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27 de junio de 2014

LA ULTIMA ENSEÑANZA DEL RAMIRO

...por José Enrique García Pascua


El sábado día catorce de junio de 2014 ochenta y cinco alumnos de la promoción 64 nos reunimos en el Instituto de Enseñanza Secundaria “Ramiro de Maeztu”, de Madrid, para celebrar el quincuagésimo aniversario de la terminación de nuestros estudios de bachillerato en este Centro.
El acto conmemorativo incluyó una visita a las dependencias del Instituto en el que habían transcurrido aquellos años de formación y a mí lo que más huella me dejó de todo el evento fue el descubrimiento de los dos paneles pintados en las paredes del Museo Religioso –actualmente, Capilla-Museo–, de los que no me quedaba recuerdo de haberlos contemplado mientras fui alumno. 
Sobre el Museo Religioso del “Ramiro de Maeztu” y sobre las pinturas que contiene se pueden obtener noticias abundantes en sendos artículos publicados en este mismo blog de la sesenta y cuatro por Paco Acosta, “El Museo Religioso del Ramiro”, del 18 de enero de 2014 
y por Manolo Rincón, “Capilla-Museo del Ramiro de Maeztu”, del 21 de enero de 2014

El autor de las mentadas pinturas fue un antiguo profesor de Dibujo del Instituto, D. Antonio Cobos Soto, y, de acuerdo con las indagaciones de Paco Acosta, se debieron de realizar entre 1945 y 1946. En cuanto a su factura, Acosta transcribe un artículo de 1945 que especifica que se trata de pintura al temple sobre lienzos preparados al efecto.
Uno de estos paneles representa la vida de Jesucristo sobre un mapa de Palestina, pero apenas le presté atención. El que con fuerza me llamó la atención fue el otro, que explica gráficamente la historia de la Iglesia, el cual se presta a polémica por ciertos detalles que expongo a continuación. En el artículo de Manolo Rincón se asegura que algunas personas influyentes hoy en el Instituto opinaban que la Capilla-Museo debería ser transformada en aula, lo que evidentemente pondría en grave riesgo la conservación de las pinturas que alberga, pero el Consejo Escolar acordó, creo que en 2013, mantener las funciones usuales de la Capilla-Museo, sobre todo con el fin de preservar las pinturas, dados sus valores históricos, artísticos e incluso teológicos. Me atrevo a pensar que la enemiga suscitada contra la Capilla-Museo tendrá más que ver con un enfrentamiento ideológico entre la religión tradicional y los sustentadores de las nuevas creencias ahora imperantes que con el deseo de mejoras didácticas.  

El histórico panel está dividido en frisos. El friso inferior,  a su vez, se divide en cuarteles, en donde se muestra la expansión del cristianismo a lo largo del tiempo en una serie de mapas cuyo principal referente es la Península Ibérica. El friso central, el más ancho, también está dividido en cuarteles, uno por cada siglo de la historia de la Iglesia, y en ellos se representan los que a juicio del pintor fueron los principales acontecimientos acaecidos en el siglo correspondiente.



Fotografía tomada del artículo de Manolo Rincón.

Encima del friso central se desarrollan otros dos frisos. El superior consiste en una galería, ordenada cronológicamente, de los retratos de los mayores Pontífices de la Iglesia, que acaba con el de Pío XII. Entre este friso y el central nos encontramos con otro friso que, no siendo el preferente en la previsible intención del autor, sin embargo más destaca, por su anchura, sólo menor que la del friso central, por carecer de división en cuarteles y, sobre todo, por su plástica, verdaderamente impactante.
El susodicho friso está dedicado a los errores y herejías que han amenazado a la Iglesia, desde sus orígenes hasta los tiempos recientes, desviaciones de la ortodoxia que también siguen un orden cronológico y exhaustivo, de izquierda a derecha, y que arranca con las más tempranas. La primera de todas las herejías es, en el friso, el judaísmo, al que siguen aquellas que surgieron en los primeros siglos, como gnosticismo, maniqueísmo, arrianismo. El nombre de cada herejía aparece escrito en una de las alas de murciélago del par con que están dotados sendos demonios, uno por herejía, que en el panel son representados cayendo hacia los fuegos del averno.
Llegados al siglo IX, el que se precipita al infierno, eso sí, prolijamente revestido de pontifical, es el mismo Focio, al que el autor de la pintura no vio necesario identificar con un demonio epónimo del error que encarna. Luego vienen las herejías medievales y del principio de la Edad Moderna, albigenses, husitas, y, de nuevo nos encontramos con un heresiarca que no necesita presentación, Martín Lutero, al que acompaña en su caída el rey Enrique VIII, ambos ataviados con su mejores galas.
Después vienen los errores más cercanos a nosotros, jansenismo, galicanismo, liberalismo –desde luego–, modernismo… y el último error, el comunismo, con el que se cierra la serie.
Me resultó muy llamativa la manera en que el Sr. Cobos había destacado sobre las demás partes de su obra el episodio de las herejías con que se ha topado la Iglesia. Me parece que esto es consecuencia del espíritu militante de unos católicos que acababan de concluir en tierras españolas su particular cruzada contra el mal, y, por eso, en su panorama mental lo que prevalecía era la imagen del enemigo. Con todo, hay un detalle que colmó mi interés: allí por donde sufrían su merecido castigo los demonios de los errores contemporáneos, nos encontramos con un pergamino que, envuelto en llamas, caía irremisiblemente hacia el reino de Satanás, pergamino en que figuraban recogidos los famosos Derechos Humanos proclamados por aquellos jacobinos.

En 2011, la OTAN predicó entre nosotros otra cruzada contra el mal, en esta ocasión personificado en Muammar el Gadafi, jefe del Estado de Libia. El presidente del gobierno de España, a la sazón José Luis Rodríguez Zapatero, cuando anunció la participación de nuestro país en la fuerza multinacional que se preparaba para bombardear Libia, ya dejó claro cuáles eran los objetivos de semejante empresa militar, pensada para proteger a la nación libia de la agresión que sufría por parte de su propio gobernante. En realidad, Gadafi estaba luchando contra unos opositores que se habían levantado en armas, pero, en el discurso de los predicadores, tales rebeldes encarnaban a la totalidad del pueblo libio. Transcribo las palabras de Zapatero, según la versión del periódico El País (“Zapatero: ‘La comunidad internacional no se va a dejar engañar por Gadafi’”, 18 de marzo de 2011).
«El presidente ha calificado de “paso decisivo, sin vuelta atrás y de relevancia verdaderamente histórica” la resolución aprobada en Naciones Unidas que autoriza el uso de la fuerza para frenar “los crímenes contra la humanidad” perpetrados por Gadafi. “La comunidad internacional no se va a dejar engañar por el régimen libio”, ha advertido el presidente del Gobierno. “Las Naciones Unidas ha [sic] cumplido con su deber y marca [sic] una senda muy positiva para garantizar derechos humanos, protección a la población y un orden internacional basado en el derecho”, ha añadido».
Una guerra contra un contrincante demonizado (nada significativo que los políticos de las grandes potencias occidentales hubieran estado visitando a Gadafi en Trípoli hasta pocos meses antes, sin importarles entonces su despótico carácter) y en nombre de valores trascendentes, los Derechos Humanos, la protección de las poblaciones indefensas frente a los crímenes contra la humanidad, el derecho internacional, en definitiva, una cruzada  del siglo XXI  que, como las anteriores, defiende el bien y combate el mal. Es curioso que ahora los Derechos Humanos, que eran anatema para los soldados de Cristo de 1939, pasen a ser  bandera de los cruzados enviados por la OTAN. 

El resultado de esta nueva cruzada fue el mismo que el de las demás: miles de muertos y ciudades destruidas, en este caso, por las bombas que sobre Libia lanzó la OTAN con el fin de preservar a los libios de la masacre. Muerte y destrucción  en nombre del bien.
Unos cuantos meses después, todo se había consumado. Los rebeldes tomaron la ciudad de Sirte, último refugio de Gadafi y de sus seguidores, y apresaron a éste, ejecutándole de forma brutal en el mismo lugar en que lo habían encontrado, el 20 de octubre de 2011. Una periodista de Televisión Española entró en Sirte días más tarde y nos ofreció unos planos de la ciudad, completamente arrasada por los aviones de la OTAN, que recordaban a Dresde después de que los aliados arrojasen sobre ella cuatro mil toneladas de bombas. No se han prodigado imágenes de Sirte asolado, supongo que a causa de que resultan políticamente inconvenientes, pero hay referencias en la prensa. “El gran secreto de Sirte”, El País, 20 de octubre de  2011
«Los altos mandos de la OTAN habían expresado abiertamente su sorpresa por la resistencia de Sirte. No esperaban que fuese tan feroz y obstinada. La ciudad donde había nacido Gadafi estaba cercada desde hacía más de dos meses. Llevaban semanas sin corriente eléctrica, sin apenas medicamentos en el único hospital. Los aviones de la OTAN no dejaban apenas un día sin bombardear Sirte […] Y, sin embargo, la mayoría de los civiles que salían de Sirte huyendo de los bombardeos expresaban abiertamente su apoyo al dictador». Pero se habían salvaguardado los Derechos Humanos de los libios, al precio de someterles al horror de los bombardeos.

Una última enseñanza he sacado de mi postrer paso por el “Ramiro”: los valores trascendentes cambian de una época a otra, incluso lo despreciado en un momento se convierte en valiosa guía de comportamiento al momento siguiente, los Derechos Humanos pasan de merecer el fuego infernal a ser el exclusivo referente ético, pero siempre se encuentran palabras altisonantes con que justificar la utilización de la fuerza por parte de los poderosos, y los demás acudimos a los campos de batalla convencidos de que nuestro sacrificio nos abrirá las puertas del Paraíso… y, si no hay campos de batalla, ya encontramos la trascendencia en otros campos, los campos de fútbol.

Torrecaballeros, 25 de junio de 2014.




19 comentarios:

  1. La hipocresía es inherente a la condición humana. Irán, Irak, Libia, Siria....

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    1. Pocas virtudes son tan prácticas y constructivas como la hipocresía.

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  2. La Declaración Universal de los Derechos Humanos fué proclamada por la Asamblea general de las Naciones Unidas más o menos cuando nacimos nosotros en 1948 y son 30 artículos que parecen obvios -recomiendo su lectura- y que, lamentablemente, se saltan con demasiada frecuencia por determinados países e incluso algunos de los artículos hasta por los "civilizados". El problema aparece cuando alguno con más poder se pone la estrella de "sheriff" y saca las pistolas cuando encuentra que esto sucede y se olvida de eso de los daños colaterales y que para salvaguardar unos se incumplen otros. Normalmente, el "sheriff" suele intervenir cuando hay intereses colaterales y los daños se consideran entonces "inevitables" en salvaguarda del interés "general".

    Desconozco cuáles son los derechos humanos que aparecen en las pinturas siendo quemados y sumidos en el infierno, pero la imagen no me da buena espina y se me escapa el mensaje. No me puedo imaginar a las instancias religiosas procediendo así y pasando por encima de ellos, pero en fin, "cosas veredes, amigo Sancho..."

    Cuando hoy en día alguien se da golpes en el pecho, no se sabe si está defendiendo los derechos humanos o simplemente se golpea el pecho como los gorilas con el fin de marcar su territorio.

    Los derechos humanos habrán cambiado algo hasta 1948, pero el ser humano me temo que muy poco. Por cierto, es muy interesante echar una ojeada a la versión de la Declaración Universal islámica de los derechos humanos de 1981, que realmente rizan el rizo. Será que lo de universal es una broma. Repito: "cosas veredes, amigo Sancho..."

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  3. Evidentemente estos frescos son una desviación de la "enseñanza liberal" que algunos siguen pensando que recibimos.

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    1. Hombre, al final, la enseñanza depende en gran medida del profesor y de su osadía, especialmente en ciertos tiempos.

      Esto me recuerda a aquél que va al hospital y pregunta a un grupo de personas con bata blanca: "Perdón, ¿quién de Vds es el Dr González?" "No; somos los pintores". El sr Cobos pintaba, y muy bien, pero era pintor...

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    2. El hecho pedagógico no es como pintaba sino lo que pintaba,.fuera de su propia cosecha o dirigido por alguna instancia superior.

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    3. Puede ser, pero ya no lo sabremos. El pintor se supone que se responsabiliza de lo que pinta con su firma, como el escritor...aunque los pintores de la corte cierto es que pintaban lo que les mandaban (aunque Goya se vengó en alguna ocasión). Chi lo sá...

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  4. Ya lo decía Quevedo: "Poderoso caballero es Don Dinero". Los valores humanos que nos enseñaron en el Instituto, pasan a segundo plano ante él. Ya sea por el negocio de fabricación y venta de armas, en las guerras, o por el de vender camisetas, por ejemplo, en el fútbol u otros más lucrativos, esos valores NO SON IMPORTANTES para mucha gente. Otra, quiero creer, aún los tenemos en cuenta y los tratamos de aplicar en la vida además de intentar inculcarlos a la gente -nuestra gente- que ha venido y viene detrás ¿Que nos afecta el materialismo predominante hoy? Desde luego, pero de nuestro testimonio vital coherente, no dudes, José Enrique, algo queda. Y eso, dentro de esta furibunda escalada en que estamos inmersos, es lo que, al menos a mí, me satisface y no poco. Pero, quizá hoy, tampoco existen muchas personas que hacen favor desinteresadamente; "Do ut des" (Doy para que me des), escribió Descartes; hoy, parece ser, es lo que priva. Esta época es la que nos toca vivir y hemos de hacerlo lo mejor que podamos, practicando esos valores aprendidos sin preocuparnos demasiado porque algunos puedan decir: "¡Mira, por ahí va un tonto que no se ocupa de acaparar o de pisotear al prójimo!

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    1. Dejando aparte la religión y la "formación del espíritu nacional" de entonces, la verdad es que los valores humanos aprehendidos suelen ser más bien de base ejemplarizante; el niño aprende más por lo que ve y se forma un criterio con aquello que le parece que es "lo que debe ser". Teníamos profesores, tampoco todos, de una categoría personal indiscutible, que son al final los que marcan. Y un entorno, naturalmente, que en gran parte también nos llegaba a través de nuestros padres. Valores como el respeto y la hombría de bien, el valor de la palabra de honor, etc . tenían entonces mayor significado probablemente que hoy. A partir de aquí, ahora ya somos mayorcitos para que nos hagan cambiar cantos de sirena y se supone que seguiremos dando ejemplo de lo mismo instintivamente...y nos damos cuenta de muchas carencias en nuestro derredor. ¿Podemos hacer algo más? Me temo que no mucho.

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  5. Buenos días:
    Los dibujos de Cobos son una auténtica maravilla. Los de la Capilla Mureo datan de 1.940 a 1.942. Fueron pues pintados en plena Guerra Mundial. Hay que tener en cuenta el estado de exaltación religiosa que se vivía en aquellos momentos.

    He investigado con Rosa María Muro este curso la capilla. He fotografiado los frescos y los he ampliado en casa para verlos mejor.

    Primero hay que destacar que se trazó un plan detallado para pintar los frescos. Dede los Papas con sus atuendos de la época de San Pedro a Pio XII), a el orden de la herejías, todo está perfectamente meditado.

    Luego los diferentes hechos històricos incluyendo un pequeño dibujo de la II Guerra Mundial. El colorido es también asombroso.

    Es un trabajo meticuloso y digno de toda alabanza y reconocimiento.

    Por razones "ideológicas", más que por necesidad se quería convertir ese espacio en aula. Una auténtica barbaridad de quienes no aprecian los tesoros artísticos.

    El Consejo Escolar al menos nos deja tranquilos.

    El día 14 traté de explicaros brevemente las pinturas. Muchos ni recordaban el museo religioso. Se han perdido objetos como el Reloj de la Pasión, pero sigue intacto el patrimonio pictórico.

    Este curso les explique a algunos alumnos de bachiller las pinturas. Me sorprendió que no conocian las herjias, no sabian ni de cátaros ni de Albigenses. Si conocian a Lutero y rieron al ver como era precipitado al abismo ricamente ataviado.

    Haces luego una reflexion de un tema diferente. Como en nombre de los derechos humanos, se hace todo lo contrario en las guerras modernas. Es así Gadafi puede que no respetase los derechos humanos, pero con su ejecución de la manera más vil sin un juicio, tampoco se respetaron los derechos humanos.

    Un saludo a todos

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    1. Se amable y publica en el blog las ampliaciones del macro-retablo.
      Un ruego

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    2. En ek blog es muy dificil pues son muchas, Casi cada diablo es una. Me han servido para leer y entender las inscripciones de las distintas herejias y desviaciones de la ortodoxia, ya que por ejemplo el Comunismo no es una herejía,

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    3. Hombre, como curiosidad sería interesante disponer de un detalle de las pinturas, pues desde lejos parecen de una calidad innegable.
      Otra cosa diferente es sacar las pinturas de su contexto como tales, pues los motivos echando a los demoniacos herejes al fuego eterno y hasta asociarlos con los comunistas no deja de tener -visto desde la perspectiva actual- un sesgo hasta infantil y que hay que verlo sencillamente como una defensa a ultranza de la Iglesia frente a sus "enemigos" naturales y tomar todas sus inexactitudes con displicencia.
      Es curioso que hoy en día la palabra "hereje" ha dejado de tener significado (dudo que los niños de hoy la entiendan), pero eso no era así hace 50 años y mucho menos en la época de la Inquisición, como es bien sabido. El hecho de que se represente a Lutero “ricamente ataviado” no deja de ser curioso. Otro ejemplo podría ser el de los cátaros o albigenses (es lo mismo, aunque el que sea Albi el origen de esta herejía creo que ni siquiera es exacto, sino más bien Toulouse o Carcassone). Resulta que los pobres cátaros no eran nada demoniacos, sino que sencillamente adoptaron una forma de vida ensalzando valores como la bondad, la generosidad, la sencillez, la pureza, el afán de conocimiento crítico, etc. a unos extremos que les llevaron también a separarse de la ortodoxia de la iglesia. Como empezaban a tener cierto éxito, se decidió cortar por lo sano con alianzas políticas y militares que permitieron que desaparecieran completamente tras la matanza de Montsegur, de forma similar a los cristianos en la época romana. O sea, que los herejes llegaron a ser más bien “víctimas”. Hoy se les podría tildar más de “separatistas” que de herejes, mientras que ha reverdecido otro símil de hereje con más actualidad, lamentablemente: “infiel” ¿verdad?
      Resumiendo: que las pinturas son una cosa y su significado otra bien distinta, entendible desde su entorno temporal, que particularmente no asocio tampoco a la educación recibida en el Ramiro y que tampoco la representa.

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  6. "...unos católicos que acababan de concluir en tierras españolas su particular cruzada contra el mal, y, por eso, en su panorama mental lo que prevalecía era la imagen del enemigo." No se puede expresar en menos palabras, tanto desprecio, tanto olvido y tanta ignorancia. Que cada cual vea y que el juicio de la Historia, "magistra vitae et testis temporum", nos trate con misericordia. Amén.

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  7. Perplejo me dejas. La cita de mi artículo que recoges ciertamente quiere decir que los vencedores de la Guerra Civil, que son los que patrocinaron la ejecución de las pinturas del Museo Religioso, se sentían como si hubiesen llevado a cabo una "particular cruzada contra el mal", particular, porque no fue predicada a la generalidad de la cristiandad, cruzada, porque ellos mismos así la denominaron, y "contra el mal", porque no hay cruzada cuyo objetivo no sea erradicar el mal. Que, después de semejante esfuerzo bélico, en la mente de aquellos señores predominase el recuerdo de los enemigos a los que combatieron, me parece una natural consecuencia psicológica. Lo que no entiendo es qué tiene esto que ver con el desprecio, el olvido y la ignorancia. ¿Desprecio, olvido e ignorancia de qué?, ¿de que los vencidos de la guerra civil realmente eran la encarnación del mal? Yo, desde luego, no entro en la consideración de quiénes eran entonces los buenos y quiénes, los malos; buenos y malos según las preferencias de cada cual.

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  8. ¡Y eso que estábamos en un centro liberal!. La muerte es parte del mal y en muertes ganaron por goleada los que ensalza las pinturas de estilo comic. Cátaros y albigenses (de Albi) son lo mismo.

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  9. Una pequeña disquisición. Aunque los iusnaturalistas defienden que los derechos del hombre le son consustanciales, los Derechos Humanos, como entidad de derecho positivo, provienen de las legislaciones promulgadas por los revolucionarios liberales de los siglos XVII y XVIII, el "Bill of Rights", de 1689, la Declaración de Derechos de Virginia, de 1776, y, sobre todo, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, de la Asamblea Nacional constituyente francesa, de 1789. En estas legislaciones se inspiraron las Naciones Unidas para su Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948.
    En el momento de pintarse los murales del Museo Religioso, los Derechos Humanos de referencia eran los de la Declaración de 1789, cuyo artículo 3 dice textualmente que "la fuente de toda soberanía reside esencialmente en la Nación", principio liberal por excelencia, ya que los liberales acabaron con el Antiguo Régimen, que consideraba que el absolutismo era refrendado por la voluntad divina y que la autoridad del rey provenía exclusivamente de la Gracia de Dios, por lo que el monarca sólo a Él tenía que rendir cuentas. Después de que Luis XVI fuera condenado a muerte por la Convención y guillotinado, la opinión de Dios deja de contar y, a falta de rey absoluto, es el pueblo quien encarna la soberanía y gobierna por medio de sus representantes. El que Dios dejase de ser la fuente de la legitimidad del poder fue algo que no aceptó la Iglesia Católica, que había unido su destino al de la monarquía absoluta, y, por eso, condenó el liberalismo y los Derechos Humanos. Recuérdese que en las pesetas de nuestra infancia y juventud estaba acuñada la leyenda: "Francisco Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios".

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    1. No sería como el chiste "por una gracia de Dios".
      Cenando con el cura párroco de Alarcón (+) (en sus tarjetas figuraba Luis....., cura de Alarcón, en respuesta a los que consideran esta palabra ofensiva y utilizan sólo la de sacerdote), nos informó que en pleno S. XXI, el estado Vaticano todavía no había ratificado en su totalidad la Declaración Universal de los Derechos Humanos. ¡Sorprendente!

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    2. Sí, lo mismo que lo de la "Santa Cruzada" en la época de la Guerra Civil; no dejan de ser gestos de la entente cordiale iglesia-estado por entonces.
      Respecto a la no adhesión del estado Vaticano a la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 no creo que sea por ser “opuesto a”, sino más bien por motivos de forma que no han sido capaces todavía de saltarse; sería interesante ponerle objetivos en este sentido al nuevo Papa Francisco.
      Se me ocurren varias razones, una de ellas que el propio estado Vaticano tiene unas características muy especiales, pues en cierta forma es “absolutista” y que su “presidente” da la casualidad que se le considera infalible en su ámbito profesional dentro de lo religioso. Mezclar ambas cosas no debe ser fácil, pero no imposible, y habría que tratar de ser pragmático y evitar malas interpretaciones. En cualquier caso, desde Pio XII ninguna de los papas lo ha logrado, y eso que hay innumerables declaraciones a favor.
      A lo mejor es por algo tan tonto como – por ejemplo- en relación con la “no discriminación por razón de sexo”, que significaría que tendría que haber desde el momento de la adhesión “curas y curos”, cosa que parece en la que se ya ha abierto una rendija (¿?). En fin, a lo mejor algún día se cumple eso de “cosas veredes, amigo Sancho…”

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