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30 de mayo de 2012

La Enseñanza Pública y el 'Estado del Bienestar', por Manolo Nolla

(este texto es original de Manolo Nolla, que no lo ha publicado en calidad de 'comentario' por ocupar más de lo previsto para los 'comentarios'; nos lo ha remitido por e-mail)



Todo comenzó a raíz de la difusión que os hice de una iniciativa en defensa de la enseñanza pública.
 
Más que debate, se han producido muchos correos de aportación, en los que mezclamos nuestra experiencia o la de nuestros hijos, con consideraciones de carácter más general. Esto demuestra que estamos ante un tema central para cualquier grupo de ex-alumnos.

Esta es mi opinión:


Refiriéndome al pasado, creo que el Ramiro no es un ejemplo extrapolable a la realidad de la enseñanza en aquellos tiempos. El panorama general era desolador.

Sin referirme a condicionantes económicos de la época, era un país con una muy buena parte de sus docentes “muertos”, exilados o alejados de su actividad. Con un grado de sectarismo mucho más elevado que el que vivimos en nuestro Instituto. Éramos un modelo, un escaparate, y nos beneficiamos de ello.

Por tanto, aquello no es comparable con la situación de un país alfabetizado y de acceso universal a una formación decente como hoy.


Para comenzar la discusión sobre enseñanza pública o privada, yo quiero decir que me importa más la educación de la persona que sus conocimientos.


En el terreno de los conocimientos, influyen varias cosas, pero principalmente el dinero.

Una escuela dotada de medios y facilidades, de laboratorios, clases especializadas, profesores bien seleccionados y pagados, etc., será más deseable, sea pública o privada.

En la educación se manifiesta muy claramente el modelo de sociedad que tenemos y el que queremos. La batalla entre ganadores y perdedores nos empuja a estar entre los primeros, a relacionarnos con los primeros. Yo quiero vivir en un entorno amigable y ese entorno es más amplio que mi familia o mi grupo social. Quiero que mis hijos vivan eso. La cohesión social es un valor humano, es enriquecedora y además económicamente rentable.


Por eso se debe garantizar la igualdad de oportunidades a través de una enseñanza pública, con calidad suficiente como para no empujar a la gente a buscarla fuera. Entiendo que muchos padres quieran algo especial para sus hijos, no es criticable, ni por la búsqueda de mejores condiciones materiales ni afinidad ideológica, aunque yo defiendo que la escuela no debe tener ideología ni religión específicas, sino pluralidad.


Pero quiero ir un poco más al fondo.


Considerar la enseñanza como un negocio es acorde con considerar un negocio la salud y cualquier otra cosa. Todo se compra, vender es una competencia ciega. Todo para quien se lo pague, el resto beneficiencia para lavar conciencias y evitar que me apuñalen por las calles.


Creíamos tener un modelo de sociedad que ahora está en cuestión. En Europa se había llegado a un acuerdo para moderar las aristas del sistema económico. Yo veo el “estado del bienestar” como es el resultado de una serie de factores.

1º.- La salida de una Guerra Mundial, tras la cual el sistema se encuentra en el inicio de un ciclo, con toda la expectativa de desarrollo por la reconstrucción y enorme campo a las fuerzas productivas facilitado por la revolución científico-técnica.

2º.- Sin problemas de paro y gran proyección de crecimiento demográfico.

3º.- Con margen de explotación colonial incluso en países con procesos de independencia.

4º.- Con la necesidad de atender las reclamaciones de un potente movimiento obrero fortalecido por las contradicciones de la guerra, por su protagonismo en la resistencia antifascista y apoyado por un campo socialista importante.

Una vez y desaparecida la competencia con el campo socialista y beneficiado por un evidente proceso de acomodamiento de la ciudadanía, algunos consideraron posible ir a por todas.


Pero hoy la situación global es otra.

1º.- No sólo se reduce la posibilidad de explotación de muchos países del planeta, sino que incluso alguno de los emergentes disputan a “occidente” su presencia en los países más dependientes.

2º.- La globalización lleva la competencia de la producción industrial a donde los salarios son muchísimo más bajos. Se deslocalizan capitales y empresas.

En consecuencia, la tasa de ganancia baja y el capital se plantea tres salidas:

1º.- La creciente financiarización de la economía, haciendo crecer hasta la metástasis el campo de creación de dinero y deuda.

 
2º.- La privatización de los servicios públicos, que se convierte en una opción estratégica de acceder a un mercado cautivo donde no entran otros mercados foráneos (ej. no es fácil que vengan médicos y maestros chinos).

 
3º.- El acercamiento de las condiciones de los trabajadores entre occidente y periferia emergente, ayudado por el incremento de los fenómenos migratorios desde los países más empobrecidos.

Ir a por todas, “sin complejos”, es la desaparición del estado del bienestar. La crisis es una oportunidad de avanzar en ese camino, y en eso estamos.


Todo esto es muy esquemático y me salto muchos matices, pero los servicios públicos son salario indirecto de la población, son a veces la única herencia que los trabajadores dejan a sus hijos: el producto de su lucha y sus conquistas sociales. Puede afirmarse que la desaparición de los servicios públicos responde a el brutal trasvase de rentas que desde hace muchos años se viene produciendo entre capas sociales (no hablemos aquí de fiscalidad, que me enciendo).


Ese es el marco en el que yo entiendo los eufemísticos “ajustes” de estos días y los que vendrán.


Comparto la preocupación sobre la falta de valores y respeto en la actual juventud, pero no creo que sea una culpa de la escuela sino de la sociedad toda, y muy especialmente de los medios de comunicación de masas, que pueden tirar por tierra la labor educativa.


Por cierto, yo llevé a mis hijos siempre a la escuela pública más cercana, y cuando tuvieron edad para manejarse en transporte público, fueron al Ramiro. Di a mis hijos fuera de la escuela la formación que me pareció mas conveniente y que, por cierto, tampoco me hubiera dado una escuela privada. Estoy feliz de ver el resultado. No se si pasará lo mismo con nuestros nietos.

6 comentarios:

  1. Interesante reflexión.

    Hace ya más de un año, en un blogg político-económico que tenía entonces publiqué un artículo, EL OCASO DEL ESTADO DEL BIENESTAR, que desgraciadamente contenía información de lo que nos está pasando:

    El estado del bienestar entendido como acceso gratuito y libre de todos los ciudadanos a educación y sanidad de calidad, a una vivienda digna y a un trabajo, es ya una utopía hoy.

    Con 6 millones de parados, indices de pobreza desconocidos y deudas disparatadas, es imposible obtener los recursos que sustentaron en otro tiempo esta falsa ilusión.

    En nuestro estado general hoy imperan recortes y más recortes y la sanidad ya es mala y va a empeorar. Ya se obliga a pagar hasta a los pensionistas los medicamentos. Se reducen dotaciones a hospitales, menos médicos, menos prestaciones. La enseñanza sufre lo mismo. Más masificación, menos medios, ahorros injustificables. Y no digamos nada de la vivienda, con miles de desahuciados y deudas elevadísimas de por vida por no admitir la dación.

    Creo que este escenario tan alejado del estado del bienestar por desgracia ha venido para quedarse, y debemos aprender a vivir en él. No nos queda otra solución. Nuestro recorrido por muy largo que aún lo veamos es ya limitado, pero nuestros hijos y nietos van a sufrir este estado de cosas, mucho tiempo ¿Siempre?. No lo se

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  2. (este comentario es original de Moncho Alba, enviado por e-mail y publicado con su autorización)

    Buscando en Google, se pueden encontrar datos que efectivamente es más cara la escuela pública que la privada, pero más o menos un 20%. Y tiene su lógica, la cuestión de amortizaciones del edificio, materiales didácticos y demás, en el estado van a su cargo, pero no en la privada, aunque estos han de sacar para obtener los beneficios que les puedan mantener.

    Creo que nuestra formación en el Ramiro fué más completa que la que actualmente se imparte. Y también creo que no depende de ser funcionario o no, ni de los días lectivos (acordaros que acabábamos a mediados de mayo y no volvíamos hasta el 7 u 8 de octubre con el fin de que se examinasen otros institutos de Madrid), ni de tantas cosas que sin duda en algo influirán.

    Simplemente eran otros tiempos y pienso sinceramente que el deterioro de la educación actual no sólo ha sido debido a los diferentes planes de estudios, que efectivamente son y siguen siendo de pena.

    Creo que el factor principal se encuentra en una pérdida generalizada de valores y en eso TODOS TENEMOS PARTE DE CULPA. Por teléfono, cuando Vicente Ramos me llamó para lo de Valencia, dijo que daba gusto hablar con unos y con otros, que se sentía unidos a todos, fuesen de la ideología que fuesen, y que nos formamos todos con los mismos valores.

    Por lo que veo a mi alrededor y mi mujer e hijas maestras cuentan, ya hay niños de 5 años que faltan al respeto al profesor, que se ríen de él y poco menos que hacen lo que quieren. Por supuesto que "a mi niño que no me lo toquen" dicen los padres, aunque objetivamente el niño ha faltado al respeto al profesor. En estos días, en mi pueblo, se ha presentado una denuncia contra una educadora de comedor porque esta, le puso le tapó la boca a un nilño de 4 o 5 años cuando dijo una barbaridad comtra una niña árabe ( que aquí tenemos de todo). Todos sabemos que hay un tipo de palabras y juicios que un niño de esa edad, los dice sin maldad, pero es lo que oye en casa. Ese taparle la boca, se interpreta por los padres en una bofetada y una agresión y esa educadora, que es una bellísima persona (conozco a ambas partes) se tiene que retractar, pedir perdón y no se cuantas cosas más, pero la denuncia sigue su curso hasta que algún juez sensato lo paralice, pero como le toque al "juez capullo", pues se queda sin trabajo.

    A nosotros nos educaron con "el que la hace la paga" y procurabas no hacer lo que no se debía, es decir, aprendimos que nuestros actos tienen consecuencias y hemos de resposables de nuestros actos. Hoy no.

    A nosotros nos educaron a respetar al profesor y recordad que Don A. Magariños, sabía el nombre hasta del último de la fila y no se cómo pero pocas cosas se les escapaban, y ya procurábamos que nuestro comportamiento fuese más correcto. Hoy no existe ese respeto.

    Nosotros necesitábamos alcanzar un nivel mínimo para pasar de curso y te esforzabas en conseguirlo y hoy ya sabéis como funciona.

    Nos educaron en valores como respeto, orden, esfuerzo, superación, estímulo, amor propio, puntualidad, disciplina, solidaridad, silencio, compañerismo,.... y hoy de todo esto poco se aprende. Eran unas asignaturas que se aprendían con la vivencia en el instituto sin necesidad de empollarlas.

    Hoy es imposible a pesar de que los que damos clase somos los que antes fuimos alumnos, pero el sistema social, el todo vale, el restar socialmente importancia a hechos que la tienen y tantas y tantas cosas que se "toleran", "que no importa", "que.....", que se llega a una situación que da pena y gran tristeza.

    El fallo más bien creo que no está en la pública o la privada, sino en los valores que se transmitan o no en esa educación a los jóvenes y todo esto está al alcance de ambos sistemas de enseñanza.

    Moncho Alba

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    1. Yo llegué al Ramiro en el 55, con 8 años. Antes pasé por otros colegios, todos de mi barrio (Chamberí). En uno de ellos, llamado 'San Vicente de Paul' (Santísima Trinidad 3), estuve dos años, entre los seis y los ocho. Era un colegio de religiosas, las que por entonces llevaban en la cabeza un andamio almidonado que llamaban 'toca'. En aquellos dos años comulgué todo lo que tenía que comulgar por el resto de mi vida. La regla de la Santa Orden era 'La letra, con sangre entra', y vaya que si entraba (a mis 65 tacos aún me asalta alguna pesadilla a manos de una tal Sor Trinidad, la más vesánica de todas ellas; ésa si que fue una experiencia imborrable). De aquellas lluvias, diría yo, proceden algunos de los presentes lodos. Deben ser infinidad los que fueron educados bajo aquellas premisas de brutalidad clericofascista y que, cuando llegó su tiempo de enviar los hijos al colegio, se plantearon que de ninguna de las maneras consentirían que profesor alguno les pusieran la cara como me la pusieron a mí, tantas veces, aquellas monjas del demonio. Me temo que para restaurar un equilibrio razonable, de mutuo respeto entre las dos facciones (los que cobran por enseñar -veinte horas lectivas por semana; ya les vale- y los que se ven condenados a aprender, porque la sociedad así lo manda), hará falta que transcurran unas cuantas generaciones, hasta que la imagen de las hermanas de la toca (o equivalentes; hay muchas y muchos) se haya borrado del imaginario colectivo. Gracias a los dioses, la influencia de la tele, donde continuamente se bombardea a los infantes con idílicas escenas de 'high schools' usacos donde los alumnos acuden a las clases con 9 mm parabellum, más la en verdad patética de las series españolas donde los alumnos parecen recién llegados de Marte (y los profesores de Urano), está consiguiendo sembrar un desconcierto tan absoluto en la mente de nuestros hijos tardíos y de nuestros nietos tempranos que los más sensatos acabarán volviéndose al yayo, como hace siglo y algo, para que de un modo natural y razonable les cuente cómo es la vida de verdad, la de ahí fuera.

      Alfonso el Optimista

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    2. Pues en mi caso estuve 2 años en el colegio Cervantes (Cuatro Caminos), donde estaba mi madre de profesora, hasta que en el año 53, con 6 años me llevaron al Ramiro (Iniciación A), cuando ya había comenzado el curso. Y allí estuve 11 años.

      Manolo

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  3. (este comentario es original de Juan Miguel Ortiz Blasco, enviado por e-mail y publicado con su autorización)

    Me da la impresión de que aquí todos tenemos parte de razón, posiblemente porque comentamos vivencias más que teorías.

    Empecemos por el principio, como todos estudié en la pública el bachillerato, también la carrera y desde que la terminé hasta la jubilación estuve enseñando en la pública. Cuando tuve que decidir dónde estudiaría mi hija la decisión estaba muy clara en el Ramiro, por supuesto. El escollo de no vivir en el barrio sólo lo pudo solventar el
    hecho de ser ex alumno. Me llamó la atención que cuando pregunté, en Valencia, nadie de los condiscípulos cercanos había llevado a sus hijos al Ramiro o a la enseñanza pública (la explicación fue que "eso ya no es lo que era").

    No se si estamos confundiendo enseñanza pública con derecho a la enseñanza, esto es lo que solventaría el cheque escolar al permitir a todos el acceso (con la ventaja de que al pagar en efectivo se podría dificultar la discriminación por recursos económicos, por ejemplo descontando los gastos en la declaración de renta). Mi impresión es que la desventaja del beneficio como incentivo esencial en la privada se compensa, desgraciadamente, con la falta de control de la función docente en la pública (una vez que se supera el escollo del acceso al cargo).

    Tampoco se si estamos confundiendo educación (es decir incorporación de valores éticos) con conocimientos ya que si dejamos la educación en manos de la escuela el corolario va a ser que la escogeremos en función de la ideología no de los conocimientos que
    imparte (esto es lo que ocurre cuando queremos que sea la escuela la que eduque religiosamente o "ciudadanamente" a nuestros hijos en lugar de educarlos nosotros).
    No se si asumimos que el aprendizaje es un proceso complejo pero en el que es esencial la participación del que aprende. El conocimiento no se transmite por contacto, el profesor sea bueno o malo no puede acceder a la mente del estudiante. Gracias a esto muchos hemos conseguido aprender a pesar de nuestros malos profesores y otros hemos tenido malos resultados con buenos profesores. En mi opinión el buen profesor es el
    que consigue motivar al alumno para que lleve a cabo el esfuerzo que requiere el aprendizaje. Si además, le proporciona medios que se lo facilite mejor. Naturalmente de esto se sigue que el modelo que plantea Piernavieja puede ser perfectamente válido, aunque me recuerda a los antiguos preceptores de los aristócratas. Otra prueba a favor de la relativa irrelevancia del maestro es el fracaso tan frecuente del adoctrinamiento político o religioso del que todos tenemos ejemplos y que habéis comentado ya...

    Respecto al problema del "clasismo" o no de la educación, yo recuerdo que en el Ramiro mi problema como representante de una clase media baja no era la discriminación entre condiscípulos, que en mi opinión no existía, sino la diferencia al hacer el cuaderno de historia entre los que se podían permitir comprar los cromos de historia del arte
    y los que sólo podíamos acceder a las fotos que publicaba el ABC, o los que podían utilizar un rotring al hacer las láminas de dibujo técnico y los que vivamos de plumilla y tiralíneas. Evidentemente, la situación económica familiar siempre influirá, independientemente de si hay o no tasas de matricula. En el límite va a decidir si "se estudia o se trabaja".

    Por último ¿estaríamos diciendo lo mismo si la enseñanza pública no fuese semi gratuita, es decir si fuese pública pero pagando los usuarios su coste, vamos como las autopistas de peaje.... ?. ¿Y si la privada fuese de verdad privada y no semi pública, al ser concertada. ?

    Y enlazando con la critica situación en que está el país ¿es razonable invertir recursos ingentes para conseguir titulados en paro, o lo que es peor, abandono precoz de los estudios ?.

    Abrazos a todos,
    Juan M. Ortiz

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    1. Por experiencia de mis sobrinos y de hijos de mis amigos, el adoctrinamiento en la escuela lleva al fracaso de los adoctrinadores. Con 11 años no nos creíamos las doctrinas de FEN ni de Religión como asignatura.
      La decisión de dar religión la toman los padres, el alumno obedece y la religión la asimila como una asignatura más que no cuenta para la media; los profesores son contratados sin publicidad ni prueba de mérito (la clase de religión de los Maristas de Bilbao en el último año de Bachiller de mi sobrina, consistía en un anodino juego de roll con Jesucristo y los Apóstoles).
      El politiqueo se debe aprender en las agrupaciones de los partidos y la religión en las Iglesias , en las Mezquitas, en las Sinagogas y en.....
      ¿Qué porcentaje de jóvenes que han ido a colegios religiosos concertados, van a misa los Domingos?
      ¿Qué porcentaje de padres que llevan a sus hijos a colegios religiosos concertados, van a misa los Domingos?

      Cerdán

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