09 septiembre 2016

NUEVO LIBRO DE ILDEFONSO ARENAS


Nuestro compañero Alfonso Arenas acaba de publicar, con su otra editorial, Stella Maris, una nueva novela y van... siete!, siendo éste su segundo libro publicado en 2.016. 

Según sus propias palabras, es en parte una novela histórica, aunque ambientada en tiempos más recientes que las tres anteriormente publicadas con Edhasa, y en parte una novela de misterio, de trama policial-judicial.



En el siguiente enlace teneis toda la información acerca de la misma: http://www.editorialstellamaris.com/titulos/caso-la-bailarina-pasada-peso/

Os adjunto algunos comentarios reflejados en la web de la editorial:

Razones para leerlo

·        Una trepidante novela policíaca que recuerda al estilo de Frederick Forsyth.
·        La protagonista es probablemente el mejor personaje del género policíaco que se haya inventado en los últimos años en nuestro país.
·        El autor reconstruye de forma fascinante los intentos de los nazis de controlar el Atlántico desde las islas Canarias.


 SINOPSIS
En la playa canaria de Maspalomas aparece un número cada vez mayor de personas muertas que no presentan signos aparentes de violencia. Asume la instrucción del caso la juez Izaskun Burruchaga, una magistrada atípica que se incorporó a la judicatura tras años como ejecutiva en una multinacional. Poco a poco se convencerá de que los fallecimientos no son debidos a causas naturales.
Con la ayuda del inspector-jefe de la comisaría de Maspalomas y una forense tan competente como deslenguada, su señoría descubrirá una historia cuyas raíces se remontan a la presencia del acorazado Gneisenau en las Canarias en 1941, acorazado que los alemanes conocían como “la bailarina pasada de peso”. Aunque, obviamente, nadie parece creerla. Una historia que, pese a sus lejanos orígenes, no sólo sigue viva, sino que puede tener efectos todavía mucho más letales.

Ildefonso Arenas nos presenta una trama policial e histórica que lo convertiría, de ser inglés, en discípulo aventajado de Frederick Forsyth. Con un humor impenitente, inventa una magistrada “bajita, culoncilla, miope y algo desastrada”, capaz de resultar desagradable a todo el mundo… excepto a los lectores, que pronto se dejan llevar por las aventuras y los zascas del mejor sabueso del género policial que se haya inventado en los últimos años en nuestro país.

 En El caso de la bailarina pasada de peso mantiene por un lado su gusto por la ficción histórica rigurosamente documentada y se adentra en la novela de corte policial para iniciar una serie que tendrá por protagonista a la juez Izaskun Burruchaga, convertida en especialista en delitos informáticos.

Esperamos que disfruteis con su lectura.

DIEZ AÑOS DE LA MUERTE DEL PADRE MINDÁN



... Por Manolo Rincón Arche, alumno del Padre Mindán de 1.962 a 1.964.






El diez y nueve de septiembre se cumplen diez años de la desaparición del Padre Mindán, profesor y maestro de Filosofía para muchas promociones del Ramiro que pasamos por sus manos.

Parece de justicia dedicar un breve recuerdo a su figura en esta fecha.
Murió con 103 años, dejando tras de sí un importante legado cultural y científico. No solo sus enseñanzas, sino una serie de libros y publicaciones de los que fue autor, que nos acercan a su pensamiento filosófico.
Se han publicado varios artículos que presentan de una manera muy completa su figura y obra. Por ello este modesto trabajo pretende únicamente recordarle en el décimo aniversario de su muerte.
Hemos considerado interesante centrarnos, en esta ocasión, en el homenaje que se le rindió con motivo de la imposición de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, ya que éste fue el último acto importante que se celebró en torno a su persona, como broche de oro a su dilatada y brillante actividad docente e investigadora.
Si ha habido ideas esenciales en su pensamiento y obra, éstas han sido las que aparecen en una de sus publicaciones: “Conocimiento, Verdad y Libertad”, libro presentado en 1.996. En él  nos muestra que el hombre es el único animal que tiene la capacidad de conocer, lo que le da gloria y preeminencia sobre todos los demás seres. Ése conocimiento es valioso, cuando es verdaderamente bueno, haciendo que el hombre sea libre. Y así la libertad, gran tesoro del hombre, se realiza plenamente en la búsqueda y hallazgo de la Verdad.
El Padre Mindán se sintió influido por Balmes, quien en su obra “El Criterio” tiene entre otras la siguiente frase: “Pensar bien consiste en conocer la Verdad. La Verdad es la realidad de las cosas”. Pero también le interesaron los versos de Antonio Machado:

La Verdad es lo que es
y sigue siendo Verdad
aunque se piense al revés.

¿Tu verdad? no, la Verdad
y ven conmigo a buscarla
la tuya guárdatela.

Es así cómo el Padre Mindán demuestra a lo largo de su trayectoria que el Conocimiento, la Verdad y la Libertad convergen en un mismo anhelo y hacen del hombre el ser humano al que debe aspirar y ser. 



 D.ª Ana Mª Pastor impone la Encomienda a D. Manuel Mindán en presencia de D. Eduardo Serra




Mesa presidencial. 
De izda. a dcha. D. Manuel Mindán, D. Raúl Vázquez, D. Pedro Roche, D. Francisco Soret D. Roberto Gracia
D. Manuel Mindán en el uso de la palabra.



Numerosas fueron las personalidades, antiguos alumnos, profesores y amigos que se adhirieron a este gran homenaje que le fue tributado en la Sala de Música del Instituto.







03 septiembre 2016

EL VIENTO. AMIGO VIENTO

... POR NICOLÁS PÉREZ-SERRANO JÁUREGUI

Nuestro compañero Nicolás nos envía esta reflexión con la que pretende dar las gracias a tantas otras de los amigos que nos mandan las suyas, y que nos incitan a pensar y a compartir experiencias y vivencias.

EL VIENTO. AMIGO VIENTO

Era, sin duda, su sonido  preferido. Incluso lo echaba de menos cuando transcurría un tiempo sin escucharlo. Le era igual que rugiese y bramase, como en medio de una inmensa tempestad, cuando parecía que cabalgaba sobre briosas, embravecidas  y espumantes olas, o que fuese un mero silbido, como ocurría si tenía que buscarse hueco, para salir entre resquicios e intersticios que apenas permitían  que algo se moviese o se desplazase,  aun siendo tan etéreo, inmaterial o incorpóreo como el viento. Por eso, acaso, y aún sin planteárselo racionalmente, en el fondo de su corazón, odiaba el verano, en que no corre ni una brizna de viento, y él, consternado, constataba  que ni está  ni se lo espera.
No le consolaba que otra de sus pasiones, la música, tuviese una sección  de “ viento" por medio de la orquesta.  No le era suficiente. Quería viento en su estado puro, no a través de notas e instrumentos musicales, aun apreciando que esa era otra forma en que su amigo se manifestaba, se hacía palpable y evidente, de manera igualmente sonora.
Su rosa preferida, por supuesto, era la rosa de los vientos. Y su escultura predilecta, sin duda, era el Peine  de los Vientos  de Chillida, al final del paseo del tenis en la playa de Ondarreta en San Sebastián, construcción dotada de unos especiales agujeros que horadan la piedra del suelo a través de los cuales sopla y suena el viento.
Y decía, aun sin ser demasiado religioso en sus creencias, que le apasionaba la figura de Cristo, aunque solo fuera por haber demostrado que él era capaz de domeñar al viento, de mandarle con autoridad que amainase. Aunque del episodio lo que le gustaba de verdad era que el oportunista Pedro pidiese  al Maestro poder caminar sobre las aguas sin que el viento doblegase su andar, ni le superase la gravedad,  y que el mar se mostrase como algo tan sólido que permitiese andar  sobre sus olas, algo especialmente llamativo y deseable para un pescador acostumbrado  justo a lo contrario.
Lo importante en el viento era su sonido. Pero también la sensación que percibía a través de él. Penetraba por sus poros; le llegaba hasta dentro, hasta lo más profundo de su ser. Y se sentía confortado cuando soplaba a su alrededor. Nunca mejor dicho: el viento le daba alas. Volaba y viajaba con él. El viento le traía olores, fragancias, perfumes, esencias de otros lugares, de las personas, del más allá, del muy acá, de acuyá. Percibía en él  la inmensidad; podía calibrar, gracias a él, la intensidad e incluso le hacía sentir volúmenes y colores distantes.
Conocía su fuerza, devastadora en la peor de sus versiones. Por ello le tenía un enorme respeto. Agradecía, además, que hubiera galernas, en que el viento cobra un muy especial protagonismo, o que las condiciones de viento propiciaran la venida de los huracanes, aunque, claro está, odiaba con todas sus fuerzas los efectos mortíferos de tales fenómenos.
Decía que a través del viento es como cada uno accedemos, y así logramos interpretarlo, a nuestro propio“ big-bang". Es cierto que no sabía muy bien qué quería decir con ello, pero  expresaba así lo más profundo e intenso, lo más natural, lo de máxima fuerza y, al tiempo, lo inesperado. ¿No se medía en fuerza, precisamente, el viento? Creía desde lo profundo de su ser que llega un momento en que a cada cual la vida le sopla con el mayor nivel de fuerza, le anonada con un big-bang y hay un viento enorme que acompaña a esta situacion,   perceptible solo por el destinatario de la ráfaga...Por ser big, es grande, muy grande. Por ser bang es ruidoso y explosivo, por muy sigiloso que se trate  de mostrar al comienzo.
Curioso ¿ no? Que algo tan inmaterial sea tan poderoso, sutil, matizado y, en el fondo, sin origen conocido. ¿Será eso lo que simultáneamente  nos subyuga y nos inquieta e introduce, en nuestra relación con él, un elemento de miedo,o al menos desconfianza hacia el viento ?Aún así, reflexionaba para sí mismo,  lo atractivo de este elemento de la naturaleza es su misterio, lo impredecible de su aparición, lo inescrutable en su intensidad y en su dirección. Si el aire es permanente, ¿por qué no siempre hay viento? O ¿a partir de qué intensidad es viento el aire? Sin aire no hay vida para nadie. Para él tampoco sin viento. Alguno, interpretando su esencia, diría que, como el viento es voluble, él también lo era. No le importaba. Al contrario, pensaba que era un honor que lo comparasen con él.
El viento sopla, ulula, susurra, silba, ruge,te lleva. ¿Qué más se le puede pedir? Transporta partículas, esparce por doquier semillas, erosiona tierras, montañas y rocas, sujeta en simbiosis perfecta con el rozamiento del aire aviones suspendidos del cielo, y es capaz incluso de trastocar cerebros lúcidos y espíritus, apriorísticamente estables. Y todo eso siendo inmaterial, sin que podamos definir su volumen, ni apreciar su peso. Un prodigio, vaya. 
Percibía, además, que sirve  también, desde luego, para limpiar y despejar la atmósfera y nuestras  ciudades, campos y casas. Nuestro querido viento arrastra consigo la polución, logra diluirla, la esparce o al menos la difumina. En sí el viento es limpio y limpia.
¿Qué decir, por otra parte, del viento sobre el velamen y aparejo de los barcos? Alcanzamos mundos lejanos tras su soplo favorable, hábilmente manejado por el timonel. Pero, puestos a contar lo que de verdad pensaba, diremos que no creía en la distinción entre viento a favor y en contra, de proa o de popa, de barlovento o de sotavento como fórmulas estereotipadas para indicar vientos buenos o perjudiciales. El seguía diciendo que lo que hay que hacer  es saber en cada momento cuál te sirve mejor, y prescindir de esos apriorismos, de esas ideas preconcebidas y tan en boga, que resultan a la postre del todo reduccionistas, guisos precocinados, sin mayor alcance, pues ¿es que acaso no se puede llegar a buen puerto, deprisa o despacio, según, con viento de través y de empopada?
¿Quién no ha querido alguna vez volar, dejarse llevar en las alas del viento? Las hay delta y de muchas otras formas y denominaciones.
A menudo pensaba en la agitación que produce el viento en todas las cosas que toca, aun sin necesidad de desplazarlas del sitio que ocupan. Las espigas se doblan, se inclinan, se mecen, oscilan cual pábilo de una vela, revolotean, vuelven a su enhiesto lugar de origen tras haber sido bamboleadas por él. No las ha cambiado, pero las ha movido hacia  direcciones opuestas, las ha enseñado caminos diferentes al escogido por ellas al crecer.
Los postigos de las ventanas, cuando el viento las empuja hasta que chocan con su marco ¿no nos dicen que alguien está llamando?
Poderoso señor, oh viento, capaz de llegar desde lo ignoto hasta lo recóndito, de lo rural a lo urbano, de lo terrenal a lo celeste, del mar a la montaña, de la noche a la mañana, de las cosas al hombre.
Y, hablando de los campos, ¿cómo no admirar el espectáculo de ver a los vilanos, suspendidos en el aire, trasportados por el viento, portadores de fecundas semillas? Le pasmaba igualmente otra forma natural de esparcir las semillas: la de las sámaras, que, llevadas en volandas por el viento, semejan palas de helicópteros ávidas de lograr buen destino para sus pasajeros.¡Quién lo hubiera dicho!: le gustaba, a pesar de todo ello, el verbo amainar, por mucho que uno de sus significados tuviese que ver con la paulatina despedida del viento. Y, puestos a marcar diferencias, prefería “arreciar", aunque con mesura, pues ello significaba que el viento estaba, como a él le gustaba, en su apogeo, que nada le impedía mostrarse como una auténtica fuerza natural, a su aire. Ya calmaría, cuando Alguien, o algo, le soplase que debía calmarse. ¡Oh, eterno retorno de la Naturaleza! ¿No viene la calma tras la tempestad?
Su combinación predilecta, casi perfecta, sin que ello implicase contradicción, pues sabía que los tres podían manifestarse al tiempo, era la suma de sol, frío y viento. Ya vendría más tarde la lluvia, la nieve incluso. De momento la conjunción de esos tres elementos traía consigo, casi siempre, otro espectáculo ciertamente no menor, el de las nubes y sus mil variedades, que encontraban, cómo no, al viento entre sus mejores y más eficaces aliados. La monotonía del cielo sin nubes, pensaba él, resulta al final cansina. Por eso no le molestaba, al contrario, esa alianza entre viento y nubes, de cuya presencia siempre sacaba partido, sobre todo cuando acababa en lluvia racheada que rolaba al son del viento. La masa de las nubes resultaba superficie idónea para el empuje del viento, pero éste no rechaza tampoco que su acción se produjese sobre las finas gotas de lluvia o desplazando los levísimos copos de nieve, dispuestos a caer mecidos por él.
Lo peor, y tantas cuantas veces se producía, fuera en plena mar o en tierra firme, era la calma chicha. ¡Qué gráfica expresión! Para avanzar en la vida, pensaba él, algo tiene que empujarte. Y, a tal efecto, nada como un viento favorable, incluso impetuoso, ese que no te da opción a oponerte, y que, al contrario, seductor él, te da los empellones precisos, los suficientes para, haciéndolos tuyos, aparentar que tienes voluntad propia, inquebrantable, inasequible a cualquier síntoma de desaliento.¡Bendito viento para quien sabe mostrarse dúctil a sus caricias!
En puridad, los cuatro elementos de la naturaleza de que hablaban los antiguos, tenían que haber sido tierra, agua, fuego y VIENTO. Icaro se precipitó contra el suelo precisamente, en la versión de nuestro personaje, por no ser capaz de dominar el viento.
¿Qué vientos nos soplan? ¿Qué sabemos de ellos?¿Somos capaces de ponernos a favor o en contra, según proceda? Me temo, dice nuestro amigo, el enamorado del viento, que no nos educan suficientemente en manejar el anemómetro de nuestra propia existencia. Nesesitamos más Maestros que nos enseñen, esos que sí saben por dónde da la vuelta  el viento.


NUEVO LIBRO DE IGNACIO MARTÍN SEQUEROS

El miembro de LOS PEKENIKES, junto a nuestros compañeros Alfonso y Lucas Sáinz Amorós publica un nuevo libro del que encontrareis extensa información e invitación a la presentación del mismo en :



EXPOSICIÓN DE KURT SCHLEICHER

Nuestro compañero Kurt Schleicher presenta una exposición de fotografías concernientes a su viaje al Tibet, a la cual estais todos invitados.
Un abrazo fuerte en su nombre.






LA EXPOSICIÓN ESTÁ SÓLO ABIERTA POR LA MAÑANA HASTA EL 13 DE SEPTIEMBRE. A PARTIR DEL DÍA 14 LO ESTARÁ TODO EL DÍA HASTA LAS 20:30 HORAS EN:
CENTRO SOCIO CULTURAL NORTE-UNIVERSIDAD 
AVDA.  ALCALDE DE MÓSTOLES, 34 

29 junio 2016

LA NOCHE DEL RAMIRO

...por Cristina Cañedo-Argüelles
  
La catedrática de Geografía e Historia del Instituto Ramiro de Maeztu entre los años 1.987 y 2.011, doña Cristina Cañedo-Argüelles nos ha permitido hacer uso de unas preciosas fotografías que publicó en Facebook en el siguiente enlace
y que tituló "LA NOCHE DEL RAMIRO".


































Con motivo de la gran cantidad de comentarios recibidos (que os recomiendo vivamente leáis en el enlace anterior) tanto por parte de sus alumnos como de otros que no lo fueron se decidió a escribir lo siguiente:


Hola a todos. No pensaba dejar ningún comentario. Solo las imágenes, pero la reacción inesperada creo que merece una respuesta. Las fotos son rápidas e improvisadas con el móvil, sin manipulación alguna. Sólo pretendían registrar para mi recuerdo un momento y un "sentimiento" en un paseo (de noche de San Juan, por cierto) por el Ramiro que abandoné hace unos años. Ese espacio, siempre tan lleno de presencias, de noche y solitario cobró de repente otra dimensión, de sueño nostálgico. Al verlas juntas pensé que las fotos podían transmitir cosas a otros que estuvieron allí y las subí. Alguien ha hecho notar las sombrillas entre rejas. Rejas hay por todas partes. Y abandono. Eso es lo que diferencia al Ramiro en el que entré de aquel del que salí. Se fué enrejando (en varios sentidos). Es triste ver dejado de esta manera un espacio históricamente emblemático, precioso, sugerente y querido para tanta gente. La dependencia de tres administraciones distintas: Ministerio de Educación (internado), Comunidad de Madrid (instituto) y Ayuntamiento (colegio y calles de acceso) hace que cada una tire para su lado y enreje sus espacios. Difícil un acuerdo para una rehabilitación integral. El "buque insignia" histórico de la enseñanza pública (así lo llamaban en Vitrubio los visitantes de la administración) hace aguas. Se parece al hidalgo del Lazarillo.
No esperaba esta reacción multitudinaria. Eso quiere decir que quizá acerté a comunicar con esas fotos algo de lo que sentí anoche y me alegro mucho.
Tampoco esperaba los preciosos comentarios que me habeis dedicado. Me alegro un montón de haberos enseñado algo. Nunca tanto como lo que vosotros me enseñásteis a mi. Mil gracias a todos por haber estado conmigo entonces y por el recuerdo ahora. En el fondo las fotos dicen mucho de lo que el Ramiro es para mi sin vosotros: un hermoso, aunque decadente, cascarón vacío. Gracias otra vez.


Lo cierto es que su ojo de Licenciada, y profesora asi mismo, de Historia del Arte le ha permitido captar las fotos con una gran sensibilidad y una herramienta sencilla, un simple móvil. Para que veais su capacidad artística como fotógrafa, ya ha expuesto en varias ocasiones, os invito a visitar su Galería en Flickr:





17 junio 2016

TODOS SOMOS ESTUDIANTES II

… por Vicente Ramos


Ayer se celebró el 2º homenaje a la cantera de Estudiantes bajo la presidencia de la SAR la Infanta Elena y el patrocinio de Movistar en el Auditorio Telefónica.
Se entregaron diversos premios entre los que destaca la Insignia de Oro y Brillantes a César Alierta, actual presidente de la Fundación Telefónica. En su parlamento se refirió a nuestro compañero de la promoción 65, Rafael Ibáñez, quien era amigo suyo y que falleció en Argentina a causa de un cáncer de garganta. En sus últimos momentos Rafael le encomendó a Alierta que cuidara del Estudiantes (sic), lo que se ha llevado a cabo el pasado año con la sponsorización del equipo ACB.





Otros homenajeados fueron Martín Fiz (atleta), José Javier Hombrados (balonmano), 



Marta Arce (paralímpica en Judo) 



y Club Juventud de Badalona (recogió su presidente Jordi Villacampa y le fué entregado el premio por Aito y Gonzalo Sagi Vela), entre otros galardonados.



Muy importantes y sentidas fueron las palabras de nuestro compañero de promoción y presidente de Club Estudiantes, Miguel Angel Bufalá, asi como las del presidente de la SAD y la Fundación, Fernando Galindo.




Alli nos reunimos un nutrido grupo de ex jugadores, como Pablo Bergia, Javier Molina, Aito, Gonzalo Sagi Vela, Nacho Azofra, César Arranz, etc, y fue una gran ocasión para compartir charlas y anécdotas con jugadores de todos los tiempos, asi como con muchos ex alumnos del Ramiro.

Para una mayor información os remitimos a la web del Estu, http://www.clubestudiantes.com/frontend/clubestudiantes/noticia.php?id_noticia=13509&id_seccion=6

En otro orden de cosas, lamento informaros que quien fuera magnífico jugador del Estu en los años cincuenta y principios de los sesenta, Emilio Laguna, y de quien no sabíamos nada últimamente, nos confirmó ayer Eduardo Bermúdez que había fallecido hace dos años. Quienes conozcáis la historia del Estu le recordareis, pero os remito a su Galería, pues fué un magnífico pintor y dibujante http://juanaprida.blogspot.com.es/p/galeria-de-emilio-laguna-aquellos-que.html




Descanse en paz nuestro querido Emilio, maestro de algunos de nosotros, particularmente de José Ramón Ramos, a quien, me consta, le enseñó mucho baloncesto. 

06 junio 2016

EL H DE P SENTIMENTAL

Nuestro compañero Ildefonso Arenas, Alfonso para los del A, acaba de sacar una novedad editorial, cuyo entramado nos explica él mismo más abajo. Es un giro importante respecto a sus anteriores novelas históricas.

...por Ildefonso Arenas







El libro es, fundamentalmente, una historia de rebeldía llevada hasta las últimas consecuencias. El personaje central, que como nosotros es un antiguo alumno del Ramiro, en un momento de su vida se ve atrapado en una de esas situaciones que los ajedrecistas llaman zugzwang; dicho de otro modo, que muevas lo que muevas, pierdes. Él, que ha vivido su vida bajo el estigma secreto de ser el hijo de una prostituta, al verse en la tal situación no tiene más opción que comportarse como lo que es: un completo y perfecto hijo de puta. Es, desde luego, una historia nada convencional...


03 junio 2016

“LA ARQUITECTURA DE LA FORMA COMPACTA”

Nos complace informaros del nuevo libro de nuestro compañero de promoción Antón Capitel

... por Antón Capitel




3ª parte de la trilogía de
“La arquitectura del patio”  y
“La arquitectura compuesta por partes”

Abada Editores, Madrid, 1916

ISBN:  9 788416 160563


Este libro forma, con “La arquitectura del patio”  (Gustavo Gilí, 2005) y “La arquitectura compuesta por partes (Gustavo Gilí, 2009) una trilogía en la que se analizan estos tres grandes sistemas de hacer arquitectura, vigentes durante muchos siglos, incluido el XX, y que cobijaron distintos modos de entender la arquitectura, aunque fieles siempre a determinados principios. Son estos principios los que nos permiten comprender estos sistemas como tales, haciéndonos ver que la disciplina arquitectónica, aunque no cuenta con métodos completamente exactos y precisos, y que estos cambian con el tiempo, no ha de verse como una disciplina azarosa, sino presidida por la razón, el buen sentido y una notable continuidad.

La Forma compacta” es de los tres el sistema más moderno, aunque se desarrolló, al menos, desde Palladio y ha llegado hasta nuestros días. Está presidido por la condición unitaria de la forma arquitectónica, muy a menudo por la forma pura y simple, casi siempre de condición exenta y de aspecto fuertemente compositivo, siendo muy abierta hacia el exterior, pero caracterizada también, muy frecuentemente, por el valor dado a su espacio interno. El libro realiza un recorrido histórico de este sistema, pero no aspira tanto a relatar la historia del mismo cuanto a revelar los principales métodos y principios de proyecto que han animado a una colección de ejemplos considerados como especialmente significativos.

ÍNDICE DEL LIBRO

Introducción

1.     Santa María del Naranco, un misterioso antecedente
2.     Las formas compactas domésticas en Palladio
3.     Palacios de Génova y de Venecia
4.     Las formas compactas domésticas en Inglaterra
5.     Las formas compactas experimentales en la obra de Ledoux
6.     Tres obras académicas
7.     Tradicionalistas y premodernos
8.     Casas de Adolf Loos
9.     Le Corbusier
10. Louis I. Kahn
11. Robert Venturi
12. Arquitectura española contemporánea
13. La arquitectura de la forma compacta en la obra de Rafael Moneo
14. La forma compacta en la arquitectura europea contemporánea

15. La forma compacta en la arquitectura japonesa contemporánea


31 mayo 2016

D.ANTONIO MAGARIÑOS: NO EXISTE EL ESFUERZO INUTIL

 ... por Luis María Muñoz-Cobos (promoción de 1.960)               
        
Catedrático de Latín, Jefe de Estudios del I.N.E. Media Ramiro de Maeztu y ...

 Hace cien años del nacimiento de D. Antonio Magariños. Es enero de 2009 y estamos en el zaguán del Instituto Ramiro de Maeztu, que está lleno de personas; sobre todo antiguos alumnos y profesores actuales del Ramiro. La conmemoración es solemne pero sencilla, como D. Antonio. Inauguramos un busto de bronce que quedará , ya para siempre, sobre una columna no muy alta: como D. Antonio hubiera querido. De mi promoción, algunos compañeros, entre ellos Milé, el único hijo de D. Antonio presente. Mientras se suceden los discursos y se descubre el busto, yo rememoro...
   Recuerdo a una de las personas que mas han influido en mi vida y, desde luego, al profesor mas importante y querido que he tenido. La persona por la que me vino la idea de escribir este libro, mi libro..
    Recuerdo su sencillez, su ejemplo, su entrega hasta el final a una causa: la de sus alumnos; recuerdo su ironía algo triste...su inseparable gabardinilla verde, hasta las rodillas; recuerdo cuando iba a comulgar en el Espíritu Santo, siempre después de sus alumnos y se arrodillaba en el suelo, en un pasillo, lejos de los prebostes del Instituto que se sentaban en los primeros bancos de aquel lujoso templo. ¡Un cristiano de verdad!. Yo , ahora, al leer los Evangelios que entonces desconocía, lo voy descubriendo en distintos personajes...
   Recuerdo su bocina y su silbato para llamar a sus alumnos; recuerdo cuando se agachaba a recoger un papel del suelo y ponerlo en la papelera...¡Que ejemplo!.¡Que sonrojo y que lección para todos!.¡Así estaba el Ramiro de limpio!. Mis recuerdos de un profesor grande: de un maestro.
  Mientras se descubre el busto recuerdo sus clases de Latín. Sus explicaciones intuitivas de las que aun conservo retazos. Yo no he seguido la rama de Letras, pero aprendí latín como algo básico en mi vida; una lengua lógica y , gracias a el, fácil. Un compañero de clase presente en el acto, Juan Manuel Guzmán Hermida, nos cuenta que hizo lenguas clásicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Complutense; y como vio que el nivel de Latín era inferior al que D. Antonio explicaba en preuniversitario, volvió al Ramiro para atender a sus clases (!).Sólo esto bastaría para calificarle como profesor.
   Recuerdo su "plan checa", que establecía cuando el nivel de la clase bajaba o algunos alumnos flojeaban. Un plan de trabajo intensivo que , después del esfuerzo, agradecíamos. Recuerdo sus "castigos  graduales": sin cine, de seis a nueve y... "por sobre y carta"; ( escribir una carta a los padres). Todo para inculcarnos una disciplina ( que viene del Latín discipulina) que nos diera sentido de responsabilidad.
   Un día, en una clase de Latín de tercer curso( doce años) Don Antonio nos dio una gran lección para la vida: la lección de su vida. Habíamos ido de excursión a San  Lorenzo del Escorial (aquellas memorables excursiones del Ramiro) y nos preguntó cómo lo habíamos pasado y que habíamos visto. Después de nuestras intervenciones se pone de pies y dice con énfasis:
   "-Quizás alguien os haya comentado que el monasterio del Escorial es un esfuerzo inútil; que es demasiado grande, demasiado adusto; y que ¿para qué sirvió tanto trabajo, tanto gasto y tantos desvelos de Felipe II?. Pero ahora yo os digo que no fue un esfuerzo inútil; QUE NO HAY ESFUERZO INÚTIL MAS QUE AQUEL QUE NO SE HACE...que no hay ilusión perdida mas que aquella que nunca se tuvo...que no hay amor sin sentido mas que aquel que no tiene sitio en el corazón."
    (la transcripción no es exacta, naturalmente)
   Yo no comprendí entonces, con doce años, todo el sentido de aquellas palabras, pero mi corazón empezó a abrasarse en mi pecho y sentí que mis mejillas enrojecían .¡Aquello era algo gordo!.Don Antonio quiso darle todo el énfasis que unos chavales podíamos apreciar; nos quiso transmitir algo importante en nuestra formación; nos quiso desvelar algo de su vida. ¡Esto sólo, bastaría para calificarle como persona!.
   Ese día comprendí que Don Antonio era  un profesor muy especial, un alma grande en un cuerpo menudo...
   Mucho después he ido comprendiendo que su vida ha sido así. El continuo esfuerzo, la continua entrega. He comprendido que aquellas palabras eran su modo de ser y de actuar; he comprendido el impulso que dio al baloncesto frente al omnipresente fútbol; he comprendido el esfuerzo de fundar el Estudiantes..el esfuerzo de levantar el instituto nocturno, para que estudiasen trabajadores que no pudieron hacer el bachillerato a su edad...el esfuerzo de mantener limpio el Instituto  de toda suciedad y porquería...EL ESFUERZO...todos los esfuerzos e ilusiones que llevaron al Ramiro a ser el centro de referencia de la enseñanza media en España.
   Y cuando, agotado, murió Don Antonio unos pocos años mas tarde, no tuvo una celebración acorde con su categoría, ni creo que condecoraciones. ¡Para honores y agasajos no hizo Don Antonio ningún esfuerzo! Algunos compañeros me comentaron, años mas tarde que el único esfuerzo que no hizo fue el de enfrentarse a una dirección del Centro que no parecía tener como objetivo principal la vida y formación de sus alumnos. Yo no lo se , no estoy informado; pero si se que tuvo discusiones con algunos jerifaltes y que apoyó contracorriente a "colegas " como el Padre Granda...¡Por algo no lo quisieron hacer director del Instituto!
    Con aquella lección nos mostró Don Antonio un rasgo importante de su vida: su vida fue así. Yo creo que he aprendido aquella lección; ese no regatear esfuerzos- aunque algunos parezcan inútiles- ha sido uno de los motores de mi vida; gracias a el.
    Y gracias también a tantos y tantos profesores del Ramiro que se dejaron la vida en la educación de sus alumnos. Algunos de esos profesores aparecerán en este libro con su propio nombre; otros no. Pero quiero agradecer en esta página dedicada a Don Antonio a todos ellos; dar gracias por todos. Esos profesores( también profesoras, claro) que , en unas circunstancias muy difíciles hicieron de la formación de hombres, del Ramiro, el lema y la pasión de sus vidas. Unos profesores cuyas vidas había destrozado una guerra cruel e injusta; vidas que volvieron a encontrar en el servicio, dejando todo por la enseñanza de sus alumnos, de mi.
   ¡Y aquí estoy! ¡Gracias Don Antonio!
  "Don Antonio, maestro amado: Por vos mi lucha es mi lucha; por vos mi canto es mi canto  " (Adaptación del poema Martín Fierro)
                                                                                                                                          

   P.S. Retomo este papel con motivo de los 50 años de la muerte de D. Antonio. Me sumo al homenaje que le hemos dado el 18 de Mayo de 2016 en el Ramiro. Me sumo a lo que se dijo en el salón de actos, con mayor admiración y gratitud , si cabe.