25 noviembre 2013

VUELTA AL COLE



¡ VUELTA AL COLE !,
por Rafael García-Fojeda
 
¡Sí, sí, no es una broma! Vuelvo al cole, al Ramiro de Maeztu, sesenta y dos años después de la primera vez. Paseo por el recinto con mi mujer, Laura, que también pisó estos lares en las prácticas de su carrera. Juntos, vemos por fuera la primera aula donde estuve con la Srta. Carmen en la ‘Prepa’ -junto al edificio de Dirección- y la última -al lado del antiguo ‘parque de juegos’-.




Luego, las canchas de baloncesto al aire libre, la ‘Nevera’, el  ‘patio de columnas’, la cantina de Pedro y, por fin, la entrada al edificio de bachillerato con la conocida escalinata. Me siento en uno de los peldaños y parece que el tiempo se detiene un mínimo instante para permitir que mis latidos se serenen, noto que van a cien por hora.



Pasamos a ver la exposición del vestíbulo. Si nada más cruzar la verja de entrada -¿dónde está el arco?- me empiezan a llover recuerdos, sentado en esa escalinata y viendo las fotos expuestas…

 Pupitre de la PREPA

Pupitre de Bachillerato
 

Le estoy contando cosas a Laura…se nos acerca una señora y me pregunta si soy exalumno; ella es Rosa María Muro, hija de Muro, el bedel, toda una Catedrática de Historia, y, como escribía Manolo Rincón sobre ella, la persona que más sabe de este recinto hoy, pero, sobre todo, una mujer cercana y de muy agradable trato. Es entonces cuando Manolo aparece y con él seguimos deambulando por los lugares que tanto anduve de niño y adolescente -vamos, incluso, hasta los internados y la Residencia de Estudiantes; gracias, Rincón.



       Mi cámara arde; yo, tan feliz. Sin embargo, hay algo que me sobrecoge en extremo: ver casi cada metro del recinto vallado con verjas de hierro…Me duele que este lugar parezca una cárcel cuando para mí es un espacio al que tengo mucho aprecio porque aquí recibí la base de mi formación y comencé a ser hombre.

        Hubiese permanecido más tiempo. Es día lectivo y… el recreo por hoy se acaba aunque no he oído ningún silbato ni visto ningún reagrupamiento de alumnos para incorporarse a clase.
 

2 comentarios:

  1. Estando viviendo en Valencia, cuando mis hijos eran pequeños y vivía mi madre, volví dos o tres veces, quizá mi hijo Luis jugó en los equipos base del Valencia Basket debido a esas visitas. No se me olvidará una visita en un tórrido día de Julio en el que estaban desmantelando el internado del Generalísimo, los colchones estaban tirados en la calle trasera, el Generalísimo lucía un espectacular busto lleno de pintura roja y la hilera de chopos estaba envejecida. Algo había cambiado.

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  2. Creo que no hay que irse a los extremos; los tiempos de nuestra promoción no volverán, igual que no lo harán los Mindán, Oliver, etc., que son irrepetibles. Pero es bonito que queden personas como Rafael, capaz de retrotraerse a esos tiempos y sentirse feliz al "volver al cole". Yo hice lo mismo a poco de jubilarme y le enseñé a mi mujer y a mi hijo dónde pasé mi "tierna"infancia; confieso, sin embargo, que fuí muy descastado desde el 1965 hasta ese momento, pues creo que no pasé por allí ni un solo día. Eran solamente recuerdos...
    Hoy han canbiado muchas cosas que nos sorprenden, empezando por ejemplo con compartir las aulas con chicas; si nos lo hubieran anunciado en el 1963, seguro que aplaudimos a rabiar...
    Desconozco el nivel actual de educación y tendencias en el Ramiro de hoy, pero de la muestra de un día que pasé por allí y percibí el nivel de los alumnos a la hora de hacer comentarios tras una conferencia, me entró un rayo de esperanza. Será mérito de algunos profesores, no lo sé, pero... materia hay.

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