no parece difícil imaginar unir dos de estas semillas por la cabeza de manera que queden una a continuación de la otra y contrapuestas; si hacemos pasar por allí un eje de giro y le colocamos un sistema impulsor horizontal en lugar de la fuerza de la gravedad, veríamos como las dos semillas unidas girarían creando una fuerza ascensional y habríamos reinventado el autogiro…¡Lo que nos enseña la naturaleza con solo saber mirar e imaginar!

 

 

  Pues ya sabéis dónde pasar una tarde tranquila en cualquier época del año, aunque probablemente sea el otoño la más bella habiendo riqueza forestal, como es el caso en este Bosque Real llamado precisamente así: Forestal.

KS, Agosto 2013.

 

 

 

21 agosto 2013

Reducción de Penas


OBRAS REALIZADAS EN LA POSTGUERRA POR EL SISTEMA DE REDUCCIÓN DE PENAS A TRAVÉS DEL TRABAJO FORZADO, por José Luis Cerdán


A PROPÓSITO DE ESTA NOTICIA…”El Gobierno adjudica un ¡¡¡18 de julio!!! el contrato para reformar el Valle de los Caídos El coste de las obras en la Basílica ascienden a 214.847,16 euros:


REDUCCIÓN DE PENAS POR TRABAJOS FORZADOS

El sistema era simple, el penado producía un beneficio a la sociedad o al empresario que lo utilizaba y él recibía el beneficio de reducir su pena y salir libre más pronto. No hay que confundir con los campos de exterminio del holocausto en que sólo se podía salir muerto o liberado por las tropas aliadas.
 
 

-- Sigue en:

11 agosto 2013

Capilla Virgen de los Estudiantes


La Capilla de la Virgen de los Estudiantes. Por Manolo Rincón.

La iglesia del Espíritu Santo es un conjunto de maravillas, como un microcosmos que reúne diferentes manifestaciones artísticas: frescos, esculturas, bajorrelieves, vidrieras…

Se comenzó su construcción, sobre lo que era el auditórium de la Residencia de Estudiantes, en 1943 y concluyó en 1946.

Hoy me quiero referir a una parte poco conocida de esta Iglesia, la Capilla de la Virgen. Pese a que hace cerca de sesenta años que conozco esta Iglesia y la he visitado en numerosas ocasiones, no sabía de la existencia de una capilla dedicada a la Virgen, en su lateral derecho.
Traspasada la puerta que da acceso al recinto, se avanza por el pasillo central hasta llegar a la escalinata que, en su lateral derecho, y por una puerta que yo creía sólo comunicaba al recinto  del Ramiro, se entra, por un pequeño vestíbulo, a una Capilla de planta rectangular, solada en mármol colocado con dibujos geométricos.

 


La Capilla se encuentra presidida por un magnífico retablo barroco del siglo XVIII, que está construido con madera dorada; su cuerpo inferior es la predela, decorada con ramas y hojas dispuestas en sentido horizontal.



En el siguiente cuerpo del retablo, la parte más noble del conjunto, el escultor ha hecho un auténtico alarde de la técnica y características propias del barroco. Predominan los temas botánicos, aunque también hay elementos arquitectónicos, estos, exclusivamente con carácter decorativo: son los dos estípites (soportes que tienen forma de tronco de pirámide invertida) sobre los que descansan lo que, de algún modo, se puede considerar recuerdo del entablamento clásico.  El torneado es precioso, propio del barroco tardío.



En su parte central,  el arco de medio punto enmarca un vano que ha sido concebido muy del gusto este estilo, porque bajo su intradós pende un cortinaje que, buscando el efecto teatral, se muestra abierto para cobijar, en este caso, a la bellísima imagen de la Virgen. Representada en actitud orante. La imagen, también de estilo barroco, es de autor desconocido.



El retablo se corona con una venera en la que destacan sus formas voluminosas

Todo el conjunto se encuadra en una construcción de estuco hecha a medida.

 
 
El techo de la Capilla se remata con una “airosa cúpula, con su pequeña linterna”, a través de la cual llega la luz natural. Sin embargo, no se puede decir que sea una cúpula en el sentido propiamente arquitectónico porque  no resalta en el exterior.


En el altar me llamó la atención un precioso sagrario barroco, que también está datado en el siglo XVIII. Realizado en madera y con una bella policromía. El tema que representa es a Santa Teresa de Ávila,  con su Amado, Jesús, quien toma en su mano el corazón de la Santa, para  simbolizar el Amor divino.

 

La iluminación de la capilla, también llega a través de una artística vidriera, que representa a la Inmaculada Concepción. La podéis ver en la foto.




Dos lámparas de plata, y una de bronce penden del techo y permiten la iluminación cuando la exterior no es suficiente.



El conjunto se completa con un cobre antiguo, de autor desconocido que representa el Descendimiento del Señor. Parece que existió otro con la Adoración de los Reyes, hoy desaparecido.




Esta Virgen ha sido desde siempre la patrona de los estudiantes, aunque yo no lo sabía. Os adjunto la foto de los años cuarenta y la actual, en la que podéis ver el retablo y la singular imagen.
A la Virgen se la procesionaba llevada sobre  unas andas plateadas, a hombros de alumnos del Instituto. Salía por la puerta que comunica la Iglesia del Espíritu Santo con el recinto, accedía a la c/ Serrano, pasaba por los edificios del CSIC y, rodeando todos los recintos y llegaba a la plaza de la Cruz, pasando por delante de los internados.
Esta procesión se realizaba en el mes de mayo, al finalizar el curso, que muchos recordaréis, en la cual se hacían varios viacrucis para terminar ante la Virgen del Pilar.
 El Padre Granda supervisaba y dirigía esta procesión, en la que participaban profesores, alumnos y familiares.
Me produjo una intensa emoción descubrir esta capilla y ver aquella Virgen que recordaba por las procesiones escolares de antaño.
Os invito a quienes no la conozcáis, que repitáis mi experiencia. Creo que no os defraudará la visita.
 
 
 
El Claustro.
En la parte izquierda del Espíritu Santo, hay un bello claustro porticado, con una fuente central.
Entre 1931-33, se construyó el Pabellón del Auditorio y Biblioteca para la Residencia de Estudiantes. Ambos edificios, estaban unidos por un cuerpo destinado a clases. En el patio que rodeaba al conjunto se hizo un claustro.
El arquitecto que construyó la Iglesia del Espíritu Santo, D. Miguel Fisac Serna, también fue quien realizó la capilla que os he descrito,  y tomó la sabia decisión de incorporar al conjunto el Claustro.
Destaca en él el juego de luz y sombra creado por los arcos que lo circundan. Se nos muestra adornado con un bello jardín y, asimismo, con la presencia de la fuente en el centro, que acompaña y completa el conjunto del sencillo e incluso austero claustro. Yo tampoco lo conocía
 





 
 

Os dejo unas fotos para que apreciéis su belleza arquitectónica.