16 diciembre 2020

LIBRO DE BUEN AMOR

  ...Por ELOY MAESTRE


Al cabo del tiempo he tropezado con el maravilloso Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita, recuerdo de nuestros años estudiantiles en el Ramiro. Por primera vez lo he leído y releído completamente y la honda impresión causada me impulsa a ofreceros un comentario del mismo.

Borges, editor de la Biblioteca Personal de Ediciones Orbis, 1987, el volumen que manejo, puntualiza en el Prólogo que el Arcipreste: “padeció trece años de prisión por culpas no determinadas aún y en enero de 1351 ya no era arcipreste.”

 Para seguir leyendo este magnífico comentario de texto, pinchad en el siguiente enlace:

https://trinjolbuz.blogspot.com/2020/12/libro-de-buen-amor.html

4 comentarios:

  1. Muy estimulante tu comentario, Eloy; no he leído el Libro del Amor, y a lo mejor ahora me animo. Me ha gustado mucho y en especial tus conclusiones, muy lúcidas. Me llama la atención que “el buen amor” no se refiere realmente a amores platónicos y ni siquiera a enamoramientos del estilo de las incontables novelas románticas, como ha habido en toda la historia. No, ¡que va! El buen amor del Arcipreste es el del arte de la seducción, de llevar a la moza al huerto, cuanto antes mejor, aunque sea con ayuda de la trotaconventos y con alternativas cuando ésta desaparece; el hombre no podía vivir sin “mojar”. Boccaccio y su Decamerón es otro ejemplo de lo mismo. Es curiosa la convivencia en España de una severa Inquisición y el libertinaje eclesiástico imperante. Tampoco es sorprendente la coincidencia temporal de los Borgia o la multiplicidad papal con Martín Lutero y la Reforma de la Iglesia, que ya iba de escándalo en escándalo; lo de las indulgencias quizás sólo fue el detonante…
    A modo de reflexión, pienso que la capacidad de enamorarnos a nuestra provecta edad no ha disminuido nada con el paso de los años; lo que evidentemente ha disminuido es nuestra capacidad de llevar al huerto a buenas mozas o de saltar muros de conventos. ¡Qué le vamos a hacer! Ahora que nuestra sabiduría en estas lides seguro que es superior a la de nuestros años mozos y que hemos perdido la timidez de entonces, nos faltan facultades físicas. El mundo es cruel.

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  2. Yo no estaría tan de acuerdo en todo eso que dice Kurt. Es cierto que los venerables caballeros de nuestra quinta tendemos a parecernos demasiado a las entrañables cafeteras rusas (mi abuela tenía una, y la recuerdo; un artefacto memorable), pero aún así, y a partir de un prodigioso invento con forma de pastilla y color azul, el que más y el que menos no sólo ha vuelto a disfrutar las bienaventuranzas del primer tiempo de saludo, sino que bien podría triunfar con el mismo tipo de monja que tan bien describía el rijoso arcipreste. El problema no es ese, afirmaría. El problema es que ya no hay monjas. Las de fabricación nacional, salvo episódicas excepciones, van pasando, sin pausa, de venerables a vetustas, y de ahí a provectas cuando no a meros derrelictos. Las de importación, en su mayoría centroamericanas aunque también las hay bálticas, son más jóvenes, sí, pero en su inmensa mayoría pertenecen al tipo garbancero, de modo que ni al arcipreste ni a nosotros se nos alegrarían las pajarillas contemplándolas con arrobo. Si a eso se añade que ya casi no hay conventos, y por lo tanto quedan muy pocos muros por escalar, pues ya lo tenemos todo. Extinguidas las monjas y agotados sus criaderos, ¿qué nos queda para pecar como Dios manda?

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    Respuestas
    1. Vaya, me sorprende tu amplio conocimiento del mundo monjil. En cuanto a la pastillita, a nuestra provecta edad quién sabe si los efectos secundarios pudieran resultar peligrosos; lo menos malo es que luego no hay quien baje nuestro órgano más apreciado. El método natural es a partir de una estructura soporte, lo que resulta farragoso y poco estético. En resumen: no es oro todo lo que reluce. En cuanto a pecar, sugiero explorar los avances informáticos y el 3D como método alternativo; el que no se conforma es porque no quiere.

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  3. Hola: Gracias por instruirnos de una manera amena. Yo confieso no haber leído El Libro del Buen Amor. Ahora me ha entrado curiosidad y ya está metido en mi e-boock. Gracias y felices fiestas.

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