11 julio 2013

Ramiro años 40 y D. Luis Ortiz


 El Ramiro en los años 40 y Luis Ortiz Muñoz, por Kurt Schleicher

    Esto es otro ejemplo de cosas que suceden por casualidad.

   Hablando con “nuestra profesora con encanto” Carmina Ortiz, que ya sabéis es hija del antiguo director del Ramiro D. Luis Ortiz Muñoz, me comentó que estaba buscando un libro relativamente antiguo en el que colaboró durante mucho tiempo su padre, cosa que recordaba de cuando era una niña, pues lo hizo en gran parte en su domicilio familiar.  Yo me ofrecí a buscarlo por internet, pues en el Ramiro no existía ningún ejemplar.

   El título me llamó la atención: “10 años de servicios a la cultura española (1939-1949)” apareciendo como autor José Ibáñez Martín, nombre que a más de uno le sonará, pues fue el primer Ministro de Educación tras la época de la Guerra Civil.

   Mis pesquisas ayudado por mi hijo, que buscando libros en internet es un águila, fueron bastante infructuosas; ni rastro del libro. Lo único práctico que salió de las investigaciones  fue que aparecía en los archivos de la Biblioteca Nacional. Evidentemente, es un libro que se puede considerar antiguo, pues su edición es de 1950.

   De forma que hice lo único que podía hacer: ir a la Biblioteca Nacional y tratar de ver si podía pedir prestado el libro, para de esta forma poder enseñárselo a Carmina, que al mismo tiempo seguía tratando de encontrarlo en el entorno familiar.  En la biblioteca tuve alguna sorpresa; la primera, desagradable, pues me aclararon que solamente existía un ejemplar y que, al ser un libro clasificado y único, ya podía olvidarme de sacarlo de ahí (aparte que hay que estar en posesión de un carnet especial de investigador, con lo que el asunto se complicaba). La segunda fue casi cómica, pues tras tener que aguardar algún tiempo, apareció la señorita encargada de buscarlo; la ví venir de lejos, y me pareció muy bajita, pequeña y encima contrahecha, pero no; era una ilusión óptica, pues ella era muy normal y lo que era enorme ¡era el libro! , que además la obligaba a andar en una postura que recordaba a una “Z”. Con algún esfuerzo logró ponerlo en el mostrador, y allí estaba: aunque no lo medí, a ojo debería ser de casi medio metro de alto, 20 cms de gordo y unos 35 a 40 cms de ancho. El peso debía de rondar los 15 kgs o más, forrado en piel. Parecía de verdad una biblia de la Edad Media o uno de esos incunables que se ven en los museos diocesanos.

  En fin, que me asignaron un pupitre en la enorme y preciosa sala de lectura de la Biblioteca llevando el mastodóntico libro (más de un lector volvió la cabeza mirándome con gesto estupefacto; debía parecer un investigador de incunables…) y me dispuse a echarle una ojeada.

  Lo primero que hice fue buscar algo del Ramiro, y lo encontré, por supuesto: son las 7 páginas adjuntas al final, de las que encargué naturalmente copias y las acabo de recoger. Pero el libro es bastante más: es un informe completísimo y detallado de lo realizado por el Ministerio de Educación en los primeros 10 años tras la terminación de la Guerra Civil española, con todo lo que conlleva de esfuerzo por levantar de nuevo el aspecto educacional de los españoles tras aquél desastre. Se trata de un informe detalladísimo de todas las Escuelas, Colegios, Institutos y Universidades que renacieron en esos años, incluyendo hasta presupuestos, evaluaciones, organizaciones, objetivos logrados, etc, etc. Independientemente de que el entorno político era obviamente muy especial por las directrices marcadas por el general Franco (y más en ésos primeros años) y que en consecuencia los matices son obviamente acordes “con el momento de la historia”, es innegable que el informe es excelente y exhaustivo. Lo que hay que resaltar es que el mérito no creo que sea del ministro que aparece como autor del libro, sino de los colaboradores que lo hicieron posible y muy especialmente de Luis Ortiz Muñoz, sin desmerecer que la integración se realizara probablemente por el propio ministro Ibáñez Martín; ya se sabe que “unos tienen la fama y otros cardan la lana”. Gran parte del contenido del libro se debe a las largas jornadas restando tiempo a sus horas libres que Luis Ortiz le dedicó en su casa, cosa de la que es testigo Carmina, naturalmente. (Posteriormente me volvió a llamar la propia Carmina con la buena noticia: había localizado el ejemplar del libro que tenían en su familia, para que no tuviera que seguir buscando y agradeciendo amablemente mi ofrecimiento. Estupendo).

 

   Esto me lleva a pensar en la personalidad de nuestro director del Ramiro (tras un breve periodo en que lo fueron J. Mª Albareda y Lorenzo Vilas entre 1939 y 1940)   entre los años 1940 y 1975, año en que se jubiló por motivos de salud, falleciendo poco después en el mismo año. Es decir, nada menos que 35 años de director del Ramiro, realizando una labor ingrata y poco visible, pues son 35 años de aunar esfuerzos, gestionar todos los aspectos del Ramiro, encauzar su orientación (que ya sabemos fue de más amplias miras que en otros institutos) y encima compaginar todo esto con sus otros cargos, que en esos años ya fueron varios en el Ministerio y que le permitían mover los hilos a favor del Ramiro desde una buena posición: Secretario General Técnico del Ministro de Educación Nacional (desde 1939), Consejero Nacional de Educación (desde 1940), Director General de Enseñanza Media y Universitaria (desde 1942 a 1951), Secretario General Técnico del Mº Educación Nacional (1942-1951) y Subsecretario de Educación Popular (desde 1946 a 1951). Probablemente, por las fechas, el libro lo desarrolló para el Ministro entre 1946 y 1950. Los nombramientos y reconocimientos de Luis Ortiz Muñoz son tantos, aparte de los mencionados, que exceden del ámbito de este artículo y merecen una semblanza aparte.

 

    Y, repito, todo esto compaginado con su labor de Director del Ramiro, que aunque no podía contar con su presencia continuada, ejercía un seguimiento continuo y estricto con su equipo, delegando cuando fuera necesario en el Vicedirector. De las referencias  de Tomás Alvira y Manuel Mindán en sus respectivos libros sobre el Ramiro, se reunían muchas tardes para intercambiar información de todo lo que sucedía en el Instituto, seguido casi siempre de entrañables cenas de trabajo en las que continuaban esta labor, por cierto, amenizadas a veces por algún concierto de Leopoldo Querol. Destacan su infatigable labor y el corazón que ponía en su trabajo. Me pregunto cuántas veces aparece la firma de Luis Ortiz como máximo responsable de todas las decisiones tomadas en el Ramiro durante 35 años… desde luego, en mi cartilla escolar aparece siempre, año tras año…

    Quiero resaltar que esta oscura (para los alumnos) labor de director no era deshumanizada en absoluto, pues D. Luis fue una persona de enorme corazón, que amaba al Ramiro como un hijo más (sacrificando incluso tiempo de estar con los suyos), que se preocupaba de su evolución desde las diferentes “atalayas” que le proporcionaban sus múltiples cargos y que mantenía un contacto muy vivo con los profesores también desde sus responsabilidades en el Ramiro como miembro del Patronato y del Claustro (que se reunía mensualmente), así como presidente del Consejo de Administración y de la Junta Económica.
 

    En definitiva, una increíble labor que me da la impresión que no ha sido reconocida por todo lo que ha supuesto. Ah, y además era el catedrático de griego, por lo que alguno de “los de Letras” podrá decir mejor que yo sus experiencias con D. Luis como profesor… (también fué catedrático de latín, pero como tal solamente ejerció antes de la re-fundación del Ramiro en 1939).

     Creo que Luis Ortiz es un ejemplo de sentido de la responsabilidad, que no es lo mismo que ser responsable; “sentirse” responsable es algo más, que te lleva a sacrificar mucho de tu vida en aras de conseguir unos objetivos acorde con unos ideales, que no eran otros que la mejora de la Educación en España. Todos sabemos que el Ramiro siempre fue considerado como un instituto modélico, cosa que se lo debemos a la calidad de nuestros profesores y también en gran medida a su máximo responsable durante tantos años.  En cuanto a su persona, a pesar de su aspecto serio como director, era una persona bastante más cálida, como buen sevillano de pro, ciudad de la que fue nombrado “hijo predilecto”, donde hay una calle con su nombre y aún le recuerdan con cariño por sus desvelos por las tradiciones sevillanas.  Andalú… ¡casi ná!...

  Y ya, del libro, recojo la parte dedicada al Ramiro que redactó el propio Luis Ortiz y que obviamente pertenece al final de los años 40, añadiendo un toque reporteril de la época de su juventud, en la que también ejerció como periodista.

  Si el libro parece un incunable, estas páginas desde luego que lo son.






 

  KS, Julio 2013

09 julio 2013

¿Qué fué de la "Triple A" (A.A.A.) del Ramiro?


¿Qué fue de la “Triple A” (A.A.A.) del Ramiro?, por Paco Acosta

 

No temáis. No se trata de recordar aquí la existencia de la “Alianza Anticomunista Argentina”, también conocida por el más corto “la triple A”, a la que allá por los años 70 una buena parte de la prensa de nuestro país le dedicaba (no se si con admiración) numerosos artículos y editoriales.

 

Lo que pretendo traer a nuestra memoria y recuerdos, es otra “Triple A”, la del Ramiro. Que también existía por aquellos mismos años…. Insisto, no temáis. ¡Nada que ver con el grupo terrorista argentino!.

 

Había por aquel entonces, en el Ramiro (ignoro si en la actualidad existe una figura similar) una Asociación de Antiguos Alumnos (A.A.A.). No recuerdo cómo ni cuando me “apunté” a la asociación, y me cuesta mencionar algunas de sus actividades, pero recuerdo que bajo sus auspicios se organizaban sesiones de “cine-forum” (con proyección de películas de las llamadas de “arte y ensayo”, seguidas de un coloquio y debate), conferencias, conciertos en un ámbito reducido (he asistido a algunos en la sala de música) y probablemente algunas otras actividades más, de las que lamentablemente no recuerdo ninguna... Tampoco recuerdo si éramos muchos (o pocos) los asociados. Y si al cabo de los tiempos, me he topado de nuevo con nuestra “triple A” ha sido por haber encontrado, perdidos por un armario y rodeados de otros papeles también inútiles, unos cuantos de sus “recibos” (que también servían de “pase” para asistir a las actividades). Son, concretamente, de los años 70 al 76. ¿Porqué los conservé? Lo normal hubiera sido que pasado su periodo de validez hubieran ido directamente al cubo de la basura…. Pero, extrañamente, se quedaron ocultos, quizás escondidos, adheridos a otros que tampoco merecían haber sobrevivido al paso del tiempo, y ahora muchos años después, afloran para pervivir en nuestro blog de la promoción…. ¿casualidad? ¿predestinación?....

 

Y mira por dónde, me parece que este asunto de la Asociación de Antiguos Alumnos es otro de los temas en los que no existe concordancia entre las dos fuentes principales que tenemos de la historia del Ramiro (la de Mindán y la de Alvira). Ambos autores, en sus respectivos libros, le dedican, a la Asociación, un exiguo capítulo.

 

Mindán, cuenta su creación en 1945 (promovida por nuestros compañeros de la promoción 42 y apoyada -¡como no!- por D. Antonio Magariños), los fines (“ser el órgano que reúna a todos los que fueron alumnos del Instituto, sirviendo de vínculo de unión entre ellos, y en segundo lugar ser la vía a través de la cual puedan demostrar el cariño, la gratitud y, en último extremo, la responsabilidad de ayuda, al cetro en el que se formaron”), los principios que la sustentaron (los incluiré un poco más adelante, pues en mi opinión, continúan teniendo vigencia), sus actividades, sus altibajos, sus dirigentes, la “presunta” maniobra de Alvira (aunque, según Mindán, no la hizo personalmente sino a través de Dellmans), “que quiso intervenir, sujetando la asociación, imponiendo sus criterios y privándoles en parte de su independencia”, la dimisión de la última junta en septiembre de 1971 y en su escrito, deja entrever su completa desaparición en octubre de 1971, ya que no se llegó a escoger una nueva Junta directiva. Sus palabras al respecto son tajantes “En octubre del mismo año [1971] hubo entrega de poderes a Pedro Dellmans. Se acabó la Asociación.”

 

Alvira, por su parte, cita que la asociación de 1945 no fue la primera, e indica que “había ya otras que mostraban su apego al centro donde estudiaron sus componentes y que se reunían anualmente para hacer patente su recuerdo a los profesores y para afianzar los lazos de amistad entre los antiguos alumnos”. Vamos, ¡como nosotros ahora!. Cita también los Boletines de la Asociación, -cuyo primer número es el de 1956 y cuya vida se extendió al menos hasta 1960 ¿pero, yo me pregunto,…., hubo más?- . Boletines, que pondera Alvira y, que a su vez fueron continuación de otra revista (cuyo nombre no menciona) y que se publicó desde 1945. Y a mí me da la sensación que Alvira pretende en su capítulo mezclar las actuaciones de la Asociación “auténtica o genuina”, con otras actividades realizadas o promovidas por grupos de antiguos alumnos.

 

Y ahora me surge la duda: ¿A qué asociación pertenecí yo? Pues los que conservo a mi nombre, son recibos de haber abonado la cuota correspondiente, al menos hasta el primer semestre de 1976, y como podréis comprobar en algunas de las imágenes que ilustran este artículo, se trata de la Asociación de Antiguos Alumnos (radicada en Serrano 127) y con un escudo que “encaja” perfectamente con el del Ramiro…. ¿No dice Mindán, que “se acabó la asociación en 1971”?..... o ¿es que la toma de control de la misma, por Dellmans, a su vez incitado por Alvira, tuvo éxito y la asociación renació como un nuevo ave fénix?. Y si fue así, ¿cómo contactaron con nosotros, los alumnos “antiguos”, -los que ya hacía años que habíamos dejado el instituto-, para que nos apuntásemos?. Son preguntas que me hago, y os hago, con el ánimo de esclarecer esta oscura etapa del Ramiro….

 

 

Principios en los que se basa la Asociación de Antiguos Alumnos (tomados del libro de Mindán):
 
La Asociación regirá su actividad con arreglo a los siguientes principios:
 
Respeto absoluto a la libertad individual de criterio, de forma que ello no sea obstáculo para que pueda integrarse en la Asociación el antiguo alumno que así lo desee. Por tanto la Asociación como tal no deberá nunca adquirir compromiso en materia de orden religioso o político.
 
Procurar el acercamiento humano de los que fueron alumnos del Centro, dentro de los límites naturales que la separación de profesiones, lugares y aspiraciones imponen, tratando, cuando menos, de mantener la comunicación, amistad, comprensión y ayuda entre sus miembros, con conciencia de los innumerables bienes que de tal logro se derivan. A tal fin han de servir todas aquellas actividades que obliguen al contacto personal, aun cuando estas actividades puedan además atender a otros fines. No obstante reconocer que las actividades de orden general tienen una importancia trascendental, la Asociación deberá fomentar y ayudar los contactos más íntimos entre los miembros de los grupos naturales en que están divididos sus asociados, por su paso por el Centro, promociones, o por su actividad posterior o profesiones.
 
El cariño hacia el Centro y el respeto al criterio individual se unen al considerar que la Asociación no debe como tal adquirir compromiso de actuación social como no sea el firme deseo de ayudar al propio Instituto y a sus actuales y antiguos alumnos, brindando su actuación o su colaboración en todos los aspectos en que el Centro lo considere oportuno. Para ello debe mantener, en la medida de sus posibilidades, cuantos servicios tiendan a complementar la formación de los actuales alumnos o tiendan a establecer una ayuda material a aquellos que más lo necesiten. La Asociación deberá dar todo su apoyo y entusiasmo a las iniciativas que redunden en un beneficio para el Instituto.

 

 

Algunas frivolidades, para terminar

 

Para frivolizar un poco el tema, voy a hacer unos pocos comentarios a razón de lo que se observa en los recibos que he encontrado:

 
El primer recibo (semestre 1º de 1970), es un reembolso de 66 pts, impreso en un cartoncillo “de imprenta”, que entre otras cosas recoge el nombre del secretario de la asociación, -un tal Mariano Laguna-; y curiosamente viene con su dirección…. El destinatario, es decir “yo”, ha sido “escrito a mano” (lo que, a mi juicio, indica una cierta improvisación), y el nombre viene precedido de un cabalístico “156/200”. Yo lo interpreto como que es el recibo, o reembolso, nº 156 de un total de 200. ¡Ya sabemos algo más! En 1970 éramos, al menos, 200 asociados (o reembolsos emitidos…..). También aparece un 1013, procedente de un “estampillador”,…. ¿había al menos 1013 asociados?

 
 

En ese primer recibo que conservo, los dos sellos del franqueo, se han pegado con “Franco cabeza abajo”……¿maldad? ¿premonición de que el franquismo ya estaba de capa caída?...

 

·      El 2º recibo, (otro reembolso, también de 1970), curiosamente viene en el mismo “impreso” del semestre anterior, es decir el 1º de ese año…. No penséis mal, que sí había pagado el reembolso del primer semestre…. Estoy seguro que “sobraron cartulinas” (el secretario debía ser muy optimista respecto al número de asociados cuando las encargó….) y las aprovecharon para el segundo. Así se deduce del “estampillado de reembolso de correos” que, en este caso, tiene fecha 17 Sept 70.

 
 

El secretario, esta vez ( a mi entender, algo más “preparado”) ha cumplimentado los datos de asociado a máquina. Pero sigue escribiendo a mano las cifras cabalísticas “106/300” ¿Se habría incrementado el número de asociados que pagábamos “contra reembolso”? Y también, supuestamente, había más asociados…., en este caso, por lo menos 1186. ¡Ah! Y en este caso los sellos de Franco estaban cabeza arriba…..

 
El siguiente recibo que os muestro es ya del año 72, concretamente del primer semestre. Han pasado dos años. Ha subido la cuota de asociado a 75 pts. El secretario del año 70, ha pasado a ser tesorero (y ya no incluye su dirección). El recibo ha dejado de ser un “reembolso”. Ignoro la manera en que se cobraba, pero al ver la dirección escrita a mano “corrigiendo la anterior”, he supuesto que fue mediante un “cobrador” que pasó por el domicilio de mis padres y ésos lo “re-encaminaron” a donde vivía yo por aquel entonces.
 
 
 

Se observa que ya no aparecen las cifras cabalísticas, y que en el estampillador que supongo se refiere al número de recibos, “me corresponde” el número 8 (me figuro que será por aquello de comenzar el apellido por “A”). Nótese el optimismo del tesorero al disponer de un estampillador de 5 cifras…. Se ve que esperaba muchísimos asociados….
 
Y un par de curiosidades: da la sensación que la asociación en este año 72 está más entroncada en el Ramiro, pues la dirección que aparece en la cartulina es la del Ramiro…. Además se incluye ¡por primera vez! un intento de escudo de la asociación que, como veremos a continuación, no debió resultar del gusto de todos….
 
En el 2º semestre del 72, el escudo ha cambiado algo de forma, se ha apuntado, y nos recuerda más al tradicional del Ramiro (con un “punto” sobre la I, en lugar de la posterior versión con la Cruz de Malta), y mantiene, en la franja superior, la “triple A”.
 
 
 

 
La cartulina es ya de menor tamaño, sube la cuota semestral a 100 ptas., (¡Ay, consecuencias de la inflación de aquel tiempo!), el “enmarcado” lo forma un cordón de conchas de vieira, y desaparece el estampillado; Mariano Laguna “vuelve” a labores de Secretario, eso sí seguido con un “INT” lo que induce a pensar que lo hacía de forma interina…. El cobrador volvió a pasar por mi antiguo domicilio, pues en el recibo seguía apareciendo éste, sin tener en cuenta la corrección que sin duda le hice.

 

Hablando de correcciones, o más bien de incorrecciones,¿os habéis fijado que el redactor del recibo debió suspender en lengua? …, porque la asociación es de antiguos “ALUNNOS”….., sí con dos “N”

 

Y como curiosidad ¿alguien sabría aclarar el significado de esas “N.C.C.” que aparecen tras el Serrano, 127…?. Será  No Criticar ¡Cabronazos!

 
Pasamos ahora al primer semestre del 73. Se consolidan el escudo, el marco de moluscos y la cuota, pero continúan sin cambiar mi domicilio…. Han desaparecido las siglas “N.C.C.”, y el estampillado es ahora de únicamente 3 cifras … ¿También había crisis de asociados? Como me “asignan” el número 3, supongo que se han dado de baja algunos abad, abellán, abellanas, acero, etc., que ciertamente me precedían…
 
 

 
¡Ha habido crisis en la asociación...!.  Al menos eso parece deducirse de haber desaparecido el nombre del secretario o tesorero. ¿Pensáis que ha sido por la clamorosa “errata”. ¡Pues no!. Sigue ahí majestuosa, clamorosa…. ¡en pleno encabezamiento!.. La primera ¡en la frente!
 
·      Hasta el primer semestre del 75, hay estabilidad, incluso en la errata….., y eso que desde el semestre anterior han cambiado la estructura del recibo, en el que se resalta bastante más el semestre al que pertenece y desparece el marco de vieiras, sustituido por un marco más austero. Continúan emitiéndose los recibos a mi antigua dirección, (nadie se molestaba en cambiar el “fichero maestro”.
En el recibo II-74, el “cobrador” también debe haber cambiado, y escribe un “Urvieta" (con “v”)…. ¡a juego con los “alunnos” (con “N”)….¡y eso que aún no se sabía nada de la LOGSE…!





En el recibo I-75 desciendo “3 puestos” y tengo ahora el nº 6 ¿volvieron algunos de los que me precedían? ¿se incorporaron otros 3 cuyo apellido era anterior al mío?.

 
El último recibo que conservo es el primer semestre del 76. En él, el escudo de la asociación, hasta entonces casi estable, ha sido reemplazado por un estilizado IRM tradicional, con la Cruz de Malta sobre la I, sin rebordes, sin quedar todo enmarcado por el escudo, habiendo desaparecido la identificativa “triple A”….. ¿se trataba de un presagio?

 
 

 
La errata continúa resaltada en la inmensidad de las mayúsculas, y nadie se ha dignado subsanar el cambio de “mi” domicilio ¿para qué?, si a pesar de todo se conseguía cobrar…. Pero eso sí, la cuota se ha incrementado un 50% ¿Significa eso que las actividades de la asociación eran, en correspondencia, mejores o más numerosas?.
 
A partir de ahí ya no conservo más recibos, ¿me di de baja? ¿se cansó el cobrador de ir de la “ceca a la meca”? ¿no estaban mis padres en casa cuando llegó el cobrador?, ..... o ¿despareció definitivamente la asociación?
 
 
Lo cierto es que actualmente, si existe una Asociación de Antiguos Alumnos del Instituto Ramiro de Maeztu, ésta no debe “llevarse bien” con la dirección del centro. Al menos no se menciona en la página web del Ramiro.
 
Y en mi opinión, un Centro como el “nuestro”, con un montón de promociones a sus espaldas, y todas ellas, me atrevo a decir “sin excepción” guardando un especial cariño a “nuestro querido Ramiro”, debería contar con una Asociación de Antiguos Alumnos…..
 
 
¡Ah! Y aquí tenéis más material para Los escudos del Ramiro…
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 


 

05 julio 2013

Baloncesto y Mus


BALONCESTO PARA JUGADORES DE MUS, por Vicente Ramos


Parece una jugada arriesgada comparar el baloncesto con el mus, pero ya en el primer renglón encontramos la primera similitud. En ambos deportes se hacen jugadas.

¿Deporte el mus? - me preguntareis - , pues si, deporte en cuanto que ejercicio mental. Similar al ajedrez, que se juega igualmente sentado. Lo que significa que no sé muy bien si estamos elevando el mus a la altura del deporte, o el deporte a la altura del mus.
En cualquiera de los casos, voy a haceros unas comparaciones que me parecen divertidas al tiempo que reveladoras (al menos eso me dicen los amigos a los que se lo he comentado).

Yo siempre he sostenido, muy a mi pesar porque he sido pequeño y jugaba de base, que los pivots en baloncesto son como los reyes en el mus. Si con dos reyes puedes defender la grande, los pares y con la ayuda de las otras dos cartas el juego, con dos pivots tienes garantías en el rebote defensivo, el juego interior de ataque y el rebote ofensivo. Y en combinación con los otros jugadores exteriores todas las acciones de dos contra dos, bien sea como bloqueo y continuación ( el tan utilizado pick and roll de la actualidad) o bien las penetraciones a canasta doblando el pase a los pivots cuando el jugador exterior ha atraído al defensor del pivot al exigir su entrada a canasta la ayuda del mismo.


¿Significa esto que los otros jugadores no son importantes? Pues no estoy defendiendo tal tesis. ¿Es que no son importantes los caballos, las sotas y asi en sentido decreciente de los números todas las cartas hasta el as? Pues si, son muy importantes . Tan importantes como las medias de todos ellos, o las combinaciones posibles que se puedan formar con los reyes y otros dos ellos, o con dos parejas de ellos, tales como los duples, o un rey junto a dos caballos y un as, etc, etc.

Cuando los entrenadores ponen en cancha a dos bases para manejar el juego de control preciso en los minutos finales me recuerda a las jugadas que se ganan con dos ases cuando los órdagos a chica aparecen en la mesa de juego para intentar robar puntos o que el adversario no tenga opción de salirse al paso con sus cartas.

Pero si bien las cartas que no son reyes ganan juegos y los jugadores exteriores ganan partidos, la ausencia de reyes/pivots impiden a la larga ganar partidas o campeonatos respectivamente. Por eso son tan importantes los fichajes de los pivots en la actualidad. Aunque mucho más importante es tener un buen equilibrio entre jugadores interiores y exteriores, del mismo modo que un buen reparto de cartas te da opciones de envidar y querer en todos los lances del juego.

Y finalmente el papel del entrenador. ¿Acaso no es bastante fácil jugar cuando llevas buenas cartas o tienes un equipo netamente superior? Lo importante será en cualquiera de los casos “jugar tus cartas” de la mejor manera posible en virtud de los mimbres de que dispongas, tanto en una mesa de juego como en una cancha de baloncesto.

Mi cariñoso recuerdo desde estas páginas al querido Fernando Martín, quien fuera en sus días jóvenes jugador del Estudiantes y de quien las crónicas dicen que en pareja con Juan Corbalán, El Maestro Tejada,  nunca perdía una partida de mus...

03 julio 2013

Novela de Juan Antonio Corbalán


Conversaciones con Mirza, de Juan Corbalán, por Vicente Ramos

 Esta novela de mi querido compañero en el Real Madrid, Juan Antonio Corbalán, aparte de rendir tributo al formidable jugador bosnio Mirza Delibasic, fallecido tras la guerra de los Balcanes a causa de un cáncer de pulmón, nos presenta una narración que “pivota”(nunca mejor utilizada esta palabra) en un espacio definido por tres ejes.

El primero de estos ejes es la propia narrativa. Configura el autor una historia, que aunque gira en torno a un jugador de baloncesto de éxito, la traslada a una vida normal, de éxitos y de fracasos como todos tenemos en la vida.
 
 
 
Desde esta perspectiva enlaza con el segundo eje, con un marco social trasladable desde los equipos deportivos a las empresas e incluso a la sociedad en general...

02 julio 2013

Los escudos del Ramiro de Maeztu


Los Escudos del Ramiro de Maeztu, por Manolo Rincón

Una institución con una vida tan larga, como nuestro querido Ramiro, ha pasado por diferentes intentos para tener asociada una representación gráfica que pudiese identificarla. Desafortunadamente los datos que se conservan a este respecto son imprecisos e incompletos, por lo cual en este trabajo, pese a que hemos consultado todas las fuentes disponibles  a nuestro alcance, no nos ha sido posible rescatar más que lo que vamos a transcribir a continuación. Pedimos excusas por si hubiese alguna inexactitud, por desconocimiento nuestro y prometemos hacer ampliaciones posteriores a este trabajo, si hubiese nuevos descubrimientos.

Toda organización, que se precie de serlo, tiene un escudo, o logo como se diría en el lenguaje actual, que permite que las personas con solo verlo, asocien de forma inmediata el logo con la organización representada. Por ello pensamos que es de gran interés para todos nosotros conocer, lo más posible de nuestro escudo, y es por lo que lo hemos investigado los orígenes y desarrollo del mismo.

El escudo de nuestro querido Instituto, ha tenido diferentes aspectos hasta llegar al que actualmente se maneja, por lo cual hablaremos con más propiedad de ”los escudos del Ramiro” pues varios han sido los utilizados a lo largo de los años.

Pretendemos pues,  tratar de daros una idea de la evolución de este símbolo, desde el primer escudo que conocemos, al que se utiliza ahora. Veréis que ha habido grandes cambios con el tiempo y a veces van ligados a la estética de cada época.

Situémonos ahora en los inicios de la historia del Ramiro, antes de la Guerra Civil, y vamos a hacer referencia al Escudo del Instituto Escuela. Esta institución como sabéis se crea como una experiencia pedagógica para la Enseñanza Pública, basada en los principios pedagógicos y los criterios educativos de la estupenda Institución Libre de Enseñanza.

 El escudo que se eligió para la institución es el que podéis ver en esta imagen. Un pájaro mezclado con una especie de anfibio sobre una columna, nos ofrecen una imagen del  I.E. de corte infantil, pero un tanto original. El autor o autores de este símbolo nos son desconocidos, lo cual es una lástima. El Instituto-Escuela utilizó este logotipo durante toda su existencia. Hemos preferido ofreceros una representación sin colores, ya que hubo varias versiones y difieren en la aplicación del colorido que se dio a cada una.

Al crearse el Instituto Nacional Ramiro de Maeztu, tras la Guerra Civil, aparece un primer escudo, primorosamente realizado en la gran escalinata que permitía el tránsito entre el campo de fútbol y la plaza, denominada entonces del Caudillo.

Este escudo, que debe de ser del año 40 o 41, y en el mismo debemos de fijarnos que su construcción se ajusta totalmente al simbolismo franquista en su primera época.


Es de destacar la utilización de líneas rectas formando letras entrelazadas. En las dos fotos, podéis ver el escudo que está muy dañado por el transcurso del tiempo, ya que originalmente la incrustación en mármol rojo, estaba ribeteada con un filo dorado hoy desaparecido, al igual que el color que fue de un rojo más intenso. Podéis distinguir INRM (Instituto Nacional Ramiro de Maeztu). El autor o autores son también desconocidos y se utilizó en papel impreso muy pocas veces. Puede que se hiciese alguna insignia de solapa, que ya es imposible localizar.

Hacia mediados de los años 40, aparecen unos escudos más sencillos:



 

El primero muy adecuado para impresos, es rápidamente adoptado para membretes. Os mostramos de él dos versiones un poco diferentes. La primera fue la finalmente adoptada y pervive hasta hoy. Destacar la cruz malta en la I. Es una evolución simplificada y más legible del usado en el año 40.

El segundo, aunque veis una versión restaurada, se utilizó en tela para poner cosido sobre prendas como chaqueta, ya que no existía uniforme. Adopta el color rojo para las letras.

Parece que el diseño original pudo ser del Sr. Cobos, autor de las pinturas del Museo Religioso, y muy introducido en la estética del Instituto en aquella época, aunque no podemos demostrarlo de ninguna manera.

En 1.951 D. Frutos Aragoneses, el Sr. Cobos o ambos (es igualmente indemostrable), profesores de dibujo del Instituto, diseñan el actual escudo del Ramiro que podéis ver a continuación en su primitiva versión y con los colores actuales.


Los colores azul claro y azul oscuro significan las Letras y las Ciencias, totalmente hermanadas dentro de la misma organización. Es una preciosa alegoría que debemos de tener en cuenta por la igualdad que da a ambas para el desarrollo de una perfecta educación. Se mantiene la cruz de Malta sobre la I.

Una vez adoptado ya este formato, se populariza rápidamente y se hacen versiones extensibles al Estudiantes, antiguos alumnos, bachillerato internacional, etc.


La versión oficial actual del Instituto, es la que reproducimos a continuación, donde los dos azules se ven con mucha nitidez, destacando la simbología ya explicada:

 
Y esta es la evolución que ha tenido en el tiempo nuestro querido escudo. El trabajo queda abierto no obstante por si se descubren más detalles en el futuro o algún lector aporta nuevos datos.

Por cortesía de Vicente Ramos, incluimos otras modalidades del escudo que se han utilizado en diversas ocasiones (Actual, Promoción 52, Promoción 64 y yo fui al Ramiro).





 

Por último, la versión oficializada actual (2.013) es la que os ofrecemos a continuación
 

 

01 julio 2013

Menos que un modesto museo


Menos que un modesto museo. Solamente un recuerdo: Estación de metro de Chamberí, Por José Luis Cerdán

 

Recuperada como “estación fantasma” de la línea 1 en 2006 junto con la estación eléctrica de Pacífico, son recomendables ambas visitas. Por:

Son gratuitas

Son plenamente accesibles en transporte público

Duran poco

Horario continuado de 11 a 19 h.