21 de diciembre de 2018

EL OTRO CUENTO DE NAVIDAD


...por Manolo Rincón

De nuevo habían llegado las navidades. Rápidamente se habían presentado otra vez en mi vida, sin aviso previo, de improviso como cada año, con todo su jolgorio, comilonas y consumismo. Hacía ya años que estas fechas llenas de buenos deseos, que muchas veces eran falsos, de luces y de alegría forzada, despertaban en mí los deseos de que terminasen cuanto antes. Los recuerdos de hacía tiempo, cuando si eran fechas felices me ahogaban en estos días.
Solía pasear esas tardes frías y oscuras, abandonado a mis pensamientos sobre tiempos pasados y me terminaba dirigiendo hacia lugares en los que no existía bullicio ni iluminación. Aquel día me encontré con una puesta de sol que tiñó el cielo de rojo sangre de manera espectacular e inmediatamente el mismo cielo ennegreció. Un fenómeno propio del solsticio por el que pasamos pensé.
No sabía muy bien donde me encontraba pero el entorno me resultaba vagamente familiar. Era aquella gran avenida  cercana a mi domicilio de soltero con mis padres. Aun cuando había niebla podía distinguir los edificios llamados “Titanic”. Sin saber cómo me dirigí a la puerta de unos salones donde había un grupo de jóvenes hablando animadamente.
Me acerqué a ellos y me llamaron por mi nombre. Enseguida los reconocí aunque hacía muchos años que no los veía. No sé de qué forma comprendí que era nuestra fiesta de Navidad que con tanta ilusión preparábamos cada año. Me uní gozoso al grupo y entramos en los salones.
Nos disponíamos a dar cuenta de una magnifica cena, cuando de improviso la vi. Si era ella no me cabía la menor duda. Estaba radiante de belleza y me sonreía con un cierto toque de malicia. No había cambiado en nada sorprendentemente, si acaso había mejorado. Su melena rubia, sus formas deseables enfundadadas en un precioso traje de noche, sus grandes ojos que tantas veces había recordado, sus finas manos que me invitaban a acercarme a ella. Toda una imagen atrayente que ya no se borraría jamás de mi mente.
Me acerque y la besé suavemente. ¿Por qué te fuiste?, me dijo. Sabes que llevo mucho tiempo esperándote. No sabía que contestar, me encontraba aturdido y muy confuso. No me esperaba una cosa así. Soy tu regalo de Navidad Manolo, aprovéchalo bien, ya que estas cosas suceden muy rara vez. Le dije que creía haberla buscado desesperadamente muchos años pero nunca la había podido encontrar.
Se nos ha dado una oportunidad única, aprovechémosla, me dijo sonriente. La cena, la gente, todo se había desvanecido, estábamos solos en un espacio intemporal.
La abracé con fuerza, una fuerza acumulada durante años. Ella me besó con gran cariño. Yo me encontraba en otro mundo, algo así como en el Paraíso. Tenía tantas cosas que decirla que no acertaban a salir las palabras por mi boca. Te he esperado mucho tiempo, pero pronto tendremos ante nosotros toda la eternidad y habrá merecido la pena esperar, te lo aseguro Manolo.
La estreché entre mis brazos. Me embargaba un sentimiento indescriptible. Pero repentinamente todo empezó a distorsionarse y borrarse. Ella desaparecía por momentos y parecía decirme “no temas esto solo es el principio de algo sin fin”.
Me encontré entre tinieblas y con mucho frio, en un lugar desconocido. Había una parada de autobuses, pero no pasaba ninguno. A lo lejos vi un taxi que paró. Le di mis señas. Ha tenido suerte amigo, me dijo el taxista, es raro pasar por aquí una noche como hoy. Yo iba a mi casa pero no quise dejarle tirado. ¿Qué día es hoy pregunté?. Nochebuena. Poco a poco vimos calles iluminadas y me encontré en mi casa.
Le despedí efusivamente y le di una generosa propina.
En mi casa me esperaban ya alarmados. Les dije que me había perdido y me uní a la cena familiar de Navidad, tratando de olvidar lo sucedido.
Pero pasada la cena no podía dejar de dar vueltas a lo ocurrido y no acertaba a comprender que había pasado.
En el bolsillo de la chaqueta encontré un papel escrito con letra femenina que ponía “Luisa Gallardo 24-12-2018”.
Puse en marcha todos los motores de búsqueda a mi alcance y pasados unos días di con una escueta nota de prensa que incluía los fallecidos en Madrid el día 24. Allí estaba Luisa Gallardo Martínez de 70 años.
Era ella, aquella Luisa de mi juventud, a la que durante medio siglo busqué y que había visto en la Nochebuena con todo su esplendor. No cabía la menor duda. Mi mente científica solo acertaba a tratar de dar una explicación racional a algo que no la tenía, pensando en que el espacio tiempo que nos describe la Teoría de la Relatividad había permitido aquello que creía había sucedido, aunque ya empezaba a no estar seguro.
Desde hace unos días al pasear me parece ver su cara sonriente en el cielo y oír una voz que me dice suavemente “ven mi amor”.
El País. 25.01.2019. Misteriosa desaparición. Un respetable ingeniero jubilado desaparece misteriosamente. MR desapareció de su casa. La puerta estaba cerrada con llave por dentro. Su ordenador estaba encendido y no había ninguna otra salida. En la pantalla ponía un escueto mensaje “Luisa ya voy”. Su hija dio la alerta de su desaparición sin que se tenga ninguna noticia de él hasta el momento. Su familia jamás le oyó hablar de ninguna Luisa.

A toda la promoción 64 os deseo una feliz Navidad y que el año 2019 nos sigamos reencontrando. Manolo

9 comentarios:

  1. Una bonita historia de fantasmas. Salvando las distancias, me ha hecho recordar la maravillosa 'Portrait of Jennie', la de Douglas Sirk. No tienen nada que ver, salvo en que también va de fantasmas que habitan en la cabeza de un ingeniero.

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  2. Muy imaginativo y romántico, sí señor.

    "Fantasmal, querido Watson"...

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    1. Cada cual tiene sus fantasmas, pero unos son más bonitos que otros... :))

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    2. No es un fantasma; puedes encontrar a Luisa en nuestro universo paralelo. Quizás sea el lugar en el que encontremos todos nuestros ensueños...

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    3. Tienes razón, no desesperaré. Vale la pena intentarlo. Feliz noche Kurt.

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  3. Muy emocionante, Manolo. Enhorabuena. Difícil, muy dificil describir de una forma tan conmovedora lo que ha pasado por tu mente (¿sólo por tu mente o por tus recuerdos?)
    Feliz Navidad a tí y al resto de lectores del blog

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  4. Has sacado del rincón de tus recuerdos ¿por qué en ese momento? ¡Véte a saber! Lo que importa es que lo has transmitido con claridad a pesar de la fantasía que encierra cualquier historia escrita. ¡Fenomenal, ingeniero-escritor!

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  5. Hola Rafa:

    Primero pedirte excusas si no he puesto acento en como o la puntuación no es la adecuada. Está claro que lo de Basilio no prendió totalmente en mi cerebro.

    Cuando ya, como nosotros, rebasamos los 70, aparecen muchos recuerdos ya casi olvidados, que nos trasportan por unos momentos a otro tiempo y otro lugar. Y la Navidad facilita esto. Yo tuve amigas, como la de la narración, de las cuales jamás supe después y con las que me gustaría charlar un rato, misión imposible, ya solo viven en mi imaginación. Por tanto he de soñar con alguna de ellas tal como la recuerdo, joven y hermosa y pensar que ella siempre me amó.

    En fin espero que me entiendas, dentro de la linealidad de un ingeniero que manejó en su vida más ecuaciones que sentimientos, resultan estos relatos.

    Un abrazo

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