INDICE ANALÍTICO DE ARTÍCULOS

En la pestaña anterior BLOG DE INTERÉS/ACTUALIDAD encontrarás otros artículos interesantes no relacionados con el RAMIRO.
En la pestaña de arriba INDICE ANALÍTICO DE ARTÍCULOS encontrarás los más de 425 posts publicados anteriormente, con indicación de temas, fechas y autores.
También encontrarás en la barra lateral derecha un ÍNDICE DE ARTÍCULOS PUBLICADOS indexados por fechas.


9 de noviembre de 2017

LA HISTORIA DEL LIBRO MUTANTE

...POR NICOLÁS PÉREZ-SERRANO JÁUREGUI


Esta es una historia rara. Pero del todo real. O todo lo real que puede ser una historia que no es nuestra propia historia. Aunque en verdad me pasó a mí. Y, como no daba crédito a lo que me sucedía, pues empecé a dudar. Por eso digo a la vez que sí y que no era auténtica. ¡Vaya lío! Bueno, empezaré a contar lo que ocurrió. Así cada cual podrá leer y verá cómo tengo razón, aunque es posible que cada uno lo vea distinto y piense que lo que yo tengo por verdadero nunca sucedió, y viceversa. Esto del viceversa es tan socorrido que desde un comienzo he querido que me ayude. También creo que ayudará desde el inicio saber que casi todo lo voy a contar yo. Pero no todo. ¿Se me entiende, verdad? Espero que sea así.

Para seguir leyendo pincha en:

https://interesactualidad.blogspot.com.es/2017/11/la-historia-del-libro-mutante.html

2 de noviembre de 2017

EL SALTO DEL ANGEL

...por Kurt Schleicher


   Siguiendo las recomendaciones de Vicente, voy a contar una anécdota; es nada menos que de 1970. No soy de los que creen que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero es indudable que entonces estábamos todos en la flor de la vida con nuestros veintitrés añitos y nuestro futuro lo teníamos por delante; ahora disfrutamos de los recuerdos. Esto me ha quedado un poco cursi, pero no deja de ser verdad.

    La anécdota tiene que ver con el deporte y con las “proezas” que éramos capaces de hacer en la plenitud de nuestras condiciones físicas por aquellos ya lejanos años.
    Tiempo antes, en la época del Ramiro, no destaqué mucho en los deportes de competición, pues en el baloncesto mi contribución no resultaba muy brillante; aprendí que había que dar con el balón en un cuadradito para que después rebotase y diera la casualidad que entrara después en la canasta. De ahí no pasé. Además, rodeado por estrellas como Vicente Ramos y Pablo Bergia, aquello quedaba muy deslucido y lo dejé. En el fútbol sí que jugué con frecuencia de “defensa escoba” tratando de amedrentar a los hábiles delanteros como Aparicio, Alcalde, Peiro, etc. en cuanto osaban acercarse a la portería; yo trataba de quitarles le pelota, cosa difícil, pues mi capacidad de regate era nula. Mi táctica era asustarles poniéndome delante para que frenasen su carrera y pillar entonces la pelota dándole un balonazo con todas mis fuerzas con intención de mandarla a la otra portería y que algún delantero de los nuestros tuviera ocasión de marcar gol. Hay que aclarar que yo jugaba con los “suplentes” contra los “titulares”; no recuerdo si llegamos a ganar alguna vez…
   En los últimos años en el Ramiro y habiendo cumplido los quince, encontré una salida en los aparatos del gimnasio, donde podía competir conmigo mismo. Recuerdo que miraba con el rabillo del ojo y cierta sana envidia la elegancia de Juan Antonio Rosas, capaz de volar a una aparente baja velocidad y ejecutar los saltos de forma perfecta, sin despeinarse. Mi forma de saltar era a base de potencia, más tosca que elegante, pero al menos podía ponerme retos que poco a poco iba superando, a veces de forma algo suicida. Por fortuna, detrás de los aparatos había una buena colchoneta y mis trastazos nunca llegaron a tener graves consecuencias. Conseguí, sin embargo, uno de mis retos: saltar el plinto a lo largo con todos los cajones, sin manos y dando una voltereta en el aire, cayendo milagrosamente al otro lado sin tocarlos, pues más de una vez había derrumbado aquella pila de cajones conmigo en medio. Tras este “logro”, me sentía ufano y contento, pues al menos podía contar algo destacable en lo deportivo; este recuerdo no se me olvidó al pasar los años.

     Después de la época del Ramiro, me dediqué a jugar al frontón y al tenis, con éxito mediano. En la universidad destaqué sorprendentemente en los cien metros lisos, pero en carreras largas me cansaba pronto. Estaba claro que lo mío era la “potencia explosiva”.
     Todo esto me sirvió para que en el primer verano (1969) de mi periodo de Milicia Aérea Universitaria (M.A.U.) en Villafría (Burgos), me seleccionaran para competir defendiendo los colores de mi escuadrilla en eventos deportivos. Logré alguna buena marca de nuevo en los cien metros lisos y destaqué en lanzamiento de disco, pese a mi “tosquedad” en hacerlo, a estilo pueblo, o sea, a piñón fijo; nunca aprendí a dar las consabidas vueltas, pero al menos lanzaba granadas de mano más lejos que nadie cuando hacíamos competiciones de patrullas. El capitán encargado de deportes estaba encantado conmigo y pretendía que compitiese “en todo”; de ahí surgiría la anécdota que voy a contar ahora.
   Antes que nada, tengo que aclarar que yo sabía nadar, no muy bien, eso sí, pues dada mi “densidad corporal”, era muy consciente de no ser muy rápido y que no podría ganar nunca en una competición de natación. Intenté convencer de ello al capitán, pero el hombre no quería aceptarlo; tras una larga discusión, llegamos a un acuerdo intermedio: participaría también en natación, pero en saltos de trampolín. “Al menos no tendré que nadar”, me dije. Como no puse objeción a esta opción, el capitán debió suponer que yo debía de ser un fuera de serie en saltos trampolinescos y yo me guardé muy mucho de confesarle que no lo había hecho nunca antes. Para más “INRI”, el hombre sacó sus galones y me requirió hacer varios saltos, por lo menos el del ángel y un mortal con voltereta en el aire; me acordé entonces de mis “heroicidades” con el plinto en el gimnasio del Ramiro y me dije que aquello debía ser lo mismo, pero sin cajones y con agua.
   Llegó el día de la competición. La verdad es que no las tenía todas conmigo; no sabía si tenía más miedo a quedar mal o a pegarme el gran trastazo. Hice de tripas corazón y me dispuse a ejecutar el salto del ángel, que, repito, nunca había hecho hasta entonces. El trampolín era de los de palanca de madera y tampoco estaba demasiado alto, por lo que me dije que si me la daba, no sería muy grave. Me concentré; tomé carrerilla, cerré los ojos, “hay que impulsarse bien”, “ahora debo estirarme y levantar los brazos”, “ahora hay que encogerse y después volver a estirarme cabeza abajo y entrar bien en el agua”… Milagro: me salió bordado. ¡No me lo podía creer!
    —Tras este salto, creo que ya podemos ganar; para asegurarlo, ahora debes hacer el salto mortal — me ordenó el capitán, sin darme opción a protesta alguna.
     También era cierto que me sentía exultante, tras el éxito de mi primer salto y mis compañeros aplaudiendo. Me dije que debía recordar lo del plinto y hacer lo mismo, pero ya habían pasado unos cuantos años…
     Volví a subirme al trampolín. Había expectación entre mis compañeros. Me coloqué al principio de la tabla y tomé carrerilla, llegué al final, pegué el bote pertinente, cerré los ojos, me encogí sobre mí mismo como si fuese la voltereta sobre el plinto y… ¡lo hice! ¡Incluso entré razonablemente bien en el agua!
    Al salir de la piscina, el capitán vino hacia mí aplaudiendo y casi me abrazó, más exultante todavía que yo.
     —Y ahora tienes que hacer el doble mortal; si también te sale bien, barreremos a los de la otra escuadrilla… — volvió a “ordenar” el capitán, con esa fe ciega en mí que nunca llegué a comprender.
      Yo le miré por el rabillo del ojo; ¡lo decía en serio! Reflexioné velozmente; si había hecho el mortal, ¿por qué no iba a ser capaz de ejecutar el doble mortal?  “Pues igual que antes, pero más a lo bestia”, me dije.
      Vuelta a lo mismo; subir por la escalera al trampolín y colocarme al principio de la tabla. “Ahora a correr con más velocidad y después pegar el salto con todas mis fuerzas; debo subir más alto para tener tiempo de dar dos vueltas en el aire”, me dije a mí mismo, tratando de concentrarme en ello.
      Así lo hice; cerré de nuevo los ojos, salí corriendo a todo lo que daba de mí encima de la tabla, me impulsé con todas mis fuerzas hacia arriba, a la vez que intentaba dar las vueltas que pudiera. Tan concentrado estaba, que olvidé que tenía que “amerizar” correctamente con el tren de aterrizaje fuera, es decir, poniendo las manos en “V” tras juntar los brazos. Resultado: no completé la segunda vuelta, debí extender los brazos de alguna forma y olvidé cubrirme la cara. Resultado: tras vuelta y media, lo que salió de allí fue un maravilloso planchazo; me faltó altura para dar las dos vueltas y el golpe fue espectacular al sumarse la velocidad de giro con la de caída. Lo peor fue que gran parte de la energía del golpe se la llevó mi cara. Consecuencias: un derrame ocular y unas maravillosas ojeras sanguinolentas, como si me hubiera pegado con alguien dejándome ambos ojos morados. Lo gracioso del caso es que mis compañeros me aplaudieron a rabiar, pero el capitán ya no tanto. Pese a la pifia, ganamos…

     Días más tarde, ya recuperado y con la fama que había alcanzado, tuve que volver a saltar por la típica apuesta de fin de curso, vestido y jaleado por mis compañeros; ésta es la única evidencia gráfica que ha quedado de todo aquello. Ya puse las manos bien para taparme la cara, claro, pero el planchazo me lo di intencionadamente, con gran regocijo de mi “público”.

                                        Planchazo en la piscina de la MAU, vestido.

     Sin embargo, ésta no es la anécdota que pretendo contar; ¡hay más!

     Todo esto había sucedido a finales de agosto de 1970, justo antes de la jura de bandera y de volver a Madrid como flamante alférez de Complemento.
     Un buen día de septiembre, así como a dos semanas de regresar, fui con mis amigos de la “pandilla”, chicos y chicas, a la piscina de la Ciudad Universitaria. Entre ellos creo que estaban algunos de nuestra Promoción 64; si no recuerdo mal, Manuel Limones, Fernando Vega, Juan Miguel Velázquez y quizás alguno más. Puede que recuerden esta anécdota, la que viene ahora, si leen esto.

             En la piscina por aquella época. Yo soy el segundo empezando por la izquierda haciendo de egipcio y Juan Miguel Velázquez de indio el primero por la derecha. 

    Sería un sábado o un domingo; en cualquier caso, había mucha afluencia de gente en la piscina. Hace mucho tiempo que no voy por allí y desconozco si se ha modificado; entonces había un trampolín fijo muy alto y otro de palanca más cerca de la superficie de la piscina, pero todavía a una altura considerable. He encontrado una fotografía antigua en internet, en la que se ve la palanca fuera de su sitio, apoyada detrás.

                      Piscina de la Ciudad Universitaria, hacia 1970, con la palanca desmontada

     Recordé el evento de los saltos de trampolín en Burgos y lo comenté con mis amigos.
    —Pues ahora tienes una fantástica ocasión para demostrarnos tus habilidades — me dijo uno de ellos, retándome a hacerlo.
    No había yo caído en la cuenta que, por presumir ante las chicas, me veía comprometido a aceptar el reto; ya no podía dar vuelta atrás.
    Observé lo que pasaba cerca de allí; estábamos todos sentados en las gradas que hay o había a un lado de la piscina, justo delante de los trampolines. Yo ya había constatado que el trampolín de palanca era más alto que el de Burgos, y en cuanto al otro, al fijo, sería una locura intentarlo, pues a aquella altura y mi nula experiencia, podría dejarme los ojos allí o hasta a reventarme si caía mal. Me decidí por el de palanca.
    Al acercarme sin tenerlas todas conmigo, observé que los que saltaban no lo hacían mal, por lo que debería conseguir al menos un nivel similar. Por la misma razón, me dije, no era momento de hacer experimentos, sino de asegurar el salto. Ejecutaría el salto del ángel, que tan bien me salió entonces y era más fácil. Tuve que esperar un rato, pues había varios delante de mí para subir. Miré hacia las gradas; estaban llenas de gente y vi a mis amigos jaleándome cuando empecé a subir la escalerilla del trampolín.
    Lo primero que se me ocurrió fue que aquella tabla podría ser más o menos elástica que la de Burgos; decidí tantearla primero. Me acerqué despacio al borde y di un par de saltitos para verificarlo. La verdad es que aquello daba auténtico miedo. ¡Qué lejos estaba el agua! Según me daba la vuelta andando despacio encima de la tabla, me di cuenta con un escalofrío que mis pruebecitas de elasticidad habían generado mucha expectación entre el gran número de personas sentadas en las gradas, que estaban guardando un silencio sepulcral para ver el salto que daría aquél tipo, que era yo, aparentemente todo un experto.
     Yo tenía unas ganas locas de bajar, pero eso hubiera supuesto un ridículo espantoso. No había remedio. Me concentré; tenía que tomar carrerilla, como siempre, pegar el brinco al final, levantar los brazos, hacer como que volaba y finalmente girar sobre mí mismo para caer verticalmente cabeza abajo en el agua. Fácil.
     No lo recuerdo bien, pero tras pegar el salto y estar en el aire, estiré los brazos todo lo que pude como si fueran dos alas, a la vez que miraba al cielo. ¡Estaba volando! ¡Qué sensación! ¡Qué maravilla! Aquello era tan placentero que debí prolongarlo más de lo debido y me olvidé de algo fundamental, lo de encogerme sobre mí mismo. Y seguí volando, en efecto, pero ya sin fuerza de sustentación y sin el empuje inicial; estaba tan sólo en manos de la fuerza de la gravedad. Resultado: “americé” estirado como estaba, mirando todavía al cielo con los brazos abiertos como si fuese un crucificado en horizontal. Con mi peso ya cercano a los ochenta kilos en canal y mis hechuras, entré en un rotundo contacto plano con el agua, que se abrió hacia los lados como cuando Moisés pasó el mar Rojo, llegando a salpicar hasta a los que estaban sentados en las gradas.

   Salí del agua pensando en lo acertados que estaban los que decían que la superficie del agua es como una tabla. Me miré el pecho; estaba más colorado que un langostino cocido y me escocía la piel, pero por lo menos, al mirar para arriba, no me había dañado la cara ni los ojos.
    Según subía por la escalerilla, noté que el sepulcral silencio había desaparecido, habiendo sido reemplazado por un ensordecedor griterío y silbidos de todo tipo, a cual más cruel. Me pareció oír algo así como “¡manta!”, “¡cafre!”…
    “Hombre no es para tanto”, pensé, algo mosqueado; “un mal salto lo tiene cualquiera…”
     Me dirigí hacia donde estaban sentados mis amigos, que se estaban partiendo de risa, mientras que las chicas se tapaban la boca para que no las viera reírse también.
    —No sé a qué viene tanto jolgorio — les pregunté, extrañado por lo que me parecía una reacción desmesurada por parte de todo el mundo — sí, me he pegado un buen planchazo, lo reconozco; ya lo repetiré y lo haré mejor… — terminé diciendo, cada vez con más mosqueo.
    A mis amigos ya se les saltaban las lágrimas de pura risa; uno se levantó y se acercó a mí poniéndome su mano en mi hombro, conteniendo a duras penas una carcajada.
    —¡Pero hombre! ¡A quién se le ocurre hacer “eso” en medio de los entrenamientos del equipo olímpico español de saltos de trampolín!
    Ahora todo tenía una explicación; ¡me había colado entre nuestros olímpicos y les había hecho quedar en ridículo! ¡Qué vergüenza!


   KS, noviembre de 2017.

30 de octubre de 2017

ADENDUM A AULA 64 Nº 5 DE ABRIL 2017


...por FRANCIS GONZÁLEZ GARCÍA

Nos remite Francis para su publicación este interesante artículo de el diario El País, en el que se comenta ampliamente la situación legal en que se encuentra el Hospital de San José y de la cual algo nos comentaron en aquella conferencia y visita al propio hospital.










24 de octubre de 2017

EMBARCADO CON DON SANTIAGO BERNABEU EN "LA SAETA RUBIA"

... Por Vicente Ramos

Como pronto nos va a explicar nuestro querido compañero Javier González Juliá en su correspondiente conferencia de AULA 64 por que flotan los barcos, y dado que últimamente van brotando cada vez más cuentos y relatos de muchos de nosotros, me he atrevido a publicar un corto acerca de una experiencia de pesca con el presidente del Real Madrid, don Santiago Bernabeu. La explicación de la flotabilidad de una pequeña embarcación de madera es comprensible para todos.

Corría el verano de 1.969. Por aquel entonces teníamos 22 años y acababa de jugar mi primera temporada con el primer Equipo de Baloncesto del Real Madrid. Yo provenía del Estudiantes, con quien había jugado previamente en todas las categorías inferiores y cuatro ligas nacionales...

Lo encontrareis en el siguiente enlace:

https://interesactualidad.blogspot.com.es/2017/10/embarcado-con-don-santiago-bernabeu-en.html


20 de octubre de 2017

EMPRESAS Y PROFESIONALES

...POR JOSÉ RAMÓN ARANDA JIMÉNEZ



EMPRESAS Y PROFESIONALES
Síntesis de la presentación del mismo nombre en la reunión de la promoción 1964 del Instituto Ramiro de Maeztu.


Trabajar como PROFESIONAL en una EMPRESA es una opción normal de trabajo que tiene características diferentes respecto a otras opciones como:
(i)               La investigación, acompañada frecuentemente por la enseñanza.
(ii)             Funcionario en una administración o servicio del Estado.
(iii)           Empresario, que arriesga su patrimonio en la misma empresa que trabaja.



La elección, entre estas cuatro opciones, marca la trayectoria vital de una persona, aunque hay casos de paso, durante la vida profesional, de una opción a otra. La tesis de esta presentación es que el trabajo profesional en empresas, está sujeto a importantes riesgos para los profesionales que optan por esta opción. Teniendo en cuenta los riesgos que se corren, los profesionales deben gestionar activamente su trayectoria profesional, tomando decisiones anticipadas, dedicando tiempo a prepararse para nuevos cometidos, etc.

Conviene precisar el sentido que se da en esta presentación a los conceptos de su título. Lo determinante aquí de las características de la EMPRESA es su sometimiento a la competencia por otras empresas u organizaciones. Uno de los marcos de competencia más extendidos es el de las cinco fuerzas externas de Michael Porter (proveedores, clientes, competidores actuales y nuevos, productos sustitutivos).


Pero también habría que considerar los conflictos de intereses entre grupos internos en las empresas, como accionistas y sindicatos. En este concepto de empresa se pueden incluir las empresas públicas y ONGs, que estén sometidas a la competencia por algunas de las fuerzas externas de Porter.

Sean las cinco fuerzas señaladas por Porter u otras, el resultado es que las empresas  sometidas a la competencia derivarían en empresas con beneficios muy pequeños. Evidentemente las empresas quieren perdurar con beneficios importantes, para lograrlo tienen que INNOVAR.


La gestión de la Innovación de las empresas es fuente de riesgos y oportunidades para los profesionales que trabajan en la empresa innovadora. La OCDE define la innovación como “la comercialización con éxito de una invención novel”, actualmente se pueden añadir tres características: (i) Buscar nuevas formas de negocio con valor social. (ii) Romper limitaciones o procesos evolutivos. (iii) Conectar necesidades  y tecnología.
La innovación es un proceso dinámico dentro del sector económico en el que se produce. Se pueden estandarizar los ciclos que normalmente desarrolla una innovación en tres fases:
1.      Fase fluida: la fuente de innovación son los pioneros, hay pocas empresas competidoras y con diseños diversos.
2.     Fase de transición: la demanda es creciente, hay muchos competidores que disminuyen, en parte, cuando aparece un diseño dominante.
3.      Fase específica: las mejoras se producen por productividad y calidad, pocas empresas que compiten por precio.
Pero cada sector económico tiene un desarrollo concreto diferente en el período de tiempo en que se desarrolla. Por ejemplo los coches con motor de combustión interna empezaron en el inicio del siglo veinte, hoy todavía no sabemos cuánto tiempo van a seguirse vendiendo. El coche con motor eléctrico ya existía a principio del siglo veinte, pero hasta ahora no se ha desarrollado, la fecha para la eclosión de sus ventas aún no es segura.
En un mismo sector económico puede tener sucesivos ciclos de innovación. Por ejemplo la industria del hielo:
1.- La comercialización de hielo extraído de lagos, desde 1800 hasta 1880, con un pico de ventas de 700.000 toneladas de hielo americano vendido también en Europa y Asia. La comercialización de hielo extraído se desplomó en 1890.
2.- El hielo artificial producido por reacciones químicas empezó a extenderse a mediados del siglo diecinueve. Una de las primeras instalaciones permanentes fue en Nueva Orleans en 1868, en 1920 funcionaban 5.000 plantas hielo artificial en USA.
3.- También las plantas de hielo artificial desaparecieron cuando se desarrollaron los frigoríficos domésticos.
La innovación es tarea de todas las empresas que desarrollan nuevos productos o servicios. Pero también hay innovación en la mejora de los procesos de gestión. Dos ejemplos españoles de éxito en la innovación de procesos de gestión son: (i) La comercialización del AVE.



(ii) La ventaja logística de ZARA.
En esta presentación el concepto de PROFESIONAL es una persona que trabaja a tiempo completo para una empresa. El profesional “alquila” sus conocimientos y competencias a una empresa y obtiene de ella una remuneración.
Lo que distingue a un profesional de otros posibles trabajadores, es su deseo de crecimiento de formación y experiencia para desempeñar funciones de más responsabilidad, así como una remuneración creciente de acuerdo a sus funciones más importantes.


La trayectoria de un profesional está sometida a los riesgos y competencia de su empresa y, además, a la competencia de los otros profesionales de su empresa, que tienen las mismas aspiraciones de crecimiento que él. La mayoría de los profesionales que trabajan en empresas, no tienen la protección de reglas establecidas para paliar ninguna de sus dos áreas de competencia, (i) su empresa frente a otras competidoras y (ii) la competencia interna por la promoción a los puestos más valorados. Por el contrario, la mayoría de los funcionarios evitan el riesgo de competencia mediante reglas objetivas de promoción.
Las características del trabajo de un profesional en las empresas son muy complejas. Teniendo en cuenta el estilo de nuestras charlas citaré nueve de las que puedo dar testimonio directo:
Influencia del entorno político
Los estados prestan servicios a sus ciudadanos y cobran impuestos, la importancia económica de sus funciones ha estado incrementándose en los últimos doscientos años, con independencia de las ideologías políticas de sus dirigentes. Las decisiones de los políticos afectan a las empresas que venden o compran productos y servicios al Estado, pero también los Estados dictan normas legales que afectan a las empresas.
Un ejemplo importante fueron las disposiciones económicas derivadas de los Pactos de la Moncloa firmados en 1977 por los partidos políticos más representativos.


Para controlar la inflación, que aquel año estuvo cerca del 30% anual, la disposición sobre incrementos salariales en las empresas estipulaba como debía crecer anualmente la “masa salarial” de cada empresa.

En ERT (Explosivos Río Tinto), donde trabajaba en esa época, hubo que cambiar drásticamente los procedimientos de negociación salarial. Hasta ese año los convenios laborales se firmaban independientemente para cada una de las treinta fábricas, por lo que en 1977 había fábricas que estaban en su primer, o segundo, año de convenio. Tampoco se firmaban todos los convenios a fecha 1 de enero, por lo que la aplicación de los Pactos de la Moncloa supuso unos incrementos anuales, a partir del 1 de enero siguiente, muy desiguales para cada fábrica que se pactaron en un único acuerdo general para todas las fábricas firmado con los principales sindicatos nacionales.

Disminución de barreras comerciales proteccionistas
Los Estados establecen las tarifas arancelarias para la importación de productos, una modificación profunda de estos aranceles trae como consecuencia la desaparición de empresas no competitivas en la nueva situación y oportunidades nuevas para incrementar empresas actuales o crear otras nuevas.
La entrada de España en el Mercado Común en 1983 implicó negociaciones con concesiones importantes para el Estado español. En esa época trabajaba en ASTANO, uno de los seis astilleros españoles donde se construían barcos de gran tonelaje. El Estado español aceptó, en sus negociaciones con el Mercado Común, desmantelar o dedicar a otras actividades tres de los seis grandes astilleros.


ASTANO empleaba en los años setenta a 6.000 trabajadores propios y en momentos determinados hasta 4.000 trabajadores más procedentes de empresas subcontratadas, por lo que representaba la mayor fuente de contratación en la comarca de El Ferrol. Con la aplicación de la “Reconversión del Sector Naval” pasó al número de 2.500 trabajadores, que ha ido disminuyendo desde entonces.

Mayor complejidad de la gestión de empresas actual
La Gestión de Empresas fue materia de estudio universitario desde el principio del siglo veinte. Desde 1970 hasta la actualidad he sido testigo de como, en España, ha evolucionado esta enseñanza.



Entre 1960 y 1980, predominaba la formación por áreas de gestión diferenciadas, siendo la más relevante la producción. Los programas MBA eran escasos, aunque el primero, el IESE, empezara en 1960. En estos años como consultor de TEA-CEGOS era profesor de seminarios cortos de gestión de RH y de gestión de formación.
Entre 1980 y 2000, aumentan los programas MBA con una versión integradora de la gestión de empresas con temas como estrategia, diversificación, etc. La función más relevante es la de marketing. En este período hice el programa MBA del IESE.
Desde 2000, popularización de los MBA, incluso por sectores. Para montar un pequeño negocio se da formación empresarial como la organización de voluntariado de SECOT, en la que colaboro.

El éxito anterior no es garantía de éxito actual
Cuando un profesional tiene éxito al aplicar determinadas políticas, tomar decisiones, etc. en su trabajo, puede cometer el error de repetir los criterios anteriores a circunstancias nuevas de clientes, entorno económico, etc. También conviene que los profesionales analicen si sus competencias sirven para las nuevas empresas en que puedan trabajar.
En la primera mitad de la década de los años ochenta del siglo pasado trabajé en CECSA, empresa dedicada a electrónica profesional y a la línea marrón de electrodomésticos (tv y alta fidelidad). CECSA estaba participada por CIC, Corporación Industrial Catalana, grupo industrial creado por Durán i Farrell con los fondos que obtuvo Gas Natural S.A. del Estado que decidió, en 1972, monopolizar el sector el sector del gas.



Duran i Farrell fue un precursor de la utilización del gas natural y transformó, con gran éxito, Catalana de Gas de una empresa de “gas ciudad” a una empresa que distribuía gas natural proveniente del norte de África. Pero su intento de crear un holding industrial a últimos años del decenio de los setenta fracasó.

Riesgo de mezclar las relaciones personales con las profesionales
En la vida de una empresa surgen momentos difíciles para las relaciones personales de sus miembros, esta situación se puede agravar si se mezclan relaciones personales, familiares, etc. Muchas empresas se crean como empresas familiares, donde se mezcla la propiedad con la gestión. Pero posteriormente, en la segunda o tercera generación, tienen que dar el paso de profesionalizar su gestión.
FCC (Fomento de Construcciones y Contratas) quizá fue la empresa constructora y de servicios más importante, en España, en la mitad de los años ochenta. En esa época trabajaba en Cementos Portland Valderrivas, filial de FCC. La ruptura matrimonial de las primeras propietarias de FCC, las hermanas Koplowitz, con sus maridos los “Albertos”, paralizó las decisiones de gestión importantes en una empresa de estas características, durante más de un año.



También trajo como consecuencia la debilidad del núcleo accionarial básico de FCC, al salir de él primero los “Albertos”, y luego una de las hermanas Koplowitz. Actualmente, como es conocido, FCC pertenece a un conglomerado mejicano.

Dificultad de acertar en las previsiones
Las decisiones en las empresas se basan en analizar sus problemas y prever la evolución de las “fuerzas externas”, así como el marco socio-económico. Equivocaciones en sus análisis y previsiones del entorno pueden llevar a las empresas a fracasos e importantes pérdidas, si no se corrigen rápida y correctamente los análisis y previsiones equivocadas.



Volviendo a ERT, donde trabajé en los últimos años de la década de los setenta, el mayor grupo industrial español en esos años. ERT era fruto de la fusión de dos empresas antiguas, UE de Explosivos y Minas de río Tinto, e importantes inversiones de industria química, refinería, fabricación de urea y amoníaco, en el polígono de desarrollo de Huelva con una lógica industrial que completaba la utilización de la pirita extraída en las minas de Rio Tinto. Este desarrollo industrial se basaba en un mercado español de precios protegidos de los abonos y una financiación en dólares a un cambio de 50/60 Pts. /$.
La posterior suspensión de pagos de ERT estuvo originada por: (i) Precios protegidos en muchos productos y costes no competitivos frente a un Mercado Común, que eran conocidos ya en los últimos años 70. (ii) Aumento de sus gastos financieros por el aumento de la paridad Pts./$, motivada por la importante inflación en España.


Gestionar diferencias nacionales
El número de empresas que trabajan en diferentes países crece con la globalización de la economía. Estas empresas tienen que gestionar las diferencias nacionales por diferentes causas entre los países donde operan.




Decisiones de gestión centralizadas, por lo común según las necesidades del país matriz, pueden fracasar porque las circunstancias económicas de cada país son diferentes.
Un problema común a estas empresas es la gestión de las personas expatriadas, profesionales que trabajan en países diferentes al suyo de procedencia por decisión de la empresa. El problema básico es la proporción de profesionales expatriados en relación a los profesionales locales, que tienen soluciones muy diferentes en cada empresa. Trabajé en Valeo, grupo multinacional que fabrica componentes para vehículos, en 1991-92. En esos años la política de incrementos salariales para los profesionales del nivel superior estuvo muy centralizada, sin atender prácticamente a las diferencias de inflación entre los países donde Valeo operaba.

El entorno social donde se trabaja
En la actualidad, la movilidad geográfica es necesaria para un profesional, permanecer en una misma localización geográfica puede limitar las oportunidades de su trayectoria profesional. Antes de decidir aceptar un nuevo puesto en una localización geográfica diferente, es necesario conocer en detalle las características del entorno social de la nueva localización en relación con la vida del profesional y la de su familia. En mi caso, tengo la experiencia de dos períodos de trabajo en Barcelona, el primero entre 1979-1982, y el segundo 2008-2010.

Diferentes “culturas de empresa” dentro de la misma organización


Por “cultura de empresa” se entiende el conjunto de creencias, valores, políticas, normalmente no escritas, que tienen diferentes grupos de profesionales en una empresa. Con el mayor tamaño de las empresas, suele crecer el número de culturas enfrentadas, entre las divisiones de productos diferentes, entre las diferentes áreas de gestión, etc.
Desde 1995 a 2005 trabajé en Smurfit-Kappa, empresa anglo-americana del sector del embalaje de papel. Smurfit tiene la política de crecer mediante compras o fusiones de otras empresas, por lo que tiene que integrar a equipos directivos diferentes. Una diferencia cultural básica estaba entre la mentalidad anglo-americana y la europea continental, por ejemplo en cuanto a la gestión de las promociones a los niveles más altos de gerencia. Otra diferencia cultural importante estaba entre sus dos divisiones más importantes, los fabricantes de papel y los fabricantes del embalaje, porque los negocios son muy diferentes y necesitan gestores con competencias diferentes que dificultan la toma de decisiones en determinados temas conjuntos.

Como conclusión, al menos en mi experiencia el trabajo profesional en empresas tiene bastante de azar y de riesgo. Hay bastantes autores que proponen listas de características y competencias que deben tener los profesionales para lograr éxito en su trayectoria profesional. En las listas publicadas echo en falta una que, a mi entender, es importante, la ILUSIÓN por el trabajo que se realiza, el tener retos profesionales que nos interesen.





En la etapa vital que actualmente atravesamos es importante, según mi punto de vista, mantener la ilusión por los temas en que hemos trabajado, por ejemplo es posible trabajar en organizaciones de voluntariado. Por mi parte, actualmente colaboro con el Instituto de Ingeniería de España, la organización que agrupa las asociaciones y colegios profesionales de Ingeniería, y con SECOT,



organización de profesionales senior voluntarios, que asesora gratuitamente a pequeños empresarios o emprendedores.

José R Aranda
Octubre 2017

19 de octubre de 2017

AULA 64 - 9 - 18 de octubre de 2017



“EMPRESAS Y PROFESIONALES” Ponente: José Ramón Aranda,     por Kurt Schleicher

   Antes de empezar, Manolo Rincón nos informó de la
 finalización de los trabajos de restauración del telescopio ramirense y que nos enviaría la invitación para la fecha de la inauguración, presumiblemente el mes que viene. Hay que agradecer a Manolo su dedicación a este logro, con el apoyo particular de nuestra Promo 64 entre otras, haciéndolo realidad. Ya podemos ver, pues, las estrellas desde el Ramiro, lo que no deja de ser también una mirada al pasado.

  Vicente nos contó que había visitado a nuestro querido 
compañero Rafael Gª Fojeda, prácticamente confinado en su casa y que por lo tanto no ha podido asistir. Rafa nos sigue con fruición a través del blog y “está ahí” con todos nosotros.

  Emilio S. Direitinho nos contó a su vez quién fue el famoso
Jalifa del que nos habló Manolo en el último Aula 64. Sólo hubo dos, entre 1913 y 1956, encarnando de forma más bien simbólica el reinado del Marruecos español, ratificando las decisiones del alto comisario español. Estaban emparentados con la realeza marroquí; el hijo del Jalifa que nos visitó en el Ramiro y se pasó una temporada allí era sobrino de Mohamed V.  

   Y ya, por fin, pudo empezar José Ramón con su ponencia. Es ingeniero industrial. Su vida profesional ha estado marcada por haber pertenecido nada menos que a once empresas en puestos de alto nivel, especialmente en el área de recursos humanos y siendo todo un experto en negociación de convenios, lo que le confiere una indudable experiencia empresarial. Ahora, tras su jubilación, asesora a emprendedores que han decidido abrir un negocio o empresa, organizando también asesorías de formación, impartiendo conferencias, etc.

        José Ramón Aranda

   En lugar de hacernos una presentación “al uso”, ha 
preferido enviarnos unos cuantos “flashes” de su experiencia profesional.
    El primero se refiere al riesgo y oportunidad, como 
aspectos más inherentes a la empresa en general. El siguiente aspecto es la importancia de la innovación, que no debe confundirse con el I+D, pues aquélla es un aspecto más genérico desde que el hombre empezó a usar utensilios, cosa que me recuerda a la famosa escena primera de “2001, la odisea en el espacio” de Kubrik. Como ejemplos de innovación españoles nos habló del AVE y su éxito desde 1992, así como la logística desarrollada por ZARA como aspecto innovador y clave en su éxito mundial.




    No podía faltar una referencia a Cataluña, a tenor de los
tiempos que corren. Trabajó allí más de diez años en épocas muy distintas, una ya muy lejana (1979-1982) y la otra entre 2008 y 2010, destacando que el entorno catalanista había cambiado bastante. Sin embargo, ya desde la primera época, su impresión es que los catalanes siempre han vivido “en su mundo”, mirando a Madrid desde lejos. Una forma de encresparles era la referencia a las autopistas gratuitas en la capital y la otra su incapacidad de admitir una derrota del Barça, pues si ganaba el Real Madrid tenía que ser gracias al árbitro. Ah, y que la figura del “Honorable” es para ellos un personaje intocable (lo que explica probablemente lo difícil que es meter en cintura ahora a los Pujols).

                                       
   José Ramón terminó su exposición con una invitación a una
 conferencia en el Instituto de Ingeniería de España el 6 de noviembre próximo (ver foto).



   A partir de este momento, los honorables asistentes nos
 enzarzamos en comentar el tema de moda y lo de las empresas pasó a un segundo plano, al menos hasta la cena. Allí, en el restaurante habitual del CSIC, se formaron los clásicos corrillos al ser una mesa larga, en los que no faltaron tampoco las referencias al asunto catalán.

   Acordamos a propuesta de Vicente que, a partir de
 diciembre, las sesiones de Aula 64 pasarían a los lunes, por tratarse de un día menos complicado a la hora de coincidir con otros eventos.

   Y ya, cerca de la madrugada, los honorables asistentes
 hicimos mutis por el foro tras pasar de nuevo una agradable velada, disfrutando de algo tan sencillo como el placer de vernos de nuevo. (Lamento no poder incluir fotos de la cena, pues estábamos tan enzarzados que se me pasó por completo hacerlas...).



   KS, 19 de octubre de 2017