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4 de marzo de 2015

EL CRUCERO UNIVERSITARIO POR EL MEDITERRÁNEO DE 1.933

...por Paco Acosta

Supongo que lo primero que os habréis preguntado a ver el título, es algo así como ¿Y ese crucero que tiene que ver con nosotros o con el Ramiro?... Os contesto aquí mismo. A ese crucero asistieron unos 150 jóvenes universitarios (mayoritariamente de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid) entre los que se encontraban 2 que posteriormente dieron clase en el Ramiro, e incluso uno de ellos, nos dio clase a nosotros….

Hecha esta aclaración, que es algo así como desvelar el asesino en la primera página de una novela de misterio, voy a “desarrollar brevemente el tema”.

¿Fue una excursión o viaje de estudios?      Pues sí.
¿Fue “otro” viaje más “de verano” para jóvenes universitarios (similar a los que se hacen en el “paso del ecuador” o “fin de carrera”)?     Al parecer no.

Este viaje tuvo algo de especial, algo que tenía que ver con la forma de enseñar, con la convivencia entre profesores y alumnos, con los principios que bastantes de sus organizadores y promotores habían vivido en la Institución Libre de Enseñanza; con un nuevo modo de plantearse las propuestas educativas en una época de convulsión política en la que pocos meses antes, el gobierno de la República (presidido por Niceto Alcalá-Zamora) había promulgado una Ley en la que se prohibía ejercer la enseñanza a las Órdenes y Congregaciones religiosas. El crucero, en sus facetas “cultural y pedagógica”, pretendía ser utilizado como un magnífico escaparate académico-político por el gobierno de la república, al tiempo que las derechas acusaban al gobierno de malversación de fondos y elitismo intelectual. Las opiniones del “gran público” con respecto a “la nueva enseñanza” debían estar, pues, divididas.

El instigador e iniciador de la empresa fue el decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid, Manuel García Morente (había sido alumno de la ILE –Institución Libre de Enseñanza-; y además fue el encargado de presentar el proyecto al Consejo de Ministros), secundado por el secretario de la misma Facultad José Ferrandis. Ambos contaron con la eficaz ayuda del Gobierno de la República (presidido por Niceto Alcalá-Zamora) canalizada a través del Consejo de Ministros (presidido por Manuel Azaña) y concretada en el Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes de entonces: Fernando de los Ríos (que lo fue hasta el 12 de Junio de 1933).

Los organizadores de este crucero consiguieron el suficiente apoyo logístico (lograron disponer, a buen precio, de un barco de la compañía Transmediterránea), un buen soporte académico (el proyecto de viaje se vio apoyado por intelectuales y profesores de prestigio), una amplia cobertura oficial (a cada uno de los viajeros se les proporcionó un pasaporte diplomático) y el siempre necesario aporte económico (se pudo así impulsar mediante becas la participación de casi todos los alumnos; y únicamente 23 abonaron la totalidad de las 1.600 pts del importe del pasaje), de forma que la excursión por el Mediterráneo se pudiese celebrar una vez terminado el curso universitario. El viaje tuvo una duración de 48 días: se inició el 15 de Junio en que el buque zarpó de Barcelona y finalizó el 1 de Agosto de 1933 en el puerto de Valencia.




En la financiación de los gastos estructurales de viaje, unas partidas importantes, además de las aportaciones del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes y del Ministerio de Estado, fueron las ayudas conseguidas del Ayuntamiento de Madrid, la Diputación Provincial de Madrid, el Patronato de Turismo y de diversas instituciones docentes: la propia Facultad de Filosofía y Letras y la Universidad Central, entre otras. También se recibieron aportaciones individuales de diversos intelectuales. Incluso José Ortega y Gasset aportó su “granito de arena” al dar una serie de conferencias para financiar becas…

El recorrido del crucero resulta bastante atractivo. Un itinerario de tantos días por los principales yacimientos arqueológicos del mediterráneo, fuentes de la civilización europea: Túnez, Egipto, Palestina, Turquía, Grecia e Italia…, y además, acompañados por un profesorado especializado…..



El viaje se realizó a bordo de la motonave “Ciudad de Cádiz”, un barco construido en 1929, en Italia, para la compañía Transmediterránea (hasta 1931 había llevado el nombre “Infanta Cristina”, pero se lo cambiaron tras el advenimiento de la República). Se trataba de un barco de más de 100 metros de eslora y capacidad para 100 pasajeros de primera clase, 50 de segunda y 60 de tercera.











Como curiosidad el Ciudad de Cádiz fue convertido en 1934 en barco-prisión en Barcelona y fue hundido en 1937, en plena guerra civil (cuando regresaba desde el puerto de Odessa con un cargamento de material –concretamente armamento- para el gobierno republicano) por los torpedos de un submarino italiano…

El viaje lo realizaron alrededor de 150 estudiantes, (algunos con 18 años –aún en primero de la facultad- y otros con la licenciatura terminada) y más de 40 profesores (o “adultos responsables” como se suele indicar en los viajes escolares, ya que algunos de los profesores fueron con sus cónyuges), acompañados, además, por un equipo de cinematografía, encargado de “dejar constancia” del éxito del crucero...

El viaje, por lo que mucho que de él ha trascendido (incluso bien pasado el tiempo), fue utilizado “propagandísticamente” para mostrar a la “intelectualidad” en primer lugar, y de rebote al gran público, que eran factibles las “nuevas” teorías pedagógicas de las autoridades; que era posible otra forma de enseñanza fuera de las aulas, a base de convivencia, clases a bordo y visitas. Se presentó como un verdadero viaje de estudios, y debió ser así, pues se visitaron numerosos yacimientos arqueológicos, entre otros el Palacio de Knossos, en la isla de Creta, por entonces en proceso de excavación… Alguno de los cruceristas ha comentado “no era un viaje de fin de curso, sino un curso de humanidades”. Y he visto que a lo largo del crucero se dieron 24 (algunos dicen 27) conferencias preparatorias (aunque algún profesor comentase “las conferencias se fueron haciendo antipáticas, y pronto se convirtieron en un verdadero castigo”); se realizaron encuentros culturales en algunos países, se organizaron 8 grupos de expedicionarios en base a la especialidad de sus componentes: arabistas, literatos, arqueólogos e historiadores; los alumnos debían realizar diversos trabajos y a bordo disponían de una biblioteca, dotada con fondos de la Universidad.



Según ha trascedido “se organizó un concurso entre todos los alumnos para premiar el mejor diario, cuya redacción era obligatoria”. Se establecieron varios premios; uno, instituido por la Facultad, consistía en 2.000 pts. y el compromiso de publicación del diario; otro instaurado por la Sociedad Geográfica (cuyo presidente era Gregorio Marañón), de 1.000 pts. para la mejor descripción geográfica; y además la Facultad anunció la concesión de 1.000 pts. al mejor lote de fotografías que se presentase… Quizás aquí, en el abundante material que quedó –gráfico y escrito-, resida la clave de la pervivencia de este viaje a lo largo del tiempo…



La prensa de la época se hizo eco de la preparación del crucero (con opiniones a favor y en contra), así como del desarrollo del mismo. A este respecto se fueron publicando “noticias, reseñas y comunicados” remitidos por el ministerio, referentes a las etapas efectuadas, visitas realizadas, etc., e incluso artículos mandados a la prensa (cablegrafiados) por parte de algunos profesores.

Ángel González Palencia catedrático de literatura arábigo-española de la Universidad de Madrid publicó en el periódico El Debate, recién regresados del viaje, una serie de artículos relativos a las visitas realizadas en los diferentes países. Estos artículos pueden ser considerados como una primera crónica del crucero por el Mediterráneo, dirigida al público en general.

En 1934 se publicó un primer libro, con el diario de viaje que resultó ganador en el concurso y los de otros dos expedicionarios.



Pasados los años, son varios los libros (algunos de ellos avalados por el “nombre” de sus autores) que tienen como motivo principal este viaje.







Probablemente, la exposición que se realizó, a finales de 1995 y principios de 1996, (por cierto, tuvo lugar en la Residencia de Estudiantes, junto al Ramiro) en la que se presentaron más de 300 piezas entre fotografías, dibujos, cartas, folletos, libros, revistas y recortes de prensa, avivó los recuerdos de algunos participantes en el crucero y sus familiares, y esto les animó a que publicasen estos libros. Esta, que incluyo a continuación, es la portada del catálogo de dicha exposición.



A propósito, con toda la intención del mundo, he ido dejando para el final el tema de los pasajeros. Entre los afortunados participantes encontrado bastantes “apellidos” conocidos, como son
Carlos Alonso del Real (Periodista, ensayista y arqueólogo) Su diario de viaje fue elegido ganador del concurso,
Fernando Chueca-Goitia (Arquitecto, ensayista, académico, historiador,…),
Guillermo Díaz Plaja –participó como profesor, aunque era de menor edad que algunos alumnos- (ensayista, poeta, crítico, historiador de la Literatura española,…),
Joaquín de Entrambasaguas (filólogo),
Salvador Espríu (poeta, dramaturgo y novelista),
Isabel García Lorca (profesora; hermana pequeña de Federico Garcia Lorca),
Emilio Garrigues Díez-Cañabate (diplomático y escritor),
Enrique Lafuente Ferrari –participó como profesor- (historiador del Arte español),
Gregorio Marañón Moya (jurista, diplomático y político; hijo de Gregorio Marañón),
Belén Marañón Moya (traductora; tercera hija de Gregorio Marañón),
Julián Marías (ensayista y filósofo; discípulo de Ortega),
Gonzalo Menéndez-Pidal (historiador y académico; hijo de Ramón Menéndez-Pidal),
Soledad Ortega (intelectual; hija de José Ortega y Gasset).
También participaron Angela Barnés, hija del por entonces Ministro de Instrucción Pública; Laura de los Ríos Giner, hija del anterior Ministro Fernando de los Ríos; María Elena Gómez-Moreno, hija del profesor, arqueólogo e historiador que también iba en el crucero; algunas parejas de profesores, bastantes hermanos, …

Se dice en el libro “El sueño de una generación” (F. Gracia / J.M. Fullola; 2006), refiriéndose a los estudiantes que participaron en el crucero “si bien todos eran universitarios su extracción social era muy variada, desde hijos de ministros o de catedráticos hasta clases muy humildes, desde gentes que llevaban a sus espaldas más de una generación de universitarios, hasta los que rompían en sus familias la cinta de entrada en la más alta academia”. Puede ser… Y en uno de los diarios se afirma que la selección de los participantes se hizo “por los méritos de los participantes y el rendimiento en los cursos”…

Y tras este largo preámbulo aclaratorio solo me queda mencionar a los dos afortunados participantes en el crucero que, pasados los años, recalaron en el Ramiro. Uno de ellos ¡hasta nos dio clase a nosotros!…

Me refiero a
Julián Gimeno Moya (1914-1996).
Lo tuvimos, (los del A) en 4º, en Latín. ¡Qué pocas cosas recordamos de él y de sus clases!. Alguno de nosotros ha mencionado lo de ¡beocio! (que de vez en cuando nos decía a modo de “lindeza”…). O lo del “ablativo absoluto”, que, por la intensidad con la que nos lo remachaba, debía ser algo muy importante….
En la relación del “pasaje” del crucero su apellido aparece escrito con “j”, es decir Jimeno. Y debió ser uno de los cruceristas más jóvenes (tendría entonces 19 años…). Ahora, al escribir su nombre completo, me entra la “duda” de si podría estar emparentado con los “Marañón Moya”… En lo que he podido leer relativo al crucero, nunca “se le menciona” (excepto en la lista de participantes), por lo que no debió pertenecer a “los clanes” que se formaron, ni debió destacar “en nada”, ni para lo bueno ni para lo malo...
Pero lo que quizás me sorprende más, es la poca información que sobre él he encontrado… Intentaré presentarla en orden cronológico…

Diciembre 1933: Es admitido en la Sociedad Española de Antropología como socio numerario.
Curso 39/40: Participa en el curso especial “Historia primitiva del hombre” que en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid imparte el profesor Santa Olalla (que como profesor también había participado en el crucero).
1940 y 1941: Bajo la dirección de Blas Taracena (arqueólogo que también tomó parte -como profesor- en el crucero), participa en las excavaciones arqueológicas de Numancia (Soria), El Redal (Logroño) y Clunia (Soria).
Octubre 1951: Es nombrado Profesor Adjunto interino del Instituto Nacional de Enseñanza Media Ramiro de Maeztu de Madrid.
Octubre 1952: Es nombrado, nuevamente, Profesor Adjunto interino de Latín del Instituto Nacional de Enseñanza Media Ramiro de Maeztu de Madrid.
Febrero 1954: Es elegido Vocal de Letras de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados.
Junio 1954: No es admitido (por llevar menos de 8 años de servicio como profesor adjunto interino) para la realización de las pruebas tendentes a la unificación del Profesorado Adjunto.
Curso 58/59: En el Instituto Ramiro de Maeztu es Profesor delegado del curso 4º C.
Curso 60/61: Fue nuestro profesor de Latín en 4º A.
Junio 1974: Aparece en la lista definitiva de admitidos al Concurso-Oposición restringido a plazas de Profesores Agregados de Latín para Institutos de Enseñanza Media. No sacó plaza.


Magdalena Garretas Sastre (1912-2011).
En el Ramiro fue catedrática de Griego. Pero llegó en una época bastante posterior a la nuestra, tras el fallecimiento de D. Luis Ortiz…
Mayo 1933: La Universidad de Salamanca la propone, después de analizar los mejores expedientes académicos, para participar, con beca, en el Crucero universitario por el Mediterráneo. Era alumna del tercer curso en la Facultad de Filosofía y Letras.
1934: Tras licenciarse con premio extraordinario, es auxiliar encargada de la cátedra vacante de Griego.
Curso 39/40: Es Profesora Auxiliar de Lengua Griega en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Salamanca.
Mayo 1940: Es admitida a las oposiciones, en turno libre, a cátedras de Latín para Institutos. No sacó la plaza
Agosto 1941: Es admitida a las oposiciones, en turno libre, a cátedras de Griego para Institutos de Enseñanza Media. Esta vez aprobó y en…
Octubre 1941: Es nombrada por oposición Catedrática de Griego del Instituto de Cádiz.
Abril 1943: Es nombrada, en virtud de concurso de traslado, Catedrática de Griego del Instituto de Granada.
Diciembre 1944: Es nombrada, en virtud de concurso de traslado, Catedrática de Griego del Instituto femenino de Bilbao.
Octubre 1949: Es admitida a las oposiciones, en turno libre, a cátedras de Francés (!!) para Institutos Nacionales de Enseñanza Media. No sacó la plaza.
Diciembre 1954: Es admitida al concurso general para la provisión de plazas de Inspectores de Enseñanza Media.
Febrero 1956: Es nombrada Interventor del Instituto femenino de Bilbao.
Septiembre 1958: Es nombrada, en virtud de concurso de traslado, Catedrática en el Instituto Nacional de Bachillerato Maragall de Barcelona (femenino).
Enero 1961: Es profesora de Griego en el nocturno del Instituto femenino Maragall de Barcelona (también para el curso preuniversitario).
Septiembre 1977: Es nombrada, en régimen de comisión de servicio, Catedrática de Griego del “centro Piloto” Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid.

Y a continuación incluyo fotos de los participantes en el crucero. Entre todas las que existen, he seleccionado aquellas en las que aparecen grupos, con la intención que alguien “con buena vista y mejor ojo” pueda reconocer a Magdalena o a Julián…  ¡A ver si entre todos conseguimos identificarlos!






















11 comentarios:

  1. Una vez más nuestro querido Paco Acosta nos sorprende con su capacidad investigadora y de documentación y nos deja un post formidable.
    Recuerdo otra "lindeza" del profesor Gimeno cuando a continuación de BEOCIOS solía también llamarnos TEBANOS.
    El libro de 4º se titulaba LUDUS LATINUS, recuerdo.
    Y en cuanto al ablativo yo pensaba que era algo relacionado con la ablación, si seré de ciencias...!!! Resulta que en términos absolutos era una oración latina.

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  2. Francisco Rodríguez Menéndez, ex alumno del INB Ramiro de Maeztu, de la primera promoción de BUP.
    En efecto, yo fui alumno de doña Magdalena Garretas en el curso 1977-78 (3º de BUP).
    Puedo añadir el dato de que en alguna ocasión nos dijo que había sido alumna de griego de don Miguel de Unamuno.
    En efecto, también nos habló en alguna ocasión de que había participado en este famoso crucero. De hecho, yo tengo el libro de Julián Marías que adquirí para ver si se la citaba.
    Para acabar quiero dar las gracias al autor de este blog por conservar una información preciosa para todos aquellos que recordamos con cariño nuestro paso por "el Ramiro".

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    1. Por lo que he podido comprobar, el libro EL SUEÑO DE UNA GENERACION, de Gracia/Fullola 2006, se escribió tras una larga conversación mantenida por los autores con Magalena Garretas Sastre (por entonces con noventa y tantos años), quien les refirió recuerdos, anécdotas y sucedidos durante el viaje, hasta entonces no divulgados.
      Efectivamente Magdalena, según se refleja en el libro, fue "discípula de Miguel de Unamuno, quien la ayudó en sus primeros años de docencia".
      Además se indica la forma en que la Universidad de Salamanca realizó la elección de su representante en el crucero: "El claustro se reunió para analizar los mejores expedientes académicos y seleccionar a la persona que debía cubrir la plaza de becario asignada por el Ministerio. La elegida fue Magdalena Garretas, alumna de tercer curso de Filosofía y Letras, votada por todos los presentes".

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  3. Interesante, como siempre, la entrada de nuestro compañero Paco Acosta. La lista de los estudiantes-viajeros nos puede hacer dudar del método de selección (mérito y transparencia). Si exceptuamos as semidesconocido Julián Gimeno Moya y a la desconocidísima Magdalena Garretas Sastre, la entrada tiene muy poco que ver con el Instituto Nacional de Enseñanza Media Ramiro de Maeztu, en 1939 el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza desapareció de la enseñanza pública española.

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  4. Muy interesante el artículo de Paco, como siempre.

    Sin embargo, tras haberlo leído, en lugar de interesarme por los pormenores de aquél viaje, se me han puesto los "dientes largos" con relación a tan magnífica idea de viaje cultural, así, sin comillas.

    Como me gustan los retos, ahí lanzo uno, que reconozco tiene una probabilidad muy baja de hacerse realidad, pero siempre mayor que con la alternativa de no hacerlo:
    Somos ya un buen montón de animosos ex-alumnos del Ramiro en la mejor edad unidos al menos por una misma fecha de nacimiento, pero creo que los lazos formados son ya de tal calibre que permiten realizar ensoñaciones. ¿Que a qué me refiero? Pues a organizar un crucero para (¡ojalá!) todos nosotros de la misma índole que aquél. No se trata de hacer comparaciones, pero en nuestro grupo hay muchos que no tienen nada que envidiar a los ilustres pasajeros de entonces.

    Los cruceros de hoy son un poquito grandes, pero alguien con experiencia náutica seguro que conoce a alguien que conoce a su vez a alguien que tenga dificultades de financiación con su barquito (perdón, yate) por quedársele excesivamente grande. Si eso fuera así, se podría pensar en alquilar dicho barquito - yate y darnos un garbeo por el Mediterráneo, o si se nos queda grande, pues a Menorca para descubrir sus riquezas antropológicas.

    Ya sé que la probabilidad de que esto cuaje es bajita, pero ahí la lanzo, como el día que lancé una botella al mar del azar para localizar a una profesora y al final la botella llegó a su destino. ¿Por qué aquí no podría pasar igual?

    ¿Qué? ¿Quién se anima?

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    2. Un servidor. No conozco Menorca. Se podría salir desde Valencia.
      http://www.nautal.es/alquiler-barcos-valencia
      http://www.alisiovelero.com/

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  6. Yo recuerdo al Sr. Gimeno fumando, con una voz poco legible. Nos llamaba beocios y calamidades y nos ponía un cero y acababa antes. Eran sus muletillas. El LUDUS era un texto pesado. El nos hacía escribir en una libreta sus comentarios, como el hablativo absoluto. Luego había un examen oral de esos temas. A mi me tocó el CUM. Solo recuerdo el histórico.

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  7. Como siempre, Paco, genial escudriñador. Respecto al Sr. Gimeno, por lo que recuerdo de su cara y, sobre todo, de su sempiterno y pulcro traje y corbata, creo que puede ser el de la “pajarita” de la primera foto. Además de en el Ramiro, fue profesor de latín en el Colegio del Sagrado Corazón de la calle Don Pedro -enfrente del Viaducto- y, en él, compañero de claustro de una tía carnal mía que aún vive (93 años) también profesora de Latín.

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  8. Fueron unos privilegiados para poder realizar un crucero en aquel momento. Las imagenes del barco son increibles, sin duda un viaje de lujo, tanto por el barco como por el viaje. Una pena que fuera derribado en la guerra, tendríamos una pieza de museo.

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