21 abril 2020

Jenofonte y Shackleton: dos fracasos coronados por el éxito



Jenofonte y Shackleton: dos fracasos coronados por el éxito
Por Eloy Maestre

En estos tiempos de aflicción, leer es más importante que nunca. Los libros nos abren los ojos cumpliendo el anhelo de nuestros maestros de enseñar deleitando.
Hoy quiero comentaros dos libros: La expedición de los diez mil de Jenofonte y Atrapados en el hielo de Caroline Alexander. Tratan de epopeyas separadas por veinticinco siglos con un nexo común: sólo la unión y solidaridad en un grupo logran el éxito de las empresas.
Jenofonte protagonizó y escribió La expedición de los diez mil (Anábasis) en el siglo V a. C. Se describe la expedición a Mesopotamia de quince mil mercenarios griegos al mando de Clearco, que se alistaron a luchar junto a un ejército reclutado por Ciro, joven hermano del rey de reyes persa Artajerjes II, que pretendía destronarle y erigirse él como rey.
Ciro y los griegos obtuvieron la victoria decisiva contra Artajerjes II en la llanura de Cumaxa en Mesopotamia. La temeridad de Ciro le impulsó a luchar en primera línea y resultó muerto, con lo que volvió su victoria en derrota al dispersarse su ejército.
A más de seis mil kilómetros de su patria, la expedición griega en número de diez mil emprendió el regreso a pie. Los persas le tendieron una trampa y bajo promesas de amistad con el señuelo de un salvoconducto para regresar a Grecia convocaron a sus jefes a una reunión y los mataron a todos.
Privados de sus generales, los expedicionarios convocaron reuniones y acabaron eligiendo como jefe a Jenofonte, hasta entonces un simple soldado ateniense. Entre enormes penalidades, guerreando casi continuamente contra ejércitos y tribus hostiles por tierras desconocidas, Jenofonte les condujo con gran pericia durante meses, siempre unidos, hasta su patria y transformó la derrota en la batalla en una victoria.


Caroline Alexander describe en su libro, ilustrado con maravillosas fotografías de Hurley, la epopeya protagonizada por el anglo-irlandés Ernest Shackleton al mando de la Expedición Imperial Transantártica, que partió de Inglaterra en 1914 y concluyó el 8 de octubre de 1916 en Buenos Aires. Veinticinco siglos más tarde, Shackleton convirtió su derrota inicial al no lograr su objetivo de atravesar la Antártida a pie con la ayuda de trineos tirados por perros en una victoria al regresar vivos cuantos iniciaron la aventura.
Shackleton promocionó su empresa afirmando: “Nos han derrotado en la conquista del Polo Norte y en la conquista del Polo Sur. Queda el viaje más impresionante de todos, la travesía del continente (Antártida)”. El desafío era imponente. La Antártida es un continente helado nunca habitado, con vientos de hasta 300 km por hora y temperaturas de 50º C bajo cero.
(Peary, estadounidense, conquistó el Polo Norte en 1909 y el noruego  Amundsen el Polo Sur en 1911, adelantando por pocos días al británico Scott que alcanzó el Polo Sur y pereció con sus compañeros en el camino de vuelta.)
(Shackleton ya fue derrotado por el hielo en una expedición anterior para alcanzar el Polo Sur en 1909. Llegó hasta los 88º sur y a menos de 160 km del Polo tuvo el valor de dar la vuelta al no concebir esperanzas de culminar el regreso).
A bordo de la goleta Endurance (resistencia) de tres palos, de madera y trescientas toneladas, con 48 m de eslora y planchas de roble y de pino noruegos de hasta 80 cm de espesor, recubierta de ocote, una madera muy dura, se embarcaron 27 tripulantes entre oficiales, científicos y marineros, 28 con Shackleton, así como 69 perros de trineo canadienses. No lograron alcanzar la Antártida y el hielo acabó tragándose la goleta.
Permanecieron quince meses atrapados en el hielo y después se embarcaron en los tres pequeños botes auxiliares de que disponían. En una primera travesía llegaron todos los expedicionarios a isla Elefante, a la que siguió otra de sólo seis personas en un bote abierto de siete metros de eslora hasta isla San Pedro, situada a 1.300 km de distancia, donde sabían que se encontraba una base noruega de pescadores de ballenas. Una vez en ella, y ante la imposibilidad de alcanzarla por mar, tan sólo tres de ellos realizaron una angustiosa travesía de la isla a pie por parajes desconocidos al mando del propio Shackleton y lograron llegar a dicha base. Finalmente regresaron a por sus compañeros con un barco de los noruegos y se salvaron todos.


Jenofonte y Shackleton muestran la necesidad de mantenerse unidos, activos y esperanzados, ayudándose mutuamente ante las adversidades para lograr una empresa. Shackleton añade su experiencia en confinamientos prolongados, primero en la goleta y luego en barcos pequeños, y siempre en superficies heladas e inhóspitas. Hay que mantener un buen tono físico con ejercicios y trabajos, y la salud mental con diversiones y tareas. Las rutinas diarias resultan imprescindibles en condiciones de aislamiento extremo.

5 comentarios:

  1. Muchas gracias, Eloy. Dos muy buenas recomendaciones. De la retirada de los diez mil nos hablaron mucho en el Ramiro. Era de las obras favoritas de Brañas, creo recordar. Pese a la inmensa repugnancia que me inspiraba todo lo que a Brañas le pudiera gustar, la historia de Jenofonte, y sobre todo el episodio de las Portas de Ferro, se me quedó grabado en la sesera de un modo indeleble. La de Shackleton la conocía. Disiento en que fuera un fracaso. Al buen hombre le sirvió, entre otras cosas, para garantizarse el ilimitado suministro de single malt que le haría dejar de fumar a muy temprana edad, en un lugar tan aburrido como la isla South Georgia, dejando a su pobre mujer en una tan completa miseria que acabó viviendo de la caridad. RIP

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  2. Interesante artículo, Eloy, y oportuno por las experiencias en especial de Shackleton, al verse forzado a un confinamiento que ahora estamos pasando también nosotros, aunque sea de naturaleza muy distinta, para nuestra salud mental y física...

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  3. Siendo un tanto antigua la historia, Eloy, hoy, cobra actualidad y la compartes. Mil gracias porque, si tenemos "pocos" motivos para seguir adelante, tu escrito nos da el empujón extra para que, si flaqueamos en algún instante, sigamos avanzando juntos hasta que termine este mal sueño, si es que acaba u para otros que aparezcan en el futuro particular de cada uno o en el común de todo nuestro grupo.

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  4. Como complemento al artículo, el documental producido en el 2000: The Insurance
    https://revistainua.com/documental-the-endurance-atrapados-en-el-hielo/

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