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10 de mayo de 2013


La “bebida” y la IPS, por Paco Acosta

Hace unos días, hurgando por un armario donde conservo las bebidas, apareció un “tesoro”. Alfonso Arenas dirá de nuevo que ¡hay que ver “todo” lo que conservo en los “pantalones mágicos”!. Pues sí, de vez en cuando me tropiezo en cualquier rincón con algo que automáticamente me transporta a aquellos tiempos en que éramos todavía más jóvenes.
 
Y lo que en esta ocasión encontré, fue un regalo que nos hicieron cuando, en mitad de la carrera, nos pasábamos los veranos en el campamento de la IPS (Instrucción Premilitar Superior, -aclaración para los que no la hicieron o los jóvenes que nos lean-). Era el “hacer la mili” (en aquel entonces obligatoria para los varones), pero que a los estudiantes universitarios nos dejaban “hacerla a plazos”. Dos veranos (junio, julio y agosto) y luego las prácticas al terminar la carrera. Así no perdíamos un año de nuestra vida.

Si no lo habéis hecho ya, y queréis “saborear los recuerdos de entonces, de los veranos en el campamento, de los 15 bajo la lona”, os animo a leer lo que Manolo Rincón ha escrito en su artículo La I.P.S. en el “Robledo” , y los jugosos comentarios que en su día allí hicimos. Pero no es exactamente de la vida en el campamento militar de lo que quiero escribir.

Decía que a todos los “caballeros aspirantes” nos regalaron (al menos en los dos “veraneos que disfruté allí”) los de la casa Pedro Domecq, unos botellines de Fundador (de 10 cl, calculo yo), dedicados específicamente a nosotros…. En las fotografías que os acompaño, podéis observar la “pegatina” adherida a la caja y a la botella –tipo petaca- que contenía: “Dedicado a los alumnos de I.P.S.



 

 

Y yo, que no soy abstemio, pero debo estar casi en “la frontera”, en lugar de hacer lo que hicieron la mayoría de los compañeros de armas, es decir beberse el brandy a la primera de cambio (los más bebedores de un tirón, y los restantes a sorbos), guardé aquel “regalo” y lo llevé a casa con la buena intención de que le sirviera a mi madre para sazonar algún asado…. No fue así. Mi madre, debió entender que en mi afán coleccionista quería conservar aquello como recuerdo y metió la caja en ese armario de bebidas “de poco uso” compartiendo espacio con una botella de licor café, un frasco de Pipermint con forma historiada, y algunas otras botellas procedentes de las cestas navideñas…. Allí permaneció durante años hasta que un buen día, estando ya emancipado, me la entregó: “Toma, aquí tienes tu botella”. Se ve que estaba haciendo limpieza de trastos inútiles…. Abrí la caja y observé con sorpresa que la botella estaba algo mermada en su líquido interior, a pesar de estar aún envuelta en un papel celofán de color coñac, y llevar todavía adheridos e intactos, los dos sellos-póliza de 4 céntimos (de peseta) con que la hacienda pública debía gravar las bebidas alcohólicas de alta graduación. Ella dijo al comprobar la merma “Eso es que se ha evaporado”, y añadió “Así hasta puede que haya cogido solera”…..

 


Me la llevé a casa, y la enclaustré de nuevo. Esta vez en otro armario similar, con otro montón de botellas diversas, todas ellas de bebidas “espirituosas”, de las que en casa gastamos poco. Y allí debió continuar la merma de su interior…..Y el otro día, no recuerdo el porqué, volví a toparme con la susodicha botella. Estaba flanqueada con un par de botellines de “Single Malt Whisky 8 years”  BLAIR ATHOL (de 3 cl) que nos regalaron, hace años, en una visita turística a la factoría escocesa…. ¡también estaban mermando!

 


Ahora, mientras escribo, se me ocurre que habrá que darle algo de trascendencia a este escrito. Y en primer lugar me viene una pregunta ¿Porqué este regalo? Evidentemente, era una muestra promocional…, pero ¿porqué a jóvenes? ¿porqué a jóvenes en un campamento militar?

¿Será que la milicia, y otras profesiones ”duras”, son propensas a darse a la bebida?. Efectivamente la sociedad tradicional ha considerado de “machos” el aguantar la bebida. Y hasta se presume de beber en exceso sin perder el control…. “yo aguanto”, “yo controlo”, “… es solo para alcanzar un puntito”….. Por otra parte también se bebe para perder la timidez, para atreverse a dar pasos que en condiciones “normales” de lucidez no se darían…. ¡Mala mezcla para los jóvenes!.

Os habéis preguntado alguna vez el ¿porqué de la necesidad del botellón en los grupos de jóvenes?. No basta con juntarse, oír música a todo volumen y divertirse… Ahí debe estar siempre el alcohol… Y los vendedores saben que en estos grupos tienen una buena cantera….

Por otra parte la sociedad “adulta y convencional” también contribuye con su “mal” ejemplo… La bebida forma parte “esencial” de muchas reuniones….. Y, para mí, no se trata de no beber nada, sino de beber con moderación (con mucha moderación sería mejor decir) y siempre de forma responsable. El otro día escuché una noticia referente a que un tercio de las víctimas de accidentes, en España, superaban la tasa “admitida” de alcohol en sangre o habían consumido drogas ¿se puede soportar esto?. Y es que un conductor así al volante no solo se “perjudica a sí mismo”, sino que frecuentemente se lleva por delante a otro que pasaba por allí….

Mi esposa trabaja desde hace tiempo en una terapia con familiares de alcohólicos. No os quiero “evangelizar” pero las historias que, en las familias afectadas, se viven (sí, se viven) son realmente espeluznantes. Y lo peor es que la dependencia del alcohol ya no solo afecta a los varones. Las mujeres están ganando terreno a pasos agigantados….

Para colmo en España estas bebidas de alta graduación siguen siendo baratas. ¿Cuando se decidirán los gobiernos a subir fuertemente los impuestos a las bebidas espirituosas? Ya se que eso no va a contribuir a que desaparezca el problema de alcoholismo, pero al menos ¡se recaudaría más!

 

 

10 comentarios:

  1. Sí que conservas cosas raras, cierto es. Ahora, si te 'comento' no es por eso, sino para sacarte de un grave error: nuestro glorioso ejército franquista de mili obligatoria no pretendía, regalándoos esos botellines de Fundador, que os diérais a la bebida. Todo lo contrario. Dado lo malísimo que siempre ha sido el Fundador (un brandy jerezano primera escala más próximo a la gasofa que a un licor espirituoso), lo que sin duda pretendía es que lo aborreciérais, y con él al odioso vicio de la bebida, y aún más odioso cuanto peor es lo que se bebe. Tendrías razón si os hubieran regalado una botella de Milenario (¿te suena?), pero ya viste que esa breva no cayó.

    Por lo demás, un par de copas de buen tinto de la Ribera para empujar una estupenda paella, y una copa o dos de una buena malta para sazonar una sobremesa encantadora constituyen un regalo de los dioses. Por mi parte, si alguien intentara prohibírmelo sólo porque algunos capullos se pasan con el frasco, le recomendaría la práctica receptora del pecado nefando. El alcohol es como las armas de fuego: en sí mismos no tienen nada de malo, y si se disfrutan con la debida moderación sólo sucede que nos hacen más felices. Es una verdadera lástima que no se pueda uno comprar un AK-47 con la misma facilidad que una botella de JB; en España, claro; en los USA sí se puede, y quizá por eso allí, con sus trescientos y pico millones de habitantes, hay menos parados que aquí. A eso se debe, entiendo yo, que la NRA se ponga como se pone cada vez que alguien se obstina en limitar su sacrosanto derecho a ir por la vida con un fusil de asalto; yo me pondría igual de burro si alguien quisiera limitar el mío a echar un trago cuando me dé la gana. De Milenario, por supuesto.

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  2. Allá por el 67 yo era un maldito (caballero aspirante de un galón), y en transmisiones no recuerdo que nos dieran esos botellines de Fundador. Pero el beber estaba muy bien visto por los mandos. Recordad que la bebida en la cantina era baratísima (cubata 4 pts., gim tonic 5, copazo brandy 3 pts. etc). Yo que era abstemio fui recriminado por algún mando que me dijo ¿eres marica o que, no te vas a tomar un trago?. Tuve que aceptar y cuando no me miraba tirar el contenido de la copa... No me extraña que a los caballeros les diesen el elixir para las frías noches serranas en la tienda, pese al saco y la manta

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    1. Manolo: Ahora sí que me has dejado perplejo.... ¿A los únicos que nos invitaban a darnos a la bebida, eran a los de artillería antiaérea? O es que ¿teníamos un capitan que les hacía "mucho gasto"?

      Aunque esto último no creo que fuera, porque lo que yo recuerdo era que le daba al "escocés" (él hablaba de Cardhu y Chivas 12...., aunque me parece que no le hacía ascos al DYC "segoviano", cuya destilería teníamos casi enfrente del llano amarillo).

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    2. Pues hasta donde me llega la memoria no vi nunca tales botellines. Me parece recordar que alguna vez regalaron galletas y cosas similares, pero no brandy. El cierre no parece muy bueno, pues se ha evaporado. Por lo demás un recuerdo estupendo, si señor. Fundador, esta como nunca.... Creo que lo he probado solo una vez, y me abrasó el gaznate. Debía ser alcohol puro. Molinero llevaba una buena cantidad de botellas a Roma. Yo sol llevaba una que vendí por mil liras.

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  3. Un par de reflexiones sobre la bebida desde un "no bebedor" o al menos, moderado.
    Este tema, ni en nuestros tiempos, era igual en los diferentes países. En España, se bebía en compañía, y en los países nórdicos, en solitario. Probablemente, en España se "sabía beber mejor" si se seguía esta "regla" no escrita. Y en el entorno militar, con alta valoración del compañerismo, pues es muy probable que estuviese más de moda o "mejor visto", pero de forma llamémosle "contenida" o "social", salvo excepciones, como siempre. Estas excepciones eran lo realmente malo, pues detrás adolecía probablemente algo que se quería "olvidar" o enterrar. Y muchas pelis de entonces hasta "exaltaban" estos aspectos. Eso explica a mi modo de ver lo de las botellitas.
    Hoy en día me temo que han cambiado muchas cosas; el alcohol ya nunca es inocente sino que de hecho es igual que una drogadicción. Puede que los jóvenes beban en compañía, pero no con la misma mentalidad; si no lo hacen, tienen "mono". No se conciben ya fiestas sin alcohol y hasta sin drogas. Eso es lo terrible y lo peligroso.
    En cuanto a las chicas, empezaron aumentando exponencialmente su adicción al tabaco, más que los chicos, que parece que "lo han ido dejando", pero ahora vuelven a ganer terreno. Si feo es ver a un chico borracho, más lo es ver a una guapa chica en tal estado. Una auténtica pena. A ver si se les mete en la cabeza a los jóvenes botelloneros que pedir una bebida "sin" es más de hombres que al revés; para las chicas, no hay que pensar mucho: beber solamente les puede traer problemas.
    No hay nada más agradable que poder presumir de controlar las adicciones y no al revés. Y para disfrutar, no hace falta para nada el alcohol... basta con ir de buen ánimo.

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  4. Y yo que tuve que hacer 26 meses de mili, por listo!! Como iba en verano con la Selección Española a Saporta se le ocurrió un plan.
    Firmé 20 meses como voluntario en el Batallón de Infantería del Mº del Ejército en un puesto supuestamente enchufado. Me concedieron en esos 20 meses de servicio 7 meses de permisos, entre ellos para asistir a los Juegos Olímpicos de México 68, y al llegar al final del periodo cuando todos los de mi grupo se iban a casita me llamó el Comandante Mayor del Ministerio, me cuadró en un pasillo, no me dejó ni entrar en su despacho, y me informó que de los 7 meses de permiso me descontaban uno y que tenía que recuperar los otros seis disfrutados para defender al Real Madrid y a la Selección Española.
    27 - 1 = 26 Casi nada!
    Los que os librárais de la mili por alguna circunstancia no os preocupéis que yo hice mili por toda la promoción!!!

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  5. Caray que tipejo. Yo creía que los deportistas de élite se libraban de esos horribles menesteres.

    No conociste El Robledo y nada te perdiste, desde luego.

    El beber en aquella época los mandos lo consideraban bien y de hecho hacían la vista gorda con borrachos. También las mujeres y la pornografía estaban bien valoradas por los mandos pues eso suponía ser muy hombre...

    Jeje vaya ejército de pacotilla aquel

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  6. Los 9 de mi tienda estábamos muy unidos, tanto que salimos todos sargentos excepto un alférez pero de los de la cola (estaba un primo hermano de Duplá, Fernando Cebrián que era gallego militante). Nuestra actividad después de la gimnasia era cenar una ensalada de tomates con atún de lata, (había un puesto de tomates ¡dentro del recinto del campamento!), para evitar la infecta comida que nos daban y a toda prisa al bar de visitas a tomar un par de cubalibres en la propia botella de Coca-Cola, para ver gente de paisano.
    En los últimos días hicimos una excursión de 2 días a un maravilloso paraje situado a los pies de la ladera norte de Siete Picos y entonces me di cuenta de la adicción que creaba la ingesta cotidiana de alcohol. Echaba de menos físicamente los cubalibres cotidianos. Desde entonces me comporto moderadamente, como Kurt.
    Vicente tuviste mala suerte, te debió de tocar un mando que odiaba el deporte, pero no tuvistes que soportar las inefables letrinas del Robledo, conseguí programarme para ir después del desayuno y antes de la puesta de correajes que es cuando las acababan de limpiar los casi esclavos, soldados de reemplazo.

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  7. ¡Qué recuerdo, el de las letrinas de El Robledo...! Con su gran "balde excéntrico" que cuando se llenaba de agua se vaciaba automáticamente originanado una riada de la "mierda acumulada" allá abajo.... Siempre te imaginabas que alguna vez iba a subir por el agujero....

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  8. Yo también salí sargento. Me interesaba pues había muchas más plazas que de oficial, para las prácticas. Las letrinas eran un poema. Yo también procuraba evacuar cuando habían limpiado. Luego eran infectas y un olor nauseabundo Las duchas os acordareis que eran una especie de túnel que normalmente echaba un agua helada y que a veces se cortaba cuando estabas enjabonado. Creo que en las aéreas la cosa era distinta. La bebida aún la vi más acentuada en el cuartel. Yo fui al regimiento del Pardo de Trasmisiones (Prado del Rey era `para enchufados), y cuando estaba de semana las borracheras vespertinas en la tropa sin pernocta eran tremendas El cubata en la cantina en la botella de cocacola valía 4 pesetas

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