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1 de diciembre de 2013

CUESTIONES DE ECONOMIA. R. SKIDELSKY


INTERESANTES CUESTIONES PARA LA POLÉMICA. Artículo aportado por José Luis Cerdán

Robert Skidelsky 

Robert Skidelsky, Professor Emeritus of Political Economy at Warwick University and a fellow of the British Academy in history and economics, is a member of the British House of Lords.
 
Como dice el autor: “En economía las afirmaciones raras veces son absolutamente verdaderas o falsas”, por lo tanto cada uno es libre de creer en algo y en su contrario. Las cuatro falacias por lo menos, nos harán pensar.
 

Cuatro falacias de la segunda “gran depresión”

LONDRES – En el período que comenzó en 2008 ha habido una abundante cosecha de falacias económicas recicladas, la mayoría procedentes de dirigentes políticos. Las cuatro siguientes son mis favoritas.
El ama de casa suaba. “Se debería haber preguntado simplemente al ama de casa suaba”, dijo la Canciller de Alemania, Angela Merkel, después del desplome de Lehman Brothers en 2008. “Nos habría dicho que no se puede vivir gastando más de lo que se gana”.
En esa lógica que parece sensata se basa actualmente la austeridad. El problema es que pasa por alto el efecto de la frugalidad del ama de casa en la demanda total. Si todas las familias frenaran sus gastos, el consumo total disminuiría y también la demanda de mano de obra. Si el marido del ama de casa pierde su puesto de trabajo, la familia estará económicamente peor que antes.
El caso general de esta falacia es la “falacia de composición”: lo que tiene sentido para cada una de las familias o empresas individualmente no necesariamente da como resultado el bien del conjunto. El caso particular que John Maynard Keynes determinó fue la “paradoja de la frugalidad”: si todo el mundo intenta ahorrar más en los malos tiempos, la demanda agregada disminuirá, con lo que se reducirán los ahorros totales, por la disminución del consumo y del crecimiento económico.
Si el Gobierno intenta reducir su déficit, las familias y las empresas tendrán que apretarse el cinturón y el resultado será una reducción del gasto total. La consecuencia de ello será que, por mucho que el Gobierno recorte su gasto, su déficit apenas disminuirá. Y, si todos los países aplican la austeridad simultáneamente, una menor demanda de los productos de cada uno de los países provocará un menor consumo nacional y extranjero, con lo que todos se encontrarán económicamente peor.
El Gobierno no puede gastar un dinero que no tiene. Esta falacia, repetida con frecuencia por el Primer Ministro de Gran Bretaña, David Cameron, presenta a los gobiernos como si afrontaran las mismas limitaciones presupuestarías que las familias o las empresas, pero los gobiernos no son como éstas. Siempre pueden conseguir el dinero que necesitan emitiendo bonos.
Pero, ¿no tendrá que pagar un gobierno cada vez más endeudado tipos de interés cada vez mayores, con lo que los costos del servicio de la deuda  llegarán a consumir todos sus ingresos? La respuesta es que no: el banco central puede imprimir el suficiente dinero suplementario para mantener bajo el costo de la deuda estatal. Eso es lo que hace la llamada relajación cuantitativa. Con unos tipos de interés cercanos a cero, la mayoría de los gobiernos occidentales no pueden dejar de endeudarse.
Este argumento no es aplicable a un gobierno que no tenga un banco central, caso en el que afronta la misma limitación presupuestaria que el ama de casa suaba. Ésa es la razón por la que algunos Estados miembros de la zona del euro tuvieron tantos problemas hasta que el Banco Central Europeo los rescató.
La deuda nacional representa impuestos aplazados. Según esta falacia con frecuencia repetida, los gobiernos pueden recaudar dinero emitiendo bonos, pero, como éstos son préstamos, tarde o temprano tendrán que pagarlos, cosa que sólo se puede hacer aumentando los impuestos, y, como los contribuyentes así lo esperan, ahorrarán ahora para pagar sus impuestos futuros. Cuanto más se endeuda el Gobierno para sufragar su gasto actual, más ahorra el público para pagar los impuestos futuros, lo que anula el efecto estimulador del endeudamiento suplementario.
El problema de este argumento es que los gobiernos raras veces afrontan la tesitura de tener que “saldar” sus deudas. Pueden optar por hacerlo, pero la mayoría de las veces se limitan a refinanciarlas emitiendo nuevos bonos. Cuanto más largos son los plazos de vencimiento de los bonos, menos frecuentemente deben recurrir los gobiernos a los mercados para obtener nuevos préstamos.
Más importante es que, cuando hay recursos no utilizados (por ejemplo, cuando el desempleo es mucho mayor de lo normal), el gasto resultante del endeudamiento del Gobierno utiliza dichos recursos. Los mayores ingresos del Gobierno resultantes de ello (más un menor gasto dedicado a los desempleados) compensa el endeudamiento suplementario sin tener que aumentar los impuestos.
La deuda nacional es una carga para las generaciones futuras. Se ha repetido esta falacia con tanta frecuencia, que ha entrado en el inconsciente colectivo. El argumento es el de que, si la generación actual gasta más de lo que gana, la próxima generación tendrá que ganar más de lo que gaste para pagarlo.
Pero pasa por alto que los titulares de esa misma deuda figurarán entre las futuras generaciones que supuestamente tendrán esa carga. Supongamos que mis hijos tienen que pagarte a ti la deuda que yo contraje. Estarán económicamente peor, pero tú estarás mejor. Eso puede ser negativo para la distribución de la riqueza y la renta, porque enriquecerá al acreedor a expensas del deudor, pero no habrá una carga para las generaciones futuras.
El principio es exactamente el mismo cuando los titulares de la deuda nacional son extranjeros (como en el caso de Grecia), si bien la oposición política al pago será mucho mayor.
La economía rebosa de falacias, porque no es una ciencia natural, como la física o la química. En economía las afirmaciones raras veces son absolutamente verdaderas o falsas. Lo que es verdadero en ciertas circunstancias puede ser falso en otras. Por encima de todo,  la verdad de muchas afirmaciones depende de las expectativas de la población.
Pensemos en la creencia de que, cuanto más se endeude el Gobierno, mayor será la carga impositiva futura. Si las personas actúan conforme a ella y ahorran todo dólar, euro o libra extra que el Gobierno ponga en sus bolsillos, el gasto gubernamental suplementario no tendrá efecto en la actividad económica, independientemente de cuántos sean los recursos no utilizados. Entonces el Gobierno debe aumentar los impuestos... y la falacia se convierte en una profecía que no puede dejar de cumplirse.
Así, pues, ¿cómo debemos distinguir entre las afirmaciones verdaderas y las falsas en economía? Tal vez se deba trazar la línea divisoria entre las afirmaciones que sólo resultan válidas si la población espera que lo sean y las que lo son independientemente de cuáles sean las creencias al respecto. La afirmación: “Si todos ahorráramos más en una crisis, todos estaríamos económicamente mejor”, es absolutamente falsa. Todos estaríamos económicamente peor. En cambio, la declaración: “Cuanto más se endeuda el Gobierno, más tendrá que pagar por su endeudamiento”, es unas veces cierta y otras falsa.
O tal vez la línea divisoria debería separar las propuestas que dependen de supuestos de comportamiento razonables y las que dependen de otros ridículos. Si las personas ahorraran todo céntimo extra del dinero prestado que gasta el Gobierno, el gasto no tendría un efecto estimulador. Es cierto, pero esa clase de personas sólo existen en los modelos de los economistas.
Traducido del inglés por Carlos Manzano.
 

25 comentarios:

  1. Se dice que Cristobal Colón fue el primer economista: Cuando dejó el Puerto de Palos, ignoraba a dónde iba. Cuando llegó, ignoraba dónde estaba. Y, además, lo hizo todo con una subvención.

    La primera ley de los economistas: Para cada economista existe un economista igual y opuesto.
    La segunda ley de los economistas: Ambos están equivocados.

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  3. A mí se me ocurre que, para que la economía siga adelante, con o sin falacias, es necesario que, de algún modo, el PIB crezca, para que, así, los Estados sufraguen su deuda y, además, no caigamos en el círculo vicioso del "ama de casa suaba", que, a base de ahorrar, el consumo no despegue y, por eso, no se creen puestos de trabajo y aumente el gasto social, por lo que el gobierno deberá disminuir el gasto social a base de ahorrar, etc., etc. La pregunta es si podemos esperar que el PIB crezca indefinidamente, a cotas exponenciales, cuando la economía se ve afectada por el constante incremento de precios de los alimentos, de las materias primas, de los recursos energéticos…, es decir, cuando nos enfrentamos a un progresivo agotamiento de los medios de producción al mismo tiempo que la población mundial no deja de de aumentar.

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  4. Las materias primas son inagotables: los nuevos minerales, o compuestos de ellos, aún están por descubrir y explotar, así como un nuevo paradigma energético.

    Los medios de producción no hacen más que aumentar. La riqueza y el conocimiento que es capaz de generar el ser humano, es inimaginable.

    Los alimentos son inagotables: muy pocos países producen ya alimentos suficientes para el consumo mundial, si descartamos el asunto del transporte.

    Así es que los neo-malthusianos deberán esperar aún otro poco. Bienvenidos sean cuantos pequeños humanos puedan nacer libremente.

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    1. Miguel Ángel, creo que nuestra escala humana del tiempo nos hace creer en el infinito, pero es una sombra más de la caverna. Como los filósofos de la antigüedad lo racional es pensar que todo tiene un fin.

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  5. Resulta que hoy mismo se ha suscitado el debate acerca de quién tiene que pagar el déficit de la tarifa eléctrica, pues la electricidad nos cuesta más a los españoles de lo que figura en el recibo de la compañía. Entre 2003 y 2011 la tarifa ha subido un 63%, en buena medida por las primas a las fuentes de energía renovables, que supongo que forman parte del nuevo paradigma energético, pero no sólo por esto, sino porque cada vez son más escasas las reservas de fuentes de energía fósiles: si el barril de petróleo no llega a los doscientos dólares, las energías renovables (con la excepción de la hidroeléctrica) no son rentables, y, cuando el barril de petróleo llegue a los doscientos dólares, a ver quién paga el precio que entonces tendrá la energía en general y a ver qué economía sigue creciendo con esos costos.
    En cuanto a las materias primas, resulta obvio que no son inagotables, pues el planeta es finito; de hecho, ya escasean materias primas tan importantes como el cobre, lo que queda ilustrado por las noticias de constantes robos de cable de cobre, elemento que hasta hace poco no interesaba a los ladrones.
    Se produce mucha cantidad de alimento, que en parte se transporta a tierras lejanas, pero esta producción y transporte consumen cantidades ingentes de energía, de esa energía cuyas fuentes se están agotando, y, además, ocurre que un tercio, sí un tercio, de los alimentos producidos nunca llega a consumirse, porque se pierde a causa de problemas de almacenaje y distribución, amén del derroche de los habitantes de los países desarrollados, que compran más comida de la que necesitan.Por mucha comida que haya, ésta no llega a los países con deficiencias de producción local y con una población en crecimiento. Por todas esas causas, los alimentos no hacen más que encarecerse y, precisamente por ello, son objeto de especulación.
    Podemos soñar con las capacidades taumatúrgicas del ser humano, pero lo cierto es que esto se acaba, nos queda poco tiempo para hacernos a la idea y, sin embargo, continuamos engañándonos a nosotros mismos con el mito irracional del progreso eterno.

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    1. Estoy de acuerdo contigo, Jose Enrique, y aún enfatizo más: aparte de la falta de equilibrio en la disponibilidad y acceso a los alimentos (unos pasan hambre y otros derrochan; véase si no el "T.I." en hoteles de lujo al lado de pobreza, como en Cuba), es que no es solamente una cuestión de energía el que no se pueda hacer llegar el excedente (debidamente filtrado y acondicionado, por supuesto, otra dificultad), sino que que existen más dependencias. Sin embargo, lo triste es que se podrían resolver o por lo menos mitigar para hacer viable el proceso.
      Un ejemplo: el otro día me llegó un comentario respecto a un gran y moderno avión de transporte que no sabían qué hacer con él, ya que era el de ensayos en vuelo y estaba muy "baqueteado"; probablemente, terminaría en un museo o al desguace. Sugerí que se utilizara como transporte de alimentos (el avión en sí tiene ya coste cero), pero eso requiere una organización de mantenimiento, inspección y puesta a punto, unos pilotos disponibles, etc etc. Será verdad, pero con un poco de buena voluntad de unos y otros, se podrían salvar unas cuantas vidas, y lo que dure el avión, pues que dure lo que dure.
      Ejemplos como éste seguro que hay muchos; con algo de imaginación y un mucho de organización y voluntad, el mundo podría mejorarse, al menos un poquito.

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  6. En efecto, el progreso es eterno e inagotable, que diría Pangloss.

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  7. Enhorabuena, José Luis, por el lúcido artículo de las falacias de la economía. Me ha recordado un dicho de R. Feynman: "el que diga que entiende la mecánica cuántica, miente"; pues con la economía, lo mismo.
    Para mí y en clave de humor como casi siempre, la economía se parece a la medicina: cuando has encontrado una receta que aparentemente funciona tras cierta experiencia pasada, resulta que aparece una bacteria nueva y la misma receta ya no funciona en un entorno cambiante, y el enfermo se pone muy malito. Peor: si no tenemos cuidado, hasta se nos puede morir de una nueva enfermedad inesperada. Pues la economía, igual. Y que médicos hay muchos, pero ninguno es perfecto; sólo cabe estudiar, experimentar y nunca desfallecer.
    Otro aspecto es que la economía suele ser cíclica; debe ser como lo de las plagas. Se va realimentando, tiene una fase de empeora continua, toca fondo (¿dónde he oído yo eso?) y después, misteriosamente, se invierte el proceso. El arte está en minimizar la fase descendente con métodos paliativos acertados y acelerar en medida de lo posible la recuperación.
    Otro aspecto es que la economía se ha complicado mucho y se ha globalizado. En la Edad de Piedra se usaba solamente el trueque y aquello quedaba zanjado si ambas partes estaban satisfechas. Y si no, garrotazo y a otra cosa. Más tarde apareció el dinero y hasta que aparecieron los bancos, la cosa parece que funcionaba, pero después se inventó el crédito, cosa muy interesante, pues realmente es vital para que los emprendedores hagan funcionar la caldera de la economía. Pero inmediatamente apareció una consecuencia maligna: el endeudamiento y la morosidad. Desde entonces andamos con problemas de "salud".
    Esto ha llegado a unos extremos tales que la economía se nos ha vuelto "virtual"; circula por ahí un chiste que lo escenifica maravillosamente; no me resisto a adjuntarlo, aunque probablemente ya lo conozcáis:
    "Ubaldo llegó al hotel del pueblo y dijo que quería una suite. Dejó 100 euros en el mostrador y se fue, con el mozo, a ver las suites. El director del hotel, pensando que se quedaría y que los 100 euros eran una señal, los cogió y fue a dárselos al carnicero, al que se los debía de la carne comprada. El carnicero se fue a dar los 100 euros al ganadero, que se los adeudaba de la compra de una vaca. El ganadero entregó los 100 euros al agricultor, en pago de la cebada, para alimentar a la vaca. El agricultor fue a la casa de putas, donde debía 100 euros. La madame fue al hotel donde debía una comida de 100 euros y los puso encima del mostrador mientras le decía al director que quedaban en paz. En esto bajó Ubaldo, al que no le había gustado ninguna suite, cogió los 100 euros y se fue."
    Ni que decir tiene que la economía actual se maneja de la misma forma, y así no vamos a ninguna parte... No es de extrañar lo que nos pasa. Esperemos que las recetas que se apliquen tengan los mínimos efectos colaterales y que cuanto antes empiece el nuevo ciclo.

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  8. El problema es predecir e interpretar las decisiones de los agentes económicos ofertantes y demandantes de productos y de dinero respectivamente. Para España y los demás miembros del euro el problema es que carecemos de política monetaria independiente, seguimos los pasos de Berlín.

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  9. Esto que cuento se parece a la historia de Ubaldo, pero no es un chiste. Si tú depositas 100 € en el banco, éste puede trasvasar 40 de ellos a alguien que pida un préstamo de 40 €, en la confianza de que tú no vas a sacar tu depósito del banco de manera inmediata, y, a cambio de su préstamo, el banco exige un interés sobre los 40 €. Mientras tanto, tú puedes gastar como si realmente tus 100 € continuaran depositados íntegramente en el banco, por ejemplo, comprando algo que vale 100 € con un cheque por valor de esa cantidad. El total del dinero legalmente emitido asciende únicamente a 100 €, pero en el mercado están circulando 140 €. Este dinero suplementario se llama "dinero bancario".
    No es difícil comprender que, si a los ahorradores les entrara el pánico y fueran todos juntos a sacar sus ahorros del banco, la economía basada en las finanzas y el capital se hundiría de inmediato y, análogamente, si el sistema bancario no pudiera responder de sus préstamos y depósitos, la economía basada en las finanzas y el capital se hundiría de inmediato, así que, cuando en Argentina se montó el "corralito", los bancos cerraron sus puertas y nadie pudo protestar, y, cuando en 2008 los bancos estadounidenses estuvieron a punto de caer en bancarrota por culpa de haber puesto en circulación las llamadas "hipotecas basura" (lo que fue, por cierto, la causa detonante de la actual crisis mundial), lo primero que hizo Obama fue insuflar dinero a las entidades bancarias. Así que antes se rescata a los bancos que a los gobiernos y la liquidez de la Banca ha de prevalecer sobre los gastos sociales.
    ¿Quien puede creerse que es posible una política monetaria independiente?, ¿quién puede creerse que los políticos tienen ningún margen de maniobra en el seno de una economía capitalista?

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  10. Hay la opción teniendo moneda propia de devaluar/revaluar, aumentar /disminuir la oferta monetaria en la propia moneda.
    El corralito se produjo por un cambio en la irreal paridad peso/dólar.

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  11. El BCE mantiene una política de tipos bajos con el principal fin de contener la inflación. Que los precios aumenten y, por ende, el dinero contante pierda poder adquisitivo o que el gobierno devalúe la moneda nacional para que las exportaciones sean más competitivas (a corto plazo) no es algo deseable para los poseedores de capital; por eso, los bancos europeos, con los alemanes a la cabeza, buscan que el BCE desarrolle la mentada política de tipos bajos, pues ellos necesitan capital para engrosarlo, no concediendo préstamos a los exportadores (que no los conceden), sino a través de la especulación, que es la tarea a la que vienen dedicándose con fruición todos los que disfrutan de algún capital desde antes del estallido de la crisis y, sobre todo, una vez que estalló. Seguramente, los bancos españoles tampoco estarían muy contentos en la actual coyuntura con una depreciación de la peseta, aunque, como esta antigua divisa tenía mucho menor peso que el euro, no les importaría en exceso, con tal de que no se les tocaran las reservas en divisas fuertes.
    La superestructura (en este caso, política) siempre al servicio de la infraestructura.

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  13. Ayer me enteré, supongo que vosotros también, de una multa multimillonaria a una serie de bancos -varios españoles- por haber manipulado el índice Euribor; ¿A que ese dinero jamás revertirá en las hipotecas afectadas? Eso sí, yo he tenido que pagar una multa de tráfico puesta injustamente porque algún funcionario ¡hace 10 años! se olvidó de cambiar mi domicilio de notificaciones y eso que fuimos mi mujer y yo exprofeso a hacer ese cambio en su día (contra las multas de la Recaudación Ejecutiva no cabe recurso).Volviendo al comentario ¿Ahora llama la atención Obama de que cada vez hay menos clase media -la que sostiene los países, según mi corto entender-? Creo que se está perdiendo a pasos agigantados
    Ya lo dice el refrán: El que más tiene, más quiere. Y mientras ¿los "paganini"? Los mismos de siempre, a los que se sube todo en proporción casi geométrica menos el sueldo o la pensión que, si no se congela, solo se sube en una más que mínima proporción aritmética.
    Procuremos no cometer ningún acto supuestamente punible, porque, por pequeño que sea, LO LLEVAMOS CRUDO.
    Rafael Gª-Fojeda

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  14. Me dejáis estupefacto.

    Una cosa es el sistema financiero y otra el sistema económico. Están relacionados, pero no son los mismo.

    Una empresa compra a un precio y vende a otro y después de pagar todos los costes productivos, genera beneficios (aspecto ECONÓMICO) que, para los no marxistas, debe repartirse entre los accionistas que prestaron el Capital (financiación) y los impuestos.

    El PIB es el acumulado de toda esa producción global de un país.

    Pero para que una empresa pueda seguir produciendo, necesita renovar constantemente su estructura, INVIRTIENDO en nuevas máquinas, procesos, mercados, etc. y eso no puede salir del beneficio anual, porque es insuficiente. Debe salir de su capacidad de FINANCIARSE.

    Y para financiarse, una empresa tiene dos opciones: pedir más Capital a sus accionistas, o pedirlo al sistema financiero.

    El sistema financiero no hace más que canalizar el AHORRO de los particulares hacia las empresas.

    Así es que 1º las empresas deben obtener beneficios (PRODUCTIVIDAD), SIENDO COMPETITIVAS EN EL MUNDO, no solo en su país. Sin superavit en la Balanza de Pagos, no hay crecimiento.
    2º La población no se puede gastar todo el dinero, sino que debe ahorrar una parte y depositarlo en el sistema bancario.

    Cuando el BCE bajó el dinero a las cotas en que se bajó, dio el pistoletazo de salida para el consumo desbragado y hubo miles de "madrileños por el mundo" gastando.

    En EEUU se determinó que "todo americano" debería tener casa propia, así es que se OBLIGÓ a la banca a conceder hipotecas, a cualquiera. En España, obviamente, se hizo los mismo.

    Hasta aquí, está claro que estamos ante el aspecto FINANCIERO (intercambio de papelitos).

    Pero el asunto es que, por otro lado, ALGUIEN tiene que generar la riqueza que sustente todo ese tinglado con una ECONOMÍA basada en los horribles BENEFICIOS de los capitalistas salvajes.

    Y ahí le duele. España es un país de SERVICIOS, poco competitivo económicamente (productividad baja), pero con una demanda de dinero creciente, para pagar múltiples "derechos sociales" inalienables (bueno y millones en subvenciones).

    Lo que estamos viviendo no es más que una DEPRECIACIÓN que, si existiera la peseta, se haría en el BOE pero que hay que hacer, quitando de la circulación toda la grasa acumulada, forzando las exportaciones, reduciendo el gasto no productivo y aumentando el ahorro, suprimiendo el crédito fácil.

    Es decir, que tenemos que reabsorber la ingente masa de dinero que financió la burbuja de la construcción (como en los demás países), con el agravante de que, dada nuestra baja productividad, no hay beneficios ECONÓMICOS que vayan pagando los excesos de haber empleado demasiado la VISA (aspecto FINANCIERO).

    En muy poco tiempo, las empresas y las familias, se han ajustado: ha crecido el ahorro y las exportaciones han conseguido superar a las importaciones.

    Pero lo que va más lento es el recorte del gasto elefantiásico del Estado. Mientras, todos los gobiernos occidentales, no saben hacer otra cosa que darle a la máquina del dinero, para engrasar el proceso.

    Aquí no se ponen de acuerdo los partidarios de la Escuela de Chicago y los de Keynes (recortar gastos o expandir más el crédito), pero eso sería un milagro.

    Yo no confundiría las cosas.

    Luego está el marxismo residual, las renovables, la maldad de la banca, el precio de la energía, Malthus, la pobreza en el mundo, el malvado sistema capitalista, las desigualdades...

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    1. Mi opinión sobre el debate de Solbes/Pizarro 2008.
      Solbes sabía que estabamos en crisis, lo ocultó porque las elecciones estaban a la vuelta de la esquina.
      Pizarro fue la escenificación del cuento "¡Qué viene el lobo!". Como el PP desde 2004 venía diciendo que estábamos en crisis, la gente no se lo creyó, incluido Pizarro y excluido Solbes.

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  15. El problema de España. Si estuviesemos con la peseta habríamos devaluado un 50% al menos reduciendo deudas y salarios a la mitad, pero también con una quita del 50% a los depósitos.

    Como no es posible devaluar el euro, se propicia una deflación intensa, con bajadas de sueldos. Resultado. Las deudas no bajan y son impagables, los inmuebles carecen de valor y los impuestos son insoportables.

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  16. Leyendo a Miguel Ángel y a Manolo, no hago más que confirmar que, en efecto –contra la aseveración de Miguel Ángel– no hay separación entre el aspecto financiero y el aspecto productivo de la economía, desde luego, en el sistema capitalista, y que, como demuestran los hechos, una crisis financiera desemboca en una crisis de producción. Según se afirma en los medios de comunicación, todavía no hay demasiada facilidad en España para obtener créditos, por lo que no veo que los bancos estén dispuestos a cumplir con su cometido en eso del crecimiento del PIB, sea porque no se fían de que el PIB vaya a crecer, sea porque prefieren acrecentar el propio capital por otros medios (invirtiendo, por ejemplo, en mercados de futuro de productos, como los recursos energéticos o los alimentos, de los que sí cabe esperar que aumenten de precio a causa de la carestía). El problema que, a la larga, surge la deflación, porque no hay bienes que comprar y el intercambio pierde fuerza, y, como consecuencia, también pierden valor los capitales. De todos modos, no encuentro de dónde puede salir ese ahorro necesario para que la economía marche si los que trabajan ganan cada vez menos y los especuladores sólo invierten en comprar opciones en los mercados de valores. Me parece que estas crisis prolongadas del sistema capitalista es lo que tienen, que se convierten en círculos viciosos (aunque las exportaciones hayan conseguido superara a la importaciones, no porque el país sea más competitivo, sino porque es más pobre y compra menos fuera).

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    1. Ligar el empleo al PIB es una falacia. El empleo puede crecer aunque el PIB no lo haga.

      En mi modesta opinión, en España por desgracia hay que bajar los sueldos de TODOS. Pero para que esto sea viable, hay qu bajar IMPUESTOS y ver la forma de lberar a las personas con hipotecas a 40 años, por un bien que ya no vale ni el 60$ de la hipoteca.Si se hace con los bancos, hagase con los particulares.

      Solo así podríamos mejorar, inducir más gasto e ir creciendo.

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  17. Entiendo que el PIB crezca y no lo haga el empleo, pues he oído que con un crecimiento del PIB menor al 2'5% no se puede crear nuevo empleo; igualmente un aumento de la productividad haría crecer el PIB sin nuevos empleados, pero lo que no entiendo es que,si el empleo crece, no lo haga también el PIB, porque, entonces, ¿a qué actividades no recogidas en el PIB se dedican los nuevos trabajadores? Es indudable que existen actividades de relevancia económica, como el trabajo de las amas de casa, que no se tienen en cuenta a la hora de calcular el PIB de una nación, por no ser trabajo remunerado; también se podrían crear nuevos puestos de trabajo repartiendo el trabajo existente a costa del repartir del mismo modo el salario (cosa que ha ocurrido en Alemania), aunque sospecho que ésta es una fórmula que no se puede mantener mucho tiempo si el PIB no crece, ya que tendrá que desembocar en conflictos sociales. Ahora bien, el salario de lo que se llama la población activa es parte del PIB y, a más trabajadores cobrando un sueldo por la producción de bienes o servicios a la que se dedique, más han de crecer el PIB y la riqueza nacional.
    Otra cuestión que me preocupa es de qué manera la rebaja de los sueldos de todos puede inducir más gasto y, por ende, permitir el crecimiento de la economía, pues de donde no hay no cabe sacar nada, y ciudadanos con menos ingresos obviamente gastarán menos, con lo que no se estimulará el desarrollo de las empresas, que carecerán de un mercado en donde colocar su oferta. Todo esto, desde luego, dentro del mundo capitalista. ¿Otro mundo es posible?

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  18. Lo escribió Fuentes Quintana en la transición política, es necesario un crecimiento del PIB del 2 al 2,5 % para que no crezca el paro anual.
    La mayor deuda de España en valores absolutos, es la del sector privado.
    El flujo ahorro_inversión es la famosa curva IS de Hicks (por cierto economista postkeynesiano) que con la de tipo de interés_demanda de dinero LM, explicaba el modelo keynesiano.
    El problema es que el flujo IS (banco trasvasa ahorro de consumidores a empresas a través del crédito) está cortocircuitado por la enorme deuda acumulada del sistema financiero.
    Parece que el aumento de nuestras exportaciones, no está creando empleo mucho empleo que digamos. ¿Truco?

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  19. Una empresa puede suspender pagos (aspecto financiero) y ser rentable (aspecto económico), porque alguien ha hecho un pago equivocado y ha dejado la tesorería a cero, pero sus ventas siguen superando a sus costes de producción y generales. Con un respiro (un préstamo de tesorería), puede remontar.

    En España se ha dado la "crisis perfecta":

    Financiera, porque el sistema financiero ha tenido que pedir prestado en el exterior el ahorro que la población se gastaba en gambas y el Estado le exigía en forma de compra de deuda, para gastársela en polideportivos.

    (Inciso: el sábado estuve en Manzanares el Real, en donde vi que el pueblo tiene un sistema subterráneo de recogida de basuras que, al parecer, funciona con una corriente de aire a presión...y no había papeleras en ningún sitio).

    Y es crisis económica, porque tampoco existe una economía productiva que genere los bienes que compensen esa millonada en circulación.

    La construcción ha recibido parte de esos millones y no ha podido construir y vender, por lo cual cientos de empresas de la construcción han quebrado (el problema financiero se convierte al final en económico) y los bancos que prestaron han hecho una inversión (el préstamo), que no se ha convertido en beneficio económico.

    Así es que la sociedad entera tiene que AJUSTAR (devaluar) su economía, para absorber esa cantidad de millones que no concuerdan con el de mercancías a la venta. Ocurrió con Japón, que habían comprado los edificios de medio Manhatan y el valor de su inversión cayó a la mitad. Todavía están ajustando.

    Las exportaciones, que aumentan, no hacen más que darle un respiro a la economía de las empresas, obteniendo fondos del exterior.

    En España debe haber un millón de bares, restaurantes, tiendas y talleres mecánicos, pero eso no parece que pueda crear mucho empleo y salvo por el turismo, el dinero es de dentro.

    Así es que, como dice Cerdán, si hubiera peseta, se devaluaría. Pues eso es lo que está sucediendo.

    La economía española siempre ha tenido 2 millones de parados de forma estructural que, en el pasado, emigraban.

    Las empresas grandes son las únicas que pueden volver a cargarse de plantilla, pero solo en el caso de que los costes sean inferiores y se pueda innovar y exportar. Y eso afecta a los sueldos y a la seguridad social.

    Después de cotizar por la máxima durante muchos años, a mis 52 años una fusión empresarial me puso en la calle y en los últimos 13 años me he buscado la vida haciendo de todo...pero con 1000 euros de sueldo. Ese es el ajuste que hay que hacer, pero ya oigo a la gente decir que por 800 euros no merece la pena trabajar.

    Y como los sindicatos se han opuesto siempre a considerar un periodo superior a los 15 últimos años para el cálculo de la jubilación, en lugar de cobrar la pensión máxima, he tenido 5 años máximos y 10 mínimos, así es que cobro 1500 euros de jubilación. Otro ahorro del Estado (que el cielo confunda).

    Y no hay muchas más explicaciones.

    Mientras tanto, El estado hace trampas en el solitario: rescata al sistema financiero...para que compre más Deuda.

    Y el crédito barato y universal se tiene que terminar: o hay garantías, o ahorro previo, o te regalan la casa tus padres (como es mi caso), o alguien cree en tu idea y se arriesga, pero eso de clamar porque los bancos no dan crédito es una tontería. No lo dan porque NUNCA antes lo hubieran dado.

    Y el sistema debe volver a tener una cantidad de dinero en circulación que sea capaz de pagar las mercancías que produce. Y si hay superavit de la balanza comercial, mejor. Dinero fresco.

    Y en esas estamos.

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